La Xunta mantendrá congelados en 2027 los peajes de la AG-57 Vigo-Baiona y la AG-55 y blinda las bonificaciones vigentes.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María M. Allegue, confirmó en comisión parlamentaria que las tarifas de las dos autopistas autonómicas no subirán en 2027.
- ¿Quién está detrás? La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela), que presenta unas cuentas de 588 millones para el departamento, un 5% más.
- ¿Qué impacto tiene? Los usuarios de la AG-57 y la AG-55 conservan precios y descuentos, Vigo recibe 2,7 millones para su casco histórico y la vivienda pública concentra 520 millones.
Un año más sin subida en las dos autopistas autonómicas
La conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María M. Allegue, presentó este lunes en comisión parlamentaria el presupuesto de su departamento y abrió con el anuncio que en Galicia se escucha siempre en clave de bolsillo: las tarifas de la AG-57 y la AG-55 vuelven a congelarse. «Un año más, congelamos los peajes de nuestras autopistas autonómicas, AG-55, AG-57, blindando las bonificaciones», subrayó ante los diputados.
La AG-57 conecta Vigo con Baiona por el Val Miñor. La AG-55 une A Coruña con Carballo a través de Bergantiños. Ambas son competencia autonómica, y eso significa que la Xunta decide cada ejercicio cuánto cuesta circular por ellas. Ese margen explica que la congelación se haya instalado como un gesto anual, casi ritual, en la presentación de las cuentas de infraestructuras.
Un presupuesto de 588 millones y la vivienda como eje
Las cuentas de la Consellería crecen un 5% y alcanzan los 588 millones de euros. La vivienda se lleva la parte más abultada: 520 millones, un 50% más que el ejercicio anterior, de los cuales 326 se destinarán a levantar nuevas promociones públicas. Es el eje elegido por la Xunta para escenificar un giro tras años de críticas por las listas de espera.
El Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), el organismo autonómico que administra el parque público, contará con 293 millones, un 8,5% más. La sociedad pública Vipugal eleva sus recursos un 188%, hasta 224 millones, y la Axencia Galega de Infraestruturas dispondrá de 265 millones. El casco histórico de Vigo recibirá 2,7 millones para actuaciones de rehabilitación.
Congelar un peaje es una decisión de tarifa, pero también un mensaje político: en Galicia, quien gestiona la carretera decide quién paga por ella.
Allegue avanzó además medidas que viajarán en la ley de acompañamiento el texto que la Xunta tramita en paralelo a las cuentas para introducir cambios normativos. La principal: el 20% de las nuevas viviendas de promoción pública quedará reservado a personas inscritas en el registro de demandantes desde hace más de cinco años, tanto en el cupo general como en los específicos. Sobre las viviendas de Casa 47, la conselleira fue tajante: esa entidad «no podrá alquilar pisos por 800 euros en Vigo».
El proyecto inicia ahora su recorrido en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 diputados). El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, en el gobierno con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) tiene votos suficientes para aprobar las cuentas.
El pulso se libra, por tanto, en el relato y en el trámite de enmiendas. Allí el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) podrán confrontar el modelo de vivienda y el mapa de peajes con las cuentas ya sobre la mesa.
El Laboratorio Gallego
Galicia encadena mayorías absolutas del PPdeG desde 2009, y esa estabilidad convierte cada presupuesto en un ensayo antes de que el debate llegue a Madrid. La congelación de peajes es un buen ejemplo: mientras la AP-9, de titularidad estatal, acumula años de reclamaciones por su gratuidad, la Xunta exhibe dos autopistas propias en las que el precio no se mueve. Los dos modelos de peaje conviven en Galicia a pocos kilómetros de distancia, y cualquier discusión nacional sobre quién paga las carreteras acaba mirando aquí.
En clave interna, el paquete tiene dos públicos. Uno es el usuario de la AG-57, que cruza al Val Miñor a diario y comprueba que la bonificación aguanta otro año. El otro es el demandante de vivienda pública, un terreno donde el BNG lleva tiempo marcando el paso de la oposición. La reserva del 20% para inscritos de larga duración es una respuesta política medible: se puede contar en adjudicaciones.
Queda la incógnita de si el esfuerzo presupuestario se traduce en viviendas terminadas o en suelo reservado, y de si la congelación aguanta si el plan de conservación de las dos autopistas exige más inversión. El calendario manda tanto como el hemiciclo: las cuentas deben estar aprobadas antes de que termine 2026 para que las tarifas de 2027 lleguen con tiempo al DOG (el Diario Oficial de Galicia, donde se publican las disposiciones de la Xunta).
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta presenta las cuentas de Vivenda e Infraestruturas para 2027 con los peajes de la AG-57 Vigo-Baiona y la AG-55 congelados y un refuerzo de la vivienda pública.
- Datos importantes: 588 millones de presupuesto (+5%), 520 para vivienda (+50%), 2,7 millones para el casco histórico de Vigo y reserva del 20% de la vivienda pública nueva para inscritos con más de cinco años.
- Resumen: El PPdeG convierte la congelación de tarifas y el giro en vivienda en su bandera presupuestaria, mientras el BNG y el PSdeG preparan el debate en el Parlamento.

