El Auditorio de Málaga se topa con su primer gran obstáculo: ninguna empresa ha presentado oferta a las obras de 202,6 millones.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La licitación de las obras del Auditorio de Málaga, valorada en 202,6 millones de euros, ha quedado desierta. El plazo para presentar propuestas se cerró el 22 de octubre sin una sola puja.
- ¿Dónde y quién? El equipamiento se levantará en San Andrés, en el frente marítimo oeste de la capital de la Costa del Sol. El Ayuntamiento de Málaga, con Francisco de la Torre al frente, revisará el pliego y repetirá el concurso.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El calendario se dilata: sin adjudicatario no hay obra, y la apertura del futuro auditorio se aleja hasta que se resuelva la nueva licitación.
Ni una sola oferta para 202,6 millones de euros
Ninguna compañía ha presentado propuestas antes del cierre del plazo, según confirman fuentes municipales. El montante económico de la operación, sumado al simbolismo de la iniciativa, hacía prever una avalancha considerable de ofertas. No ha sido así.
En la Casona del Parque, sede del Ayuntamiento de Málaga, ya se están manteniendo contactos con empresas del sector para averiguar los motivos de la falta de interés. El contraste es notable: la consulta preliminar al mercado celebrada el pasado junio, que debía tomarle el pulso a las compañías antes de lanzar el procedimiento, se había saldado con un resultado positivo.
Otro paso objeto de análisis es la revisión del pliego de condiciones que ha regido este primer concurso fallido. «Modificaremos el pliego y volveremos a licitar lo antes posible», indican las fuentes municipales consultadas. De momento no hay fecha para la nueva convocatoria.
El revés no llega en un momento cualquiera. A finales del pasado mes de septiembre, el equipo de gobierno realizó varios ajustes en el pliego original tras la presentación de un recurso especial por parte de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). Aquel primer pulso con el sector se cerró con cambios en las condiciones; ahora, la ausencia de ofertas obliga a un segundo ajuste.
Un auditorio de 202,6 millones de euros que ninguna constructora quiere levantar: el proyecto cultural más ambicioso de Málaga busca ahora empresas y explicaciones.
Se trata de una operación que el alcalde, Francisco de la Torre, persigue desde hace años. Pese a la desaparición del consorcio que en origen iba a impulsar su desarrollo y a la ausencia de aportación del Ministerio de Cultura, el regidor mantiene su apuesta. La Junta de Andalucía tiene comprometidos 25 millones de euros, la Diputación otros 10 y el Consistorio reserva 15. Para cubrir el resto, la intención municipal pasa por sumar mecenas: la adjudicación del naming del recinto está valorada, de inicio, en unos 40 millones.
Un edificio azul de 1.905 butacas con 30 metros de cimentación
La arquitectura del futuro inmueble, concebido como una gran pieza azul frente al Mediterráneo, es solo la mitad de la historia. La otra mitad quedará bajo tierra: la actuación obliga a resolver las especiales condiciones del terreno y contempla una cimentación de unos 30 metros de profundidad.
Los arquitectos Agustín Benedicto y Federico Soriano describen el proyecto como «una pequeña joya, vestida con un traje de noche ligeramente movido por la brisa del mar Mediterráneo». La sala principal, con capacidad para 1.905 espectadores, podrá modificar su configuración en función del tipo de espectáculo.
La ubicación en San Andrés resulta determinante. El Auditorio ocupará una posición estratégica en el frente marítimo oeste de Málaga, en un ámbito en transformación y con relación directa tanto con el puerto como con el Mediterráneo. El proyecto busca además referencias en la Alcazaba, el Teatro Romano, la Catedral y el Castillo de Gibralfaro, los hitos que han definido la imagen monumental de la ciudad.
La acústica condiciona buena parte de la arquitectura. En un edificio destinado fundamentalmente a la música, el sonido no es una instalación más: es uno de los materiales con los que se construye el espacio. La geometría de la sala, los revestimientos y los cerramientos responden a la necesidad de controlar la propagación del sonido y evitar interferencias del exterior.
La Lectura Andaluza
Un concurso desierto no es una anécdota administrativa. Es la constatación de que materializar equipamientos culturales de gran escala sigue siendo una carrera de obstáculos en Andalucía. El último gran hito musical de la comunidad fue el Teatro de la Maestranza de Sevilla, inaugurado en 1991; desde entonces, ninguna capital andaluza ha abierto una sala sinfónica de referencia. Málaga, con una oferta cultural en plena expansión y un litoral que concentra millones de visitantes al año, lleva tiempo reclamando ese espacio. La Junta de Andalucía mantiene su aportación de 25 millones, algo más del 12% del presupuesto total, y el resto del dinero público llega desde la Diputación y el Consistorio.
La lectura práctica para el ciudadano es sencilla: cada mes que se pierde en la tramitación es un mes más sin butacas, sin programación y sin el empleo que arrastra un equipamiento de este tamaño, tanto en la obra como después en la actividad diaria. También sin la transformación urbana que el proyecto promete para San Andrés, un barrio que lleva años esperando su revulsivo. Y sin la confirmación de que la ciudad puede competir con Madrid, Barcelona o Valencia por las grandes giras internacionales.
El paso siguiente está claro. El Ayuntamiento de Málaga trabaja en dos frentes paralelos: averiguar por qué las constructoras han dado un paso atrás y reescribir el pliego para que la siguiente convocatoria tenga aspirantes. Los contactos con el sector ya están en marcha y la intención es volver a licitar cuanto antes, aunque sin fecha en el calendario. Málaga lleva años esperando su auditorio. La distancia entre un plano y un edificio se llama, casi siempre, una constructora dispuesta a firmar.

