La desinformación de la DANA en Valencia dejó miedo en X y rabia en TikTok, según un estudio de la UPV.
650 publicaciones, ocho personas y 4.300 registros: así se mide el miedo
Investigadores del centro Pattern Recognition and Human Language Technology (PRHLT) de la Universitat Politècnica de València han analizado 650 publicaciones de X y TikTok mientras registraban las respuestas fisiológicas de ocho personas residentes en la provincia de Valencia. No era una encuesta de opinión. Era una medición: actividad cerebral, frecuencia cardíaca y movimientos oculares. De ahí salieron más de 4.300 registros experimentales válidos.
El hallazgo central es que cada red propagó un clima emocional distinto. En X la desinformación se asoció sobre todo con tristeza y miedo; en TikTok, con ira y asco. Las mismas mentiras, dos estados de ánimo. Y dos maneras muy distintas de procesarlas.
Los tiempos de respuesta también se separaron. Ante vídeos engañosos de TikTok, los participantes reaccionaron un 15% más rápido que ante contenidos fiables. En X ocurrió lo contrario: los mensajes falsos exigieron más tiempo, señal de una lectura más pausada del texto escrito.
La explicación técnica la firma Iván Arcos, investigador del PRHLT. Según detalla, en TikTok los vídeos con desinformación mostraron mayor potencia en señales cerebrales de las bandas delta y theta del hemisferio derecho, compatible con una mayor implicación de la atención y del procesamiento emocional. En X, la potencia fue menor en distintas regiones, algo que el equipo vincula a los procesos de evaluación de la credibilidad.
El bulo no solo se cree: primero se siente. Y el cuerpo, según la UPV, delata la emoción antes que el razonamiento.
Por qué TikTok acelera el bulo y X lo frena
Ocho personas. Todas de la provincia de Valencia, entre ellas vecinas afectadas por la riada y voluntarias que participaron en las labores de ayuda. Cuatro mil trescientos registros para ocho cuerpos: la clave del trabajo no está en la representatividad estadística, sino en el método, y los propios autores asumen la limitación del tamaño muestral.
El estudio no mide lo que la gente dice que siente, sino lo que le ocurre mientras mira la pantalla. “Conseguimos mejorar el modelo respecto al que ya incorporaba texto, imagen y audio, demostrando que las reacciones humanas también aportan información para detectar bulos”, sostiene Arcos. Traducido: la emoción puede convertirse en un filtro automático de verificación.
Eso importa en un territorio que sigue en obras. Durante meses, los rumores sobre el reparto de ayudas, sobre los plazos del Consorcio de Compensación de Seguros o sobre los avisos de AEMET circularon más rápido que las resoluciones oficiales. Cuando el miedo o la ira van por delante del dato, la reconstrucción se vuelve también una batalla informativa.
El Escenario Valenciano
En clave política valenciana, el estudio aterriza en un Consell, el de Juanfran Pérez Llorca, que sostiene con Vox la mayoría en las Corts Valencianes y que ha hecho de la comunicación de emergencias uno de sus frentes. PSPV y Compromís llevan meses reclamando comparecencias y documentación sobre cómo se informó a la ciudadanía durante la catástrofe y sobre los protocolos que se han reescrito después. El proceso judicial que rodea al expresident Carlos Mazón —dimitió el 3 de noviembre de 2025 y conserva su acta de diputado— sigue marcando el clima de cada sesión parlamentaria.
La dimensión nacional no es menor. En el Congreso, la reconstrucción ha sido objeto de reproches cruzados entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el PP, y el debate sobre el sistema de protección civil arrastra una pregunta vieja: cómo se coordina una emergencia que desborda una comunidad autónoma. Ahí están los precedentes de la riada de Biescas de 1996, las inundaciones de Murcia de 2012 o los incendios de Galicia de 2017, casos en los que los fallos de aviso y coordinación, se convirtieron en materia de informe oficial.
Queda la proyección inmediata, y tiene fecha: el segundo aniversario de la DANA, el próximo 29 de octubre, con actos de homenaje y balance de ejecución de fondos. Habrá más datos, más preguntas y, casi seguro, más bulos. Saber cómo se propagan ya no es un ejercicio académico.
Ficha del Caso
- El caso: El centro PRHLT de la UPV analiza 650 publicaciones de X y TikTok sobre la DANA de Valencia combinando el análisis de contenido con las respuestas fisiológicas de ocho personas.
- Datos importantes: 4.300 registros experimentales válidos; un 15% menos de tiempo de respuesta ante vídeos falsos en TikTok; en X la desinformación se vincula a tristeza y miedo y en TikTok, a ira y asco.
- Resumen: Las reacciones emocionales pueden servir como señal para detectar bulos en emergencias, un frente abierto en plena reconstrucción y a las puertas del segundo aniversario de la DANA.

