EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Alberto Núñez Feijóo ha cifrado este martes en 161 escaños del Senado la mayoría necesaria para nombrar cuatro magistrados del Tribunal Constitucional sin pactar los nombres con el PSOE, y ha admitido que existen ‘posibilidades’ de alcanzarla gracias al acuerdo táctico con Vox.
- ¿Quién está detrás? El presidente nacional del PP, que ha reconocido que las negociaciones las han cerrado sus equipos, liderados por Miguel Tellado, con los de Ignacio Garriga. La entente se limita a tres provincias cedidas por el PP y seis por Vox.
- ¿Qué impacto tiene? Los tres quintos de la Cámara Alta permitirían al PP renovar por sí solo el bloque constitucional, una palanca institucional que hasta ahora exigía acuerdo con el Gobierno. La horquilla de Sigma Dos sitúa a la derecha entre 156 y 167 senadores.
Feijóo ha puesto cifra a la mayoría que necesita: 161 escaños del Senado, los tres quintos de la Cámara Alta, para nombrar cuatro magistrados del Tribunal Constitucional sin pasar por la mesa de negociación del PSOE. Lo ha dicho en Onda Cero, en una entrevista con Rafa Latorre, y lo ha dicho con una condición que no oculta: que Vox vote.
El candidato popular no ha disimulado la dificultad. ‘¿Hay posibilidades con este acuerdo de llegar a los tres quintos? Sí, pero no quiero engañar a la gente: para eso tienen que votar masivamente y que funcione correctamente este punto de encuentro’, ha asegurado. Traducido a la papeleta: en las 14 circunscripciones donde Vox solo presenta un candidato a senador, sus votantes tendrán que marcar además los nombres de dos candidatos del PP.
Ahí se decide todo. Sin ese ejercicio de coordinación en el colegio electoral, la aritmética no sale. Y Feijóo lo sabe, porque lleva semanas repitiendo que estas elecciones, las del 29 de noviembre, son las más importantes en 50 años. La frase no es retórica de mitin: es la constatación de que el control del Senado deja de ser un consuelo y pasa a ser un instrumento de Gobierno.
El acuerdo que nadie quería y que la izquierda hizo inevitable
El pacto entre el PP y Vox para la Cámara Alta tiene una explicación que Feijóo ha querido dejar por delante: no responde a una afinidad ideológica, responde a una reacción. ‘Es un punto de acuerdo táctico para intentar retener la mayoría absoluta’ y una respuesta ‘responsable’ y ‘adulta’ al acuerdo de la izquierda para presentarse en coalición. Ni más, ni menos.
Los términos son concretos. Santiago Abascal renuncia a registrar su propia lista en seis provincias; Alberto Núñez Feijóo hace lo propio en otras tres, Guipúzcoa, Tarragona y Girona. Además, Vox solo presenta un candidato en 14 circunscripciones e invita a sus electores a respaldar allí también a perfiles del PP. Las tres provincias que cede el PP son, según su justificación, territorios donde no tenía opciones reales de conseguir escaño. ‘Es un tema que no tiene un impacto electoral concreto’, ha zanjado.
La pregunta que sobrevuela es por qué ahora. Y la respuesta que ofrece el propio Feijóo devuelve la pelota al Gobierno: él no habría pactado nada con Vox si el PSOE no se hubiera coaligado antes con sus socios para concurrir juntos al Senado. ‘La mayoría de los españoles quiere un cambio. Y el PSOE quiere una fusión por absorción de 18 partidos. Pues lo que hemos hecho es una coordinación imprescindible para mantener las posibilidades de mayoría absoluta en la Cámara Alta. Es evidente que PP y Vox no van en coalición, esto es una respuesta’.
Feijóo ha confirmado que él mismo habló con Abascal para propiciar el acuerdo, pero que los pormenores los cerraron sus equipos. Al frente de las negociaciones, Miguel Tellado por el PP e Ignacio Garriga por Vox. La conversación telefónica entre ambos líderes abrió la puerta; los técnicos la han convertido en un reparto de papeletas.
Por qué los tres quintos cambian la arquitectura institucional
El Senado es la Cámara de representación territorial, pero su función constitucional más relevante en la práctica no es legislativa: es de nombramiento. El artículo 159 de la Constitución exige una mayoría de tres quintos de cada Cámara para designar a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Congreso y al Senado. Con 161 senadores, el PP podría proponer los suyos sin negociar con el PSOE, algo que no ha ocurrido en ninguna de las últimas renovaciones.
Ese es el verdadero premio. La última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, extrapolando sus pronósticos del Congreso al Senado, sitúa al acuerdo PP-Vox en una horquilla de 156 a 167 senadores, lo que colocaría a la derecha dentro o muy cerca de la zona de los tres quintos. La mayoría absoluta simple está al alcance con mucha menos cota; el umbral de 161 es el que permite prescindir del adversario para renovar el órgano que interpreta la Constitución.
Hay una diferencia entre ganar el Senado y ganarlo con capacidad de nombramiento: los tres quintos convierten la mayoría en una llave institucional.
Conviene recordar el precedente. En la renovación del Tribunal Constitucional de 2021, y en la fallida de 2022 que derivó en un pulso sin precedentes entre el Gobierno y el CGPJ, el bloqueo se produjo precisamente porque ninguna de las partes reunía los números para imponer sus nombres. El nombramiento de los magistrados quedó rehén de una negociación que se prolongó durante años y que terminó con el prestigio del órgano en su nivel más bajo. Si el PP logra los tres quintos, ese mecanismo de bloqueo desaparece por la vía de los hechos.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos en Génova es una lectura a dos bandas. En el flanco interno, el acuerdo con Vox cierra una de las grietas que más ha incomodado a los barones autonómicos del PP, especialmente a los que gobiernan con mayoría suficiente y no necesitan la muleta de la extrema derecha: Isabel Díaz Ayuso en Madrid, Juanma Moreno en Andalucía y Alfonso Rueda en Galicia. La operación se presenta como un reparto de papeletas en la Cámara Alta, no como una coalición de gobierno, y ese matiz permite a los presidentes territoriales convivir con ella sin incomodidad.
En el flanco territorial, el cálculo es más fino. Las tres provincias cedidas por el PP son catalanas y vascas de geometría difícil, donde el partido no tenía expectativa real. Las seis que cede Vox y las catorce donde solo presenta un candidato dibujan un mapa en el que la coordinación sustituye a la competencia. En las comunidades donde el PP gobierna con mayoría absoluta —Madrid, Andalucía, Galicia, Murcia, Castilla y León— el mensaje que se traslada es que el Senado no se entrega.
El riesgo está en el electorado. Feijóo ha pedido ‘votar masivamente’ y que el punto de encuentro ‘funcione correctamente’, lo que equivale a reconocer que el acuerdo depende de un comportamiento de voto que no se puede garantizar desde ningún despacho. Si el electorado de Vox acude a las urnas pero no marca la segunda casilla del PP, los tres quintos se esfuman y la mayoría absoluta queda en el aire. Es la parte del plan que no controla nadie.
El PP afronta, en todo caso, el reto de sostener esta coordinación sin que se lea como renuncia. Hasta ahora Génova ha logrado presentarla como lo contrario: una respuesta proporcionada a una coalición de 18 partidos que sí se ha formalizado por escrito. La simetría es discutible, pero el argumentario es sólido y ha sido repetido con disciplina desde el viernes.
La lectura a medio plazo es clara. Si el PP recupera el Senado con capacidad de nombramiento, la próxima legislatura se dirimirá también en el terreno institucional, con un Tribunal Constitucional que no dependerá de un acuerdo imposible entre dos bloques que llevan cuatro años sin hablarse. Ese es el horizonte que Feijóo ha puesto sobre la mesa con una cifra concreta: 161.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El Senado no es un premio de consolación: es la llave para renovar el Tribunal Constitucional sin tutela del Gobierno.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno).
- Próximo hito: Cita electoral del 29 de noviembre, con la vista puesta en las 14 circunscripciones donde Vox solo presenta un candidato.
