EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PSC y los Comuns han cerrado un acuerdo para retirar las candidaturas de Ada Colau al Senado en Girona, Lleida y Tarragona y concentrar el voto progresista en las elecciones generales del 29 de noviembre.
- ¿Quién está detrás? Las direcciones del PSC y de los Comuns, que firman un comunicado conjunto este martes, con un detonante claro: la concurrencia conjunta del PP y Vox al Senado en Girona y Tarragona.
- ¿Qué impacto tiene? El PSC designará un senador a propuesta de los Comuns por la vía autonómica, fuera de las listas, y ambas formaciones persiguen una mayoría progresista en la Cámara Alta.
El pacto entre el PSC y los Comuns deja fuera a Ada Colau del Senado por Girona, Lleida y Tarragona. Las dos formaciones han cerrado un acuerdo para concentrar el voto progresista el próximo 29 de noviembre y disputar al PP y a Vox la mayoría de la Cámara Alta.
Tres provincias, un senador y ninguna papeleta
El comunicado conjunto difundido este martes fija un objetivo explícito: ‘alcanzar una mayoría progresista en el Senado’. Para lograrlo, los Comuns retiran sus candidaturas a la Cámara Alta en Girona, Lleida y Tarragona en favor de las del PSC. La candidata del Frente Amplio, Ada Colau, desaparece así de las papeletas al Senado en tres de las cuatro provincias catalanas. El acuerdo se circunscribe a esas tres circunscripciones.
La segunda pata del pacto es institucional. El PSC se compromete a designar un senador a propuesta de los Comuns, un escaño que llegaría por la vía de la designación autonómica —la que corresponde al Parlament de Catalunya— y no por las urnas. Los Comuns ganan representación en la Cámara Alta sin necesidad de disputar esas provincias. Y el PSC suma papeletas limpias allí donde la fragmentación del voto progresista más castiga a la izquierda. El detalle importa.
Por qué el Senado pesa más de lo que parece en el 29-N
El marco de la operación es el entendimiento entre PP y Vox. Los de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal concurrirán conjuntamente al Senado en Girona y Tarragona, y PSC y Comuns leen ese movimiento como un intento de ‘controlar esta cámara para que se convierta en un instrumento de regresión democrática y control de instituciones del Estado’.
El comunicado carga además contra el reparto que ese acuerdo reserva a la extrema derecha en Cataluña: ‘Es especialmente grave que el acuerdo entregue el liderazgo de circunscripciones catalanas a Vox, la extrema derecha que quiere acabar con las instituciones y derechos y libertades de Catalunya, y nuestro autogobierno’.
Retirar tres candidaturas cuesta menos que explicar por qué la derecha puede ganar el Senado en Cataluña.
Con ese diagnóstico, ambas formaciones apelan a ‘una responsabilidad democrática de las fuerzas progresistas y catalanistas’ para bloquear el paso a la derecha en la Cámara Alta. La aritmética manda. Y en política catalana, la aritmética casi siempre se pacta antes de votarse.

El Eje del Poder Socialista
El PSC es la federación catalana del PSOE y su política de alianzas variables no es nueva: entendimiento con los Comuns en el Senado, negociación socio a socio en el Congreso y una relación con ERC que se reescribe cada trimestre. En Ferraz la operación se lee como lo que es, un movimiento del socialismo catalán, sin firma de la dirección federal. En La Moncloa, la mirada es complementaria. El Senado, no el Congreso. Cada escaño de la Cámara Alta cuenta para impedir que el PP consolide su mayoría como un veto permanente a la producción legislativa del Gobierno.
El aterrizaje territorial es inmediato. Los escaños en juego en Girona, Lleida, y Tarragona dejan de repartirse entre dos siglas y se concentran en una sola. A eso se suma un senador por designación autonómica que se formaliza en el Parlament, no en las urnas: la vía exige aritmética parlamentaria y no solo la voluntad de dos direcciones, un extremo que la letra pequeña del comunicado no resuelve.
El precedente útil no es catalán, sino institucional. El PP ha utilizado su mayoría en el Senado para vetar leyes aprobadas por el Congreso, un mecanismo que puede consultarse en la web oficial del Senado y que obliga a la Cámara Baja a ratificar por mayoría absoluta lo que ya aprobó por mayoría simple. Debilitar esa mayoría es, para el socio minoritario del Gobierno, la forma más barata de proteger el programa legislativo.
El riesgo electoral es de doble signo. Que una parte del electorado de los Comuns lea la retirada como una entrega y la castigue con la abstención. O que el PP rentabilice el gesto como prueba de que la izquierda necesita pactar lo que no gana en las urnas. Ninguna de las dos cosas es descartable a poco más de un mes del 29-N. Queda por ver cómo encaja la operación en el conjunto de las listas al Congreso, donde el acuerdo no dice nada.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La unidad del voto progresista como condición para arrebatar al PP el control del Senado y frenar su veto legislativo.
- Protagonista: Salvador Illa (presidente de la Generalitat de Catalunya y referente del PSC).
- Próximo hito: Jornada electoral del 29 de noviembre, con el recuento del Senado en Girona, Lleida y Tarragona como termómetro del acuerdo.
