EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los usuarios de toda la red de Rodalies en Catalunya —R1, R2, R3, R4, R7, R8, R11, R15, R16 y las líneas de les Terres de l’Ebre— y a los viajeros de alta velocidad y larga distancia.
- ¿Cuándo ocurre? El jueves 29 de octubre, de 00.01 a 23.59 horas. El paro afecta a todo el personal de conducción de Renfe en España.
- ¿Qué cambia? Circularán dos de cada tres trenes en hora punta y uno de cada tres en el resto de la jornada. El detalle por línea y estación se consulta en la web de Rodalies.
La huelga de maquinistas dejará Rodalies al 66% en hora punta el jueves 29 de octubre. El resto de la jornada, la red catalana circulará al 33% de su servicio habitual, según los servicios mínimos fijados por el departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat.
Qué circulará el jueves y qué no
El paro lo convoca el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) y se extiende a todo el Estado. Dura 24 horas: de las 00.01 a las 23.59 del jueves. Afecta a todo el personal de conducción de Renfe, lo que significa que no hay línea de Rodalies a salvo de la reducción.
Las dos de cada tres circulaciones garantizadas se concentran en las franjas de mayor demanda, a primera hora de la mañana y entre las cinco y las ocho de la tarde. Fuera de ahí, el usuario se encontrará con uno de cada tres trenes. Conviene madrugar. Y conviene comprobar el horario real antes de salir de casa: los mínimos se publican por línea y por estación en la web de Rodalies de Catalunya, no como frecuencia teórica de la aplicación.
Alta velocidad, larga distancia y la comparación con el resto de España
El Ministerio de Transportes ha fijado para el AVE y la larga distancia unos servicios mínimos del 73% de los trayectos habituales. En las cercanías del resto del Estado el porcentaje sube al 75% en hora punta y al 50% durante el resto del día. Catalunya, por tanto, sale con los mínimos más ajustados del mapa: 66% frente al 75% en punta y 33% frente al 50% fuera de ella.
La diferencia no es cosmética. Una frecuencia de dos trenes por hora se convierte en uno solo, y el convoy que llega lleno no admite un segundo intento. Los transbordos hacia el Metro de Barcelona o hacia FGC seguirán operando, pero el cuello de botella se traslada al andén. Ojo con la hora de vuelta.
Con dos de cada tres trenes en punta, el problema no será la oferta teórica, sino la capacidad real de los andenes a primera hora.
Qué reclama Semaf y por qué Renfe esquiva el cuerpo a cuerpo
El sindicato pide protocolos reales y vinculantes ante alertas meteorológicas, una normativa clara que ordene las comunicaciones cuando hay riesgo, la aplicación correcta, de las interrupciones en los tiempos de conducción y soluciones técnicas definitivas a los problemas de seguridad y fiabilidad del material rodante. Traducido al lenguaje del viajero: los maquinistas quieren por escrito qué se hace cuando el temporal aprieta, quién decide, con qué margen y bajo qué responsabilidad.
La respuesta de Renfe es un portazo elegante. La empresa lamenta los perjuicios para los viajeros y sostiene que las peticiones ‘exceden el ámbito competencial de la empresa’. Añade que no están recogidas en el convenio colectivo que Semaf firmó el pasado mes de julio. La lectura que se desprende es incómoda: aquello que el sindicato reclama ahora quedó fuera del acuerdo que él mismo suscribió hace tres meses.
No es la primera vez que la conducción se planta. Rodalies acumula años de incidencias encadenadas —averías de material, robos de cobre en la catenaria, obras interminables— y cada episodio deja la misma sensación: la red aguanta por la profesionalidad de quien va en la cabina, no por el diseño del sistema. Por eso el argumento del material rodante pesa más de lo que parece en una negociación que Renfe quiere reducir a un problema de competencias. El precedente más claro es el de las alertas meteorológicas. Durante los episodios de lluvia torrencial en el litoral y el prelitoral, la gestión de la circulación ha dependido en demasiadas ocasiones de instrucciones verbales y de la pericia del maquinista de turno. Eso es justo lo que Semaf quiere convertir en protocolo escrito. Y eso no se arregla con un convenio salarial.
El jueves 29 será la prueba de fuego. Si los mínimos se cumplen, la red funcionará a medio gas y las quejas se quedarán en los andenes. Si falla el material o una línea se cae a media mañana, la huelga habrá servido para demostrar exactamente lo que los maquinistas denuncian. De momento, la convocatoria es de 24 horas. El viernes 30, si no hay nuevo aviso, Rodalies recuperará el horario habitual.

