EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Elma Saiz ha reprochado a Alberto Núñez Feijóo que ‘fomente el odio’ al vincular a Pedro Sánchez con los disturbios de Barcelona y Bilbao, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrada en el Palacio de La Moncloa este martes 27 de octubre.
- ¿Quién está detrás? La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones responde al líder del PP, que el domingo en Salamanca sostuvo que los socialistas ‘han perdido la calle’ y ‘quieren incendiarla’.
- ¿Qué impacto tiene? Moncloa fija perímetro: condena sin paliativos de la violencia, respaldo al trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y aviso a la oposición sobre el uso político de los altercados.
Elma Saiz ha reprochado a Feijóo que ‘fomente el odio’ por vincular a Sánchez con los disturbios de Barcelona y Bilbao. Lo ha hecho en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes 27 de octubre, en el Palacio de La Moncloa, con una fórmula que evita nombrar al líder del PP pero que no deja dudas sobre el destinatario del reproche.
La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha apelado a la ‘responsabilidad’ de los líderes políticos ante los actos violentos registrados en las dos ciudades en los últimos días. ‘Unos somos responsables, otros con algunas declaraciones no lo son’, ha afirmado Saiz, en referencia a las palabras que Feijóo pronunció el domingo en un acto de precampaña en Salamanca, donde relacionó al presidente del Gobierno con los disturbios y aseguró que los socialistas, al ‘haber perdido la calle’, ‘quieren incendiarla’.
La condena de Moncloa ha sido ‘rotunda’ y ‘sin paliativos’. ‘En democracia la violencia no tiene cabida’, ha zanjado la portavoz, que ha reclamado ‘dejar trabajar’ a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en su investigación. Sobre la posible existencia de una injerencia extranjera detrás de los altercados, Saiz ha evitado pronunciarse y ha remitido al trabajo de los investigadores, sin alimentar hipótesis que ningún informe sostiene por ahora.
El reproche, la condena y el perímetro de la investigación
Las cifras ayudan a dimensionar lo ocurrido. En Barcelona, los actos violentos de la noche del sábado se saldaron con 130 detenidos, de los cuales 76 son menores de edad. En Bilbao, los altercados del lunes posterior a una protesta contra el acto de Vito Quiles —quien finalmente no se presentó— dejaron 17 detenidos, diez de ellos menores. Dos ciudades, dos noches, un mismo patrón de convocatoria y una misma respuesta institucional.
Condenar la violencia no admite matices; el debate real es quién la utiliza para hacer política con el miedo.
El presidente del Gobierno ya había fijado posición. Pedro Sánchez calificó los disturbios de la capital catalana de ‘puro vandalismo’ y subrayó que el Ejecutivo mantiene ‘cero tolerancia’ con los violentos. Lo hizo en un mensaje en la red social X, dos días después de los incidentes de Barcelona, en el que defendió que las protestas no son un acto de democracia y que fueron instigadas desde las redes sociales.
El relato del Gobierno se sostiene en tres piezas: condena inequívoca, atribución de la investigación a los cuerpos de seguridad, y defensa del marco democrático frente a quienes trasladan a los poderes públicos la responsabilidad de la violencia. Ferraz añade una cuarta, de uso interno y con la vista puesta en el próximo ciclo electoral: no dejar sin respuesta la ecuación que identifica al Ejecutivo con el desorden.
De Salamanca a La Moncloa: el cálculo electoral del PP

El movimiento del PP no es improvisado. Feijóo convirtió el domingo los disturbios en uno de los ejes de su discurso contra Sánchez y lo hizo en un acto de partido, lejos del turno de réplica del Congreso y ante un auditorio militante. La elección del escenario forma parte del mensaje: la acusación se lanza donde no existe obligación de contrastarla con datos.
Hay un coste institucional que la oposición asume con cálculo. Cuando un líder atribuye a un presidente del Gobierno la voluntad de ‘incendiar las calles’, sitúa el conflicto fuera del terreno parlamentario y lo traslada al de la sospecha. Moncloa lo sabe y por eso ha respondido con la voz de la portavoz, el expediente de la investigación en la mano y sin entrar al cuerpo a cuerpo dialéctico.
El otro flanco es territorial. Barcelona y Bilbao no son plazas cualquiera: la primera está gobernada por el PSC y la segunda por el PNV, dos aliados parlamentarios del Ejecutivo en el Congreso. Cualquier lectura partidista de los disturbios obliga a Ferraz a moverse con cuidado entre la defensa del orden público y el cuidado de sus socios. 130 detenidos en una sola noche exige explicación pública y gestión policial, no un titular de campaña.
El Eje del Poder Socialista
En Ferraz la lectura es de manual. La dirección federal considera que el marco de respuesta está fijado y que cualquier paso en falso —una sobrerreacción, un exceso verbal, una disputa pública con los aliados— regalaría al PP el relato que persigue. Al Grupo Parlamentario Socialista le corresponde la tarea de no amplificar el ruido y de llevar el debate al terreno de la seguridad ciudadana y de los recursos públicos, donde el Gobierno cree tener ventaja. La coordinación con la alcaldía de Barcelona y con el Ejecutivo vasco se mantiene en el plano técnico.
El precedente que maneja la cúpula es el de los altercados de octubre de 2019 en Cataluña, cuando la respuesta del Gobierno de entonces —condena firme, sin entrar a discutir el origen político de las protestas— acabó desactivando el relato de la excepcionalidad. La diferencia ahora es el calendario: los disturbios llegan en plena precampaña, con el PP buscando un marco de campaña y con Sumar, ERC, Junts y el PNV pendientes del tono que adopte La Moncloa. La portavoz del Ejecutivo puede consultar el registro de comparecencias en la página oficial de La Moncloa.
El riesgo inmediato es de gestión, no de doctrina. Si la investigación avanza, Saiz tendrá que volver a comparecer; si no lo hace con datos, el marco del adversario se consolidará. Ahí se juega el Gobierno más que en cualquier cruce dialéctico: en la capacidad de explicar qué pasó, quién lo organizó y qué se ha hecho para que no vuelva a ocurrir.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Responsabilidad institucional frente al uso político de la violencia: Moncloa condena sin matices y no entra en la competición del ruido.
- Protagonista: Elma Saiz (ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno).
- Próximo hito: Sesión de control al Gobierno en el Congreso, previsiblemente el miércoles 28 de octubre, y avance de la investigación policial sobre los altercados.
