Santiago Abascal expresa su «absoluta rabia» por el siniestro de Urda y llama al Gobierno «organización criminal» que ha destruido todo.
Ha sido en Santander, en plena campaña del 29-N, donde el presidente de Vox ha elevado el tono hasta el extremo. La comparecencia tenía un orden claro: primero, el pésame a los familiares de los fallecidos en el accidente ferroviario de Urda, en la provincia de Toledo, y el apoyo a los heridos; después, un alegato sin matices contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que culpa de la tragedia.
Qué ha dicho Abascal: el dinero de las infraestructuras y la factura de la corrupción
El retrato que ha trazado el líder de Vox del Ejecutivo socialista ha sido implacable. Según su tesis, el Gobierno «se ha gastado el dinero de los impuestos de los españoles» —un dinero cuyo destino debería ser la mejora de las infraestructuras— «en señoritas de compañía, fanatismo ideológico, en una invasión y en mordidas y joyas». Una acusación que, en su lectura, explica por qué la red ferroviaria presenta el estado que presenta.
Hay una segunda parte en ese argumento. «La corrupción mata», ha insistido el presidente de Vox, que ha anticipado que no va a dar crédito a ninguna de las explicaciones que pueda ofrecer el Ejecutivo sobre las causas del siniestro. Dicho de otro modo, el partido descarta de antemano la versión que pueda llegar desde el Ministerio de Transportes.
Para apuntalar ese marco, Abascal ha recordado que todavía «se desconoce» qué ocurrió en el accidente de Adamuz, donde el pasado enero fallecieron 46 personas. Ese precedente, sin explicación pública cerrada, es la pieza sobre la que el partido construye su exigencia de responsabilidades ante un siniestro que considera que pone en riesgo a los españoles.
En paralelo, el secretario general, Ignacio Garriga, ha trasladado sus condolencias a los familiares de las víctimas y ha asegurado que Vox va «a trabajar sin descanso» para seguir denunciando los problemas que afectan a los españoles y para trabajar por su seguridad.
La acusación de Abascal traslada el debate de las infraestructuras al terreno de la corrupción: si el dinero público se desvió, la responsabilidad política no admite excusas.
Por qué Vox mantiene la campaña del 29-N
A diferencia del resto de formaciones, Vox ha decidido proseguir con la campaña electoral. Lo justifica en que su deber es seguir denunciando la gestión del Gobierno y ofrecer una alternativa a la ciudadanía. Suspender los actos, en su lógica, equivaldría a dejar el debate público en manos de quienes gestionan lo que considera un desastre.
Abascal ha advertido además de que no aceptará que el luto sirva para frenar la campaña ni para tapar las causas de la tragedia. Frente a lo que describe como una campaña de «chistes y bailes» del PSOE —con mención incluida al ministro de Transportes, Óscar Puente— reivindica el papel de una oposición que pone el foco en la seguridad de los españoles.
La lectura estratégica: el flanco que se abre en el PP
El movimiento de Vox no se agota en la protesta. Al vincular la gestión del dinero público con la seguridad de la red, el partido traslada el debate a un terreno donde su adversario tiene difícil defenderse con datos: el antecedente de Adamuz, con 46 fallecidos en enero y unas causas que, según la versión que sostiene el presidente de Vox, siguen sin explicación pública.
Queda por ver cómo responde el PP en el tramo final de la campaña. Los populares afrontan el dilema de siempre frente a Vox: sumarse a la exigencia de responsabilidades o mantener un perfil institucional que deje al partido de Abascal solo en la denuncia. Cada vez que la seguridad de las infraestructuras entra en la agenda, esa disyuntiva se hace más visible.
El calendario electoral juega a favor de ese enfoque. Con la campaña del 29-N en marcha, cada comparecencia de Vox vuelve a poner sobre la mesa la misma pregunta: quién responde por el estado de una red que, según su argumentario, nunca ha sido prioridad para el Ejecutivo. La incógnita, y conviene ser prudentes, es si los ciudadanos comparten ese diagnóstico o si el luto termina por desplazar el debate técnico sobre las causas.
Vox mantendrá sus actos y llevará ese mensaje a cada cita de aquí al 29 de noviembre. La formación ya ha dejado claro que no piensa ceder el marco: donde otros ven una tragedia que exige silencio, ella ve una factura política que alguien debe pagar.

