El IV Congreso de IA de Andalucía cierra este miércoles en Granada con más de 6.000 inscritos y 14 países invitados. Dos jornadas de ponencias y contactos que han convertido la capital en el escaparate de una comunidad que no quiere volver a ver pasar el tren tecnológico.
La cita arrancó el martes con la intervención del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y de la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, que puso el foco en el liderazgo de la ciudad en inteligencia artificial. El foro, impulsado por el Gobierno andaluz, se despide este miércoles con un programa centrado en compartir conocimiento y conectar visiones en torno a una tecnología que ya se cuela en la sanidad, en la justicia y en los trámites administrativos.
El presidente andaluz puso cifras al reto en su discurso de apertura. El objetivo es que el 80% de la población adulta disponga de competencias digitales básicas al final de la legislatura, frente al 60% actual. El instrumento es el segundo Plan de Capacitación Digital, que prevé formar a medio millón de personas en inteligencia artificial.
“La Inteligencia Artificial no puede abrir una brecha entre jóvenes y mayores, entre ciudades y pueblos, entre compañías, grandes compañías y trabajadores autónomos con pequeñas tiendas”, advirtió Moreno. El presidente reivindicó a Andalucía como punta de lanza en una materia en la que, recordó, esta tierra “ha perdido muchos trenes” y no puede permitirse quedar atrás.
Los datos que se han manejado en el foro respaldan el discurso. La economía digital ya sostiene el 17% del PIB andaluz, y la previsión que maneja el Ejecutivo autonómico es que al término de la legislatura esa cifra ronde el 22%. Hace cuatro o cinco años, subrayan desde la Junta, ese porcentaje era impensable.
El 17% del PIB andaluz ya se genera en actividades digitales y la propia Junta prevé que ese peso llegue al 22% al final de la legislatura.
En el día a día de la administración, la inteligencia artificial ya participa en más de 75 actividades de la función pública andaluza. Otras están en fase piloto, como la digitalización de los 25 trámites ciudadanos más frecuentes, que arrancará en noviembre con el carné de familia numerosa. Para quien tenga que renovarlo el mes que viene, el cambio se traduce en menos ventanilla y menos papeles.
La IA ya trabaja en la sanidad y en la justicia andaluzas
El uso de esta tecnología no se queda en la gestión administrativa. Los servicios públicos andaluces la aplican en tratamientos de radioterapia y en la detección precoz del cáncer, además de en el ámbito de la justicia. La apuesta institucional se ha traducido en una estructura propia: una Consejería que aúna Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, tres áreas que en otras administraciones funcionan en departamentos separados.
Regular sin frenar: el equilibrio que reclama el Gobierno andaluz
Queda el vértigo social. Un 40% de los ciudadanos teme verse perjudicado laboralmente por la automatización, según el dato que se puso sobre la mesa en Granada. La respuesta pasa por la formación —de ahí el medio millón de personas— y por una regulación “equilibrada” que aporte certidumbre y proteja los datos y a las personas sin frenar la innovación. Moreno abogó además por una cogobernanza multinivel que implique desde la Unión Europea hasta los pequeños municipios.
La Lectura Andaluza
La lectura es clara: Andalucía se juega en esta década algo más que un porcentaje del PIB. El propio presidente lo formuló sin rodeos al recordar que la comunidad “ha perdido muchos trenes” y que la inteligencia artificial es una de las pocas ventanas que siguen abiertas. Los números acompañan el relato: 6.000 inscritos y 14 países invitados en un congreso que alcanza su cuarta edición, y un 17% del PIB regional vinculado a actividades digitales que el Gobierno andaluz quiere elevar al 22% antes de que acabe el mandato.
Para el ciudadano de a pie, el impacto se mide en servicios concretos. Quien tenga una familia numerosa notará el cambio en noviembre, cuando el trámite llegue digitalizado; quien pase por radioterapia en un hospital público andaluz se beneficia ya de sistemas que ajustan dosis y afinan diagnósticos. A eso se suma el mercado laboral: la formación de medio millón de personas está pensada, precisamente, para que la brecha digital no acabe convertida en brecha salarial en las comarcas donde el empleo es más frágil.
Lo que viene se jugará en dos frentes. El primero, el calendario: los 25 trámites prioritarios se desplegarán de forma progresiva en los próximos meses y el Plan de Capacitación Digital deberá acreditar su alcance antes del cierre de la legislatura. El segundo, el Parlamento de Andalucía, donde la regulación autonómica de esta tecnología y la coordinación con los ayuntamientos tendrán que concretarse en normas. Quienes vivimos aquí sabemos que la diferencia entre un anuncio y un cambio real se mide en ventanillas que funcionan y en empleo que se queda. Granada ha puesto el escaparate; ahora toca llenarlo.

