La Policía Nacional cierra un macrooperativo con 86 detenidos y más de diez toneladas de hachís tras arrestar en Tánger al presunto narco El Moreno. La detención se produjo el pasado 8 de octubre en la ciudad marroquí y culmina casi dos años de pesquisas, con registros en Madrid, Guadalajara y Valencia, según los datos difundidos por el cuerpo.
La vida de lujo del presunto líder, en Soto de la Moraleja
Juan Carlos T.B. había construido un perfil difícil de detectar. Nacido en el madrileño barrio de Hortaleza, fijó su residencia en Soto de la Moraleja, una de las zonas residenciales con mayor poder adquisitivo de la región, donde vivía en un chalet de lujo y conducía vehículos de alta gama. Ante sus vecinos, sus ingresos procedían de una firma de artes gráficas que lo tenía en nómina con más de 5.000 euros netos al mes.
Ese blindaje se rompió el pasado mes de marzo. La Policía Nacional detuvo entonces a varios integrantes de la cúpula de la organización dedicada al tráfico de hachís y el hombre que la dirigía presuntamente desapareció. Con fuertes lazos operativos en Marruecos por la logística de la red, encontró refugio en el país vecino hasta su arresto.
El método: garajes de urbanización y una plataforma encriptada
El entramado funcionaba con un método muy estructurado. En lugar de naves industriales, la organización guardaba el hachís en viviendas de urbanizaciones residenciales, alejadas de los domicilios habituales de los líderes. La droga entraba por los garajes. Llegaba en furgonetas procedentes del sur de España y, si hacía falta, se hacían varios viajes para no levantar sospechas en el vecindario. La coordinación se gestionaba a través de una plataforma encriptada. Estos son los alijos que constan en la investigación:
- Un inmueble en el barrio madrileño de Las Tablas, con más de dos toneladas de hachís en el mismo edificio.
- Un punto a las afueras de Madrid con 960 kilos de hachís y 12 kilos de cogollos de marihuana.
- Una vivienda en Sanchinarro con una tonelada de hachís.
- Un punto en Silla (Valencia) con 4,6 toneladas.
- Un ático en El Cañaveral (Madrid) con 2,1 toneladas.
La Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) cerró el círculo con 13 entradas y registros en inmuebles de Madrid y Guadalajara. Los investigadores sostienen que el detenido dirigía presuntamente la logística: las negociaciones con proveedores en Marruecos, la planificación de los transportes marítimos y por carretera, la compra de vehículos e inmuebles y la coordinación de quienes recogían, trasladaban y distribuían la droga, según la información facilitada por la Policía Nacional.
El arresto en Tánger se produjo el 8 de octubre y Rabat ya ha aceptado entregarlo a España para que responda ante la Audiencia Nacional.
La detención en Tánger y la extradición pendiente
Las autoridades marroquíes detuvieron al presunto líder el 8 de octubre en Tánger gracias a la cooperación policial internacional. Rabat ha aceptado su extradición a España, de modo que en torno a dos meses podría quedar a disposición del juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge, que ha instruido el caso (la fase en la que el juez investiga los hechos) junto a la Fiscalía Especial Antidroga.
Las pesquisas se prolongaron casi dos años.
El inspector jefe José Manuel Orge, al frente de la sección de organizaciones criminales transnacionales de la UDYCO central, sitúa el golpe en el terreno de la cooperación. ‘Al igual que los delincuentes cooperan entre sí en distintos países, la respuesta debe ser igual’, sostiene el mando policial, que incide en la necesidad de trabajar fuera de las fronteras.
Prisión provisional y una red de blanqueo
La mitad de los arrestados son de nacionalidad española y el resto, marroquíes. Casi una veintena han ingresado en prisión provisional (la medida cautelar de ingreso en prisión durante la investigación, sin condena previa) como presuntos autores de delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
El entramado movía la droga, por carretera y por mar.
Las pesquisas han detectado además cómo la red reintroducía en el circuito legal los beneficios del narcotráfico: adquisición de créditos mediante testaferros, compraventa de vehículos de lujo y bienes inmuebles, emisión de facturas falsas a través de empresas pantalla y cobro de nóminas fraudulentas.
La causa sigue en manos de la Audiencia Nacional. La entrega del detenido en Tánger es el último paso de un operativo desarrollado en varias fases desde marzo que suma 86 arrestos y más de diez toneladas de hachís intervenidas, según los datos facilitados por la Policía Nacional. El caso sigue abierto.
