Feijóo justifica el pacto PP Vox en el Senado como respuesta a la «coalición de desesperados» de Sánchez y no descarta los tres quintos.
El tablero que Feijóo dice que Sánchez ha movido
Alberto Núñez Feijóo eligió la entrevista en Onda Cero, el martes, para explicar por qué el PP se ha entendido con Vox en la Cámara Alta. No descartó que ambos grupos lleguen a una mayoría de tres quintos, la que permite nombrar magistrados del Tribunal Constitucional y repartir vocales del CGPJ, un órgano que lleva años sin renovarse. El motivo, dijo, es que Pedro Sánchez «ha cambiado el tablero».
«Las reglas de juego han cambiado. El tablero el señor Sánchez lo ha cambiado y, por tanto, hay que responder a un movimiento de Sánchez y de todos sus socios», argumentó. Añadió que no responder sería «una irresponsabilidad» y confesó que no habría cerrado el acuerdo si el PSOE no hubiera firmado su propia coalición con Frente Amplio y otras fuerzas territoriales de izquierda. Lo definió como una «reacción adulta» y una «coordinación imprescindible» para conservar la mayoría absoluta en el Senado.
El mecanismo pactado es sencillo y poco habitual. En 14 circunscripciones, Vox presenta un solo candidato al Senado y Feijóo pidió a los votantes de esa formación que apoyen a dos candidatos del PP. «Sigue habiendo un partido reformista de centro derecha, que es el Partido Popular, y un partido más rupturista que es Vox», subrayó. La aritmética manda.
Los números explican la operación. El Senado tiene 265 escaños: 208 se eligen en las urnas y 57 los designan los parlamentos autonómicos. Los tres quintos son 159 escaños, el umbral que sirve para nombrar magistrados constitucionales, para el reparto del CGPJ y para dar luz verde a un artículo 155; la reforma de la Constitución exige, además, tres quintos del Congreso. Con mayoría absoluta el PP ya bloquea. Con tres quintos, además, nombra.
Galicia aporta diecinueve de los 265 escaños del Senado: sin sus cuatro provincias no se entiende ninguna mayoría reforzada en la Cámara Alta.
Feijóo también quiso cerrar frentes internos. Confirmó que informó al presidente del PP vasco, Javier de Andrés, de la hipótesis de no presentar candidatura al Senado por Guipúzcoa, donde su partido no logra escaño desde hace 26 años, y negó que el PP vaya a renunciar a Cataluña: con Xavier García Albiol como cabeza de lista al Congreso por Barcelona, se ha marcado pasar de seis a nueve diputados.
Cuatro provincias y dieciséis escaños: la aritmética gallega
Galicia entra en ese cálculo con peso propio. Aporta 19 de los 265 escaños de la Cámara Alta: 16 que se eligen en las urnas, cuatro por provincia, y tres que designa el Parlamento de Galicia en función de la población, cerca de 2,7 millones de habitantes según el IGE. Y esos tres de designación autonómica no dependen del 29N: los elige la Cámara gallega, cuya composición no cambia hasta 2028.
En las últimas convocatorias generales el PPdeG se ha llevado tres de los cuatro senadores en juego en la mayoría de las provincias gallegas, con el PSOE resistiendo en el cuarto. Si la concentración del voto de Vox funciona aquí como en el resto de circunscripciones del acuerdo, ese último escaño puede cambiar de manos. Cada senador que se mueve altera el umbral de los 159. La operación, eso sí, depende de que el electorado de Vox acepte votar nombres del PP, algo que el propio Feijóo condicionó a que la gente vote «masivamente» y a que «funcione correctamente ese punto de encuentro».
En el Parlamento de Galicia la lectura es de fondo. El BNG lleva años defendiendo un Senado de representación territorial, el PSdeG ha planteado propuestas en la misma dirección y el PPdeG no las ha respaldado. Ninguno de los tres partidos, ha cuantificado todavía el efecto del 29N en la Cámara Alta, pero el precedente importa: el PP gobierna Galicia con 40 diputados de 75 desde febrero de 2024, y esa mayoría es la base sobre la que Feijóo proyecta su discurso contra la financiación singular catalana.
El Laboratorio Gallego
Lo que se decide el 29N no es solo quién gobierna. Es quién nombra. Y en ese terreno Galicia tiene algo que decir, porque sus provincias son el granero de senadores del PP desde hace más de una década. La mayoría absoluta en la Cámara Alta le permite frenar; los tres quintos, en cambio, le abrirían sillas en el Tribunal Constitucional y en el CGPJ, y condicionarían cualquier reforma territorial de la próxima legislatura.
El contexto político gallego acompaña. El PPdeG afronta este ciclo sin elecciones autonómicas a la vista hasta 2028, con mayoría absoluta y con la Xunta en plena confrontación con el Gobierno central por la financiación autonómica. El BNG, primera fuerza de la oposición, ha convertido el debate territorial en su eje, y el PSdeG intenta reconstruirse tras quedar por debajo de los nacionalistas. Ninguno de los tres puede permitirse que la discusión sobre el Senado se cierre sin ellos.
Queda la incógnita. Feijóo no aclaró qué provincias son las 14 del acuerdo ni hasta dónde llegará la cesión mutua, y admitió que la mayoría reforzada exige que el punto de encuentro funcione. Si falla, el PP conservará la mayoría absoluta y poco más. Si funciona, el mapa institucional se mueve en Madrid y también en Santiago. La política gallega lleva meses mirando al 29N. Ahora ya sabe qué se juega además de escaños.
Ficha del Caso
- El caso: Feijóo defiende el pacto con Vox en el Senado y admite que la mayoría de tres quintos es posible, lo que afectaría a la renovación de órganos constitucionales y a la aritmética de las provincias gallegas.
- Datos importantes: El Senado tiene 265 escaños y los tres quintos son 159. Galicia aporta 19: 16 electos y 3 designados por su Parlamento. Elecciones generales el 29 de noviembre.
- Resumen: El acuerdo busca sostener la mayoría absoluta en la Cámara Alta y, si se refuerza, nombrar magistrados; en Galicia queda en juego el cuarto senador de cada provincia.
