Colombia oficializa su salida del Grupo de La Haya: De La Espriella rompe con el bloque legal contra Israel

El canciller Omar Bula oficializa el retiro del país del bloque que coordina acciones legales contra Israel. Bolivia y Honduras ya lo habían abandonado, y España queda como uno de los sostenes europeos de esa vía judicial.

Colombia ha oficializado su salida del Grupo de La Haya y deja al bloque legal contra Israel sin uno de sus copresidentes. Lo comunicó ayer, 27 de octubre, el Gobierno de Abelardo De La Espriella a través de su ministro de Exteriores, Omar Bula. Y el movimiento importa en Madrid más de lo que sugiere el titular: España es uno de los Gobiernos europeos que más ha invertido en esa misma vía judicial, y ahora ve cómo uno de sus interlocutores más firmes en esa causa cambia de acera.

Qué ha decidido Colombia y qué es el Grupo de La Haya

Conviene aclarar qué es ese grupo, porque no es una institución al uso. El Grupo de La Haya no tiene sede, ni secretaría permanente, ni presupuesto: es una coordinación diplomática y jurídica de Estados alineados con la causa que Sudáfrica abrió contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por la Convención sobre el Genocidio.

La nota oficial del Ministerio de Exteriores colombiano no se anda con paños calientes. Rechaza ‘la instrumentalización de este foro para atacar o aislar sistemáticamente a otras naciones soberanas’ y resume la nueva doctrina en una frase: ‘las relaciones internacionales no son un club de activismo ideológico’. Traducido: Bogotá vuelve al sistema de Naciones Unidas como único escenario legítimo para defender su posición.

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El movimiento no llega en solitario. Bolivia y Honduras ya habían abandonado el bloque, y con Colombia se va también una de sus copresidencias. Queda un grupo menguante que conserva la voz de Sudáfrica y una constelación de simpatías dispersas. Lo que ayer era una causa compartida hoy es una suma de decisiones nacionales que se deshilachan una por una.

Por qué la salida de Colombia toca de lleno a España

España no forma parte de ese club, pero ha recorrido un camino paralelo y muy visible. El 28 de mayo de 2024 reconoció el Estado palestino junto a Irlanda y Noruega, y en junio de ese mismo año anunció su intervención en el procedimiento de la Corte Internacional de Justicia. Dos gestos que colocaron al Gobierno español en el ala más activa de Europa en este expediente.

De ahí el interés de lo que ocurrió ayer en Bogotá. Cuando un socio se descuelga, el coste no es solo simbólico: el país que se queda sostiene el desgaste y la factura diplomática. Y España tiene en Colombia una de sus principales plazas económicas en América Latina, con inversiones de Telefónica, Santander, BBVA y Repsol, además del acuerdo comercial que la UE mantiene con Colombia, Perú y Ecuador.

Con Colombia fuera, el bloque legal contra Israel pierde una copresidencia y España queda como uno de sus sostenes europeos más visibles.

Hay un detalle que casi nadie cuenta. El comunicado colombiano no discute el fondo del conflicto: discute la herramienta. No hay en el texto una rectificación sobre Palestina, sino una impugnación del formato. Y esa distinción importa, porque el desgaste de una causa suele empezar por el envoltorio, no por el argumento.

De la Cumbre de Madrid de 1991 al laberinto de los bloques

Este viernes se cumplen 35 años de un episodio que conviene rescatar. El 30 de octubre de 1991, Madrid sentó por primera vez en la misma mesa a Israel y a sus vecinos árabes, con Estados Unidos y la entonces Comunidad Europea como padrinos. De aquella conferencia salió el marco que hizo posible, dos años después, los acuerdos de Oslo.

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El capital diplomático español se construyó ahí: en ser el país que convoca, no el que firma un bloque. La diferencia es de método y también de rédito. Los bloques dan titulares rápidos y desgaste rápido; las sillas compartidas dan influencia lenta y duradera. Comparar ambos modelos no es nostalgia, es aritmética diplomática.

Conviene mirar además el precedente jurídico. En julio de 2024 la Corte Internacional de Justicia declaró ilícita la presencia israelí en los territorios ocupados, un pronunciamiento consultivo que reordenó el debate sin mover un solo metro de terreno. Dos años después, el mapa de Estados dispuestos a sostener ese pulso legal se ha estrechado: el Grupo de La Haya pierde copresidencias y en Europa cada coma se negocia dos veces.

Qué conviene seguir. Primero, si la salida colombiana arrastra a otro socio del bloque en las próximas semanas. Segundo, si Bruselas aprovecha el hueco para reabrir la revisión del acuerdo de asociación con Israel, un expediente que España ha impulsado y que sigue abierto. Y tercero, si Madrid recupera el instinto de 1991 o se queda defendiendo una trinchera cada vez más vacía.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El Gobierno de Abelardo De La Espriella retira a Colombia del Grupo de La Haya, la coordinación de Estados que respalda la causa legal contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.
  • Datos importantes: El anuncio se oficializó el 27 de octubre de 2026. Bolivia y Honduras ya habían salido antes, y Colombia ocupaba una de las copresidencias del bloque.
  • Resumen: Colombia deja el bloque y España queda más expuesta como sostén europeo de esa vía, con el desgaste diplomático y comercial que implica mantenerla.