Un guardia civil y tres policías nacionales fuera de servicio rescataron con vida a una viajera atrapada en el siniestro ferroviario de Urda.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? Un agente de la Guardia Civil y tres policías nacionales que no estaban de servicio auxiliaron a los pasajeros del siniestro ferroviario de Urda y sacaron con vida a una viajera atrapada en el vagón 8.
- ¿Dónde y cuándo? En Urda, en la provincia de Toledo, el miércoles 28 de octubre, pasadas las 9:30 horas.
- ¿Qué resultado? Una mujer rescatada con vida tras más de una hora de maniobras, un incendio sofocado en el interior de un vagón y varios heridos atendidos con torniquetes.
La Guardia Civil ha difundido el relato en un vídeo publicado en sus redes sociales. El agente que lo protagoniza, Salvador, llegó al lugar del siniestro junto a sus compañeros de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Toledo pasadas las 9:30 horas.
Allí escucharon a una chica gritar dentro de uno de los trenes, que había volcado. Salvador explica que se tumbaron y que tuvieron que avanzar arrastrándose por el interior del vagón, sin poder verla, hasta que apareció una mano herida.
Un rescate a ras de suelo en el vagón 8
Los agentes le taponaron las heridas y le retiraron todo lo que la aprisionaba. Después, con la mano de la joven agarrada a la suya, empezaron a hablar con ella. Estaba consciente. Les dijo que se llamaba Almudena y que era de Sevilla: llevaba una pulsera verde de una hermandad.
«Le agarramos la mano y ya no la soltamos», resume Salvador. El grupo mantuvo la comunicación con ella mientras retiraba los obstáculos que la rodeaban, conscientes de que el tiempo corría en contra.
«Tras una hora pico luchando», la chica pudo ser sacada del vagón. El propio agente cierra el balance con una frase que pesa: fue la única persona rescatada con vida en aquel punto del siniestro.
Cuatro agentes fuera de servicio sostuvieron durante más de una hora el rescate de la única persona que salió con vida del vagón 8.
Esa misma tarde, Salvador llamó a unos amigos del Hospital de Toledo para preguntar si había llegado una chica sevillana llamada Almudena y si seguía viva. Se lo confirmaron. También habló con Julio, el novio de la joven, que le trasladó que estaba bien. «Estaba frustrado hasta que supe que estaba viva», admite el agente.
Tres policías nacionales que volvían a casa

La Policía Nacional ha explicado a través de sus redes sociales que tres agentes que viajaban en los trenes, fuera de servicio, socorrieron a los pasajeros que precisaron ayuda. Uno de ellos es José Luis, que había terminado su turno y volvía a Sevilla para reunirse con su mujer y su hijo.
Las otras dos eran Carmela y Noelia, destinadas en la UFAM (la Unidad Central de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional), que se desplazaban a Ciudad Real para impartir un curso sobre violencia de género. Tras el accidente, José Luis ayudó a evacuar a los pasajeros, pero se inició un incendio.
El agente volvió a entrar al vagón por una ventana de emergencia, cogió dos extintores y su botiquín y, junto a otro viajero, sofocó el fuego. Después se encontró con Carmela y Noelia: les dijo que era policía nacional y ellas respondieron «nosotras también». Los tres liberaron a un hombre que había quedado atrapado bajo un asiento.
Con el botiquín que llevaba José Luis practicaron varios torniquetes. Entre los heridos había un hombre estadounidense que había perdido una pierna y cuyo marido estaba desaparecido. Los agentes permanecieron horas junto a ellos, les ayudaron a comunicarse con sus familias y los acompañaron hasta el hospital de campaña.
Al principio pudieron enviar un mensaje a casa para avisar de que estaban bien. Después dejaron de contestar: otros les necesitaban más. La Policía Nacional cierra su relato con una sentencia: «Porque ser policía también es esto».
El Contexto Operativo
La intervención de Urda no es una excepción, sino la consecuencia de una formación que no se desactiva al fichar la salida. La Ley Orgánica 2/1986, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, recoge el deber de los agentes de velar por la seguridad ciudadana también fuera de servicio, una obligación común en las policías europeas.
Los datos del Ministerio del Interior sitúan en cerca de 155.000 efectivos el conjunto de la Policía Nacional y la Guardia Civil, la estructura que sostiene la seguridad pública en España. De esa cifra depende también la respuesta imprevista: los auxilios en carretera, las intervenciones en accidentes y los primeros auxilios previos a la llegada de la ambulancia.
La investigación técnica de las causas del siniestro corresponde a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, que elabora un informe independiente. Mientras ese trabajo avanza, la Guardia Civil y la Policía Nacional difunden un testimonio que explica qué significa el deber de socorro: cuatro agentes que no estaban de servicio sostuvieron la mano de una víctima hasta sacarla del vagón.

