JAZZMADRID 2026 afronta la que probablemente sea su semana más intensa, con músicos llegados de Europa, África, las dos Américas y Oceanía repartidos por distintos espacios de la capital. El festival que organiza el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento no se limita a los grandes nombres: la programación mezcla swing, soul, improvisación y electrónica en una misma semana.
Qué escuchar y quién sube al escenario esta semana
El nombre que más titulares arrastra es el de Richard Bona, bajista y cantante camerunés con una trayectoria que cruza las tradiciones africanas con el jazz y las músicas globales. A su lado, el baterista Mark Guiliana representa la otra cara del cartel: la del músico inclasificable que ha estirado los límites del instrumento con electrónica y experimentación sonora.
La nómina internacional se completa con Julieta Rada, una de las voces más reconocibles de la nueva música uruguaya; la australiana Jessie Gordon, que revisita el jazz clásico con acento propio; el proyecto Shrizz N’ Maze feat. Greg Boyer; y Tom Ribeira. A eso se suma un bloque amplio de artistas locales, que en este festival no funcionan como teloneros decorativos sino como parte central del relato.
El cierre de la semana llega con dos referencias de la batería moderna: Nate Smith, valorado por su mezcla de técnica, groove y sensibilidad compositiva, y el proyecto Beat Music del propio Guiliana, ya consolidado como puente entre jazz, electrónica y cultura digital.
Cuánto cuesta y dónde se puede ver
Los conciertos se reparten por distintos espacios de Madrid, algo que obliga al aficionado a consultar el calendario con antelación y a planificar desplazamientos. La programación completa, con horarios, sedes y precios de cada cita, está disponible en la web oficial del festival, gestionada por el Ayuntamiento: la información municipal de Cultura centraliza el acceso a las entradas.
Conviene no dejarlo para el último día. Las propuestas de Guiliana y de Nate Smith suelen moverse rápido, y el formato de sala pequeña que caracteriza a buena parte del certamen limita el aforo. Es la diferencia entre un festival de estadio y uno que se escucha a dos metros del contrabajo.
El jazz ya no cabe en un solo género
La lectura que hacemos de este cartel es clara: JAZZMADRID 2026 ha dejado de ser una cita de nicho para convertirse en un mapa de lo que hoy se llama jazz. Richard Bona viene de la fusión africana, Guiliana de la electrónica, Jessie Gordon del cancionero clásico y Julieta Rada del pop rioplatense con raíz. Todo cabe porque el género ha absorbido influencias que hace dos décadas habrían sonado a otra cosa.
Ahí está el valor diferencial frente a otros festivales de la Comunidad. La programación no se limita a nombres consagrados ni a un circuito cerrado de salas céntricas. Frente a modelos como el del Voll-Damm de Barcelona, más orientado al gran formato y al público masivo, la apuesta madrileña mantiene un perfil de cercanía y riesgo artístico que se nota en cada edición.
Un festival que programa a Guiliana y a Bona en la misma semana no está vendiendo nostalgia: está apostando por el jazz que aún no tiene nombre cerrado.
Las actividades paralelas que casi nadie mira
Junto a los conciertos, el festival amplía su dimensión reflexiva con encuentros como ‘El jazz en Latinoamérica’, conducido por Javi Bayo, y la propuesta ‘Tempo Futuro’, dedicada a las nuevas direcciones del género. Son actividades de acceso más sencillo y menor visibilidad mediática, pero explican mejor que ningún cartel hacia dónde camina la escena.
Para quien viva en Madrid y siga el jazz de cerca, el calendario de noviembre se convierte en una agenda partida entre conciertos, charlas y desplazamientos por la ciudad. La información oficial del certamen puede consultarse en la web del Ayuntamiento de Madrid, y el detalle de la programación ha sido adelantado por la cobertura de Gacetín Madrid.
Lo que viene después de esta semana dependerá de cómo responda el público. Pero el cartel ya ha dejado una idea clara: en Madrid, el jazz se ha convertido en una conversación entre continentes, no en un repertorio de museo.

