La Guardia Civil despliega un operativo en el litoral de Huelva contra el apoyo logístico a las narcolanchas

Cinco de las seis embarcaciones intervenidas quedan a disposición de Aduanas y una ha sido retirada por el depositario judicial. El operativo se centró en la costa de Isla Cristina y Ayamonte.

La Guardia Civil despliega un operativo en el litoral de Huelva contra la red logística de las narcolanchas y el balance se cuenta en embarcaciones: seis intervenidas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Guardia Civil ha intervenido seis embarcaciones vinculadas al abastecimiento de combustible a las narcolanchas en el litoral onubense.
  • ¿Dónde y quién? El despliegue se centró en la costa de Isla Cristina y Ayamonte, con el Servicio Marítimo Provincial, la Usecic y el equipo Pegaso sobre el terreno.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Cinco barcos quedan a disposición de Aduanas y uno ha sido retirado por el depositario judicial, lo que deja sin apoyo logístico a las rutas del narcotráfico que operan frente a la costa.

Seis embarcaciones intervenidas entre Isla Cristina y Ayamonte

El despliegue se ejecutó durante la mañana del sábado 31 de octubre y tuvo como escenario la franja de costa que va de Isla Cristina a Ayamonte, en el extremo occidental de Huelva. Tomaron parte el Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil, la Usecic (la unidad de seguridad ciudadana de la Comandancia) y el equipo Pegaso, especializado en la persecución de embarcaciones rápidas, en colaboración con las patrullas territoriales de los distintos puestos de la zona. La Benemérita encuadra la actuación en los servicios de lucha contra la estructura de apoyo al narcotráfico, esto es, contra quienes suministran combustible, víveres o cobertura a las planeadoras.

El resultado directo fue la localización e intervención de seis embarcaciones. Todas ellas estaban vinculadas, según las investigaciones previas, al narcotráfico, y se empleaban específicamente para abastecer de combustible a las narcolanchas. Cinco han quedado a disposición de la Administración Provincial de Aduanas por infracciones de contrabando y de marina mercante; la sexta ha sido retirada por el depositario judicial por una infracción grave de marina mercante. La nota oficial no detalla, por el momento, el número de personas investigadas ni el volumen de combustible aprehendido.

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La Guardia Civil presenta la Operación Ocean como «una estrategia más» de la Comandancia de Huelva, con un objetivo expreso: impedir que las organizaciones delictivas mantengan operativas sus rutas en la costa onubense y en el sur de Portugal. El operativo no es un episodio aislado, sino una línea de trabajo sostenida en el tiempo sobre el mismo punto débil de la cadena: el avituallamiento en tierra y en agua de las embarcaciones de alta velocidad.

El combustible, el eslabón que mantiene vivas a las narcolanchas

Guardia Civil

El combustible es la pieza más frágil de todo el entramado. Una planeadora que cruza el Estrecho necesita repostar antes de salir y después de regresar, y ese suministro se hace muchas veces desde embarcaciones de apariencia deportiva, en fondeos discretos y con horarios calculados. Por eso los golpes contra el petaqueo —el abastecimiento ilegal de gasolina a las narcolanchas— se han convertido en una de las vías más eficaces para ahogar las rutas. Cada depósito intervenido es una salida menos. Y cada barco retirado es una pieza que la organización tiene que reponer, con coste y con riesgo.

Cortar el combustible a las narcolanchas es cortar la ruta: sin gasolina en el agua, la maquinaria del narcotráfico se queda en tierra.

El escenario tampoco es abstracto. Isla Cristina y Ayamonte viven del mar, con flotas de cerco y arrastre, lonjas activas y miles de familias que dependen de la pesca y de la industria auxiliar. La convivencia entre esa actividad legal y las embarcaciones sospechosas que fondean en la misma agua es uno de los problemas que los vecinos llevan años señalando en voz baja y que los ayuntamientos trasladan cada vez que pueden a las Fuerzas de Seguridad. La presión policial sobre el abastecimiento también alivia esa convivencia: menos planeadoras significa menos incidentes en una costa estrecha, muy transitada y con puertos compartidos con el Algarve portugués.

La Lectura Andaluza

Andalucía tiene cerca de un millar de kilómetros de litoral y una posición geográfica que la convierte, quiera o no, en la puerta sur de Europa. Esa condición explica que la lucha contra el narcotráfico se libre aquí con una intensidad que no se entiende desde otras latitudes: del Campo de Gibraltar al Algarve, pasando por el litoral de Huelva, cada ría, cada desembocadura y cada puerto pesquero es una posible vía de entrada. La Operación Ocean no nace de una alarma puntual, sino de una lectura estratégica del problema: si se corta el suministro, la estructura se resiente. Es la misma lógica que ha funcionado en otras fases del litoral andaluz y la que explica que la Comandancia de Huelva mantenga este despliegue como parte de su rutina operativa.

Para el lector de a pie, el valor de esta noticia está en lo cotidiano. En Isla Cristina y en Ayamonte hay familias que salen a faenar de madrugada y que necesitan un mar seguro, sin carreras nocturnas ni barcos sin matrícula cruzando por donde están las redes. Hay también un sector turístico que vive de la playa y del pescado fresco, y una economía local que no puede permitirse que la fama del litoral onubense se construya a golpe de alijo. Que la Guardia Civil retire seis embarcaciones en una sola mañana es, en ese sentido, algo más que un titular policial: es una condición para que el sector pesquero onubense, uno de los más potentes de Andalucía, siga siendo lo que es.

Queda recorrido. La investigación sigue abierta, las cinco embarcaciones permanecen a disposición de Aduanas a la espera de los trámites de contrabando y marina mercante, y la Benemérita ya ha anunciado que este tipo de servicios continuará en el litoral. La próxima fase de la Operación Ocean se escribirá en el mismo escenario: entre Isla Cristina y Ayamonte, frente a esa costa que es a la vez motor económico y frontera caliente. Quienes viven allí lo saben mejor que nadie: el mar da de comer y también abre puertas que conviene vigilar.

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