Córdoba necesitará medidas de apoyo al sector turístico por el corte del AVE. El alcalde de la ciudad, José María Bellido, ha advertido este domingo de que la interrupción de la conexión ferroviaria con Madrid, provocada por el accidente de Urda, tendrá un coste económico para Córdoba durante varias semanas.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El accidente de Urda ha obligado a cortar la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, y el corte se prolongará durante varias semanas.
- ¿Dónde y quién? El alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha sido quien ha puesto sobre la mesa el impacto económico que el corte tendrá en la ciudad.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Menos llegadas de visitantes en plena temporada de otoño y una conexión ferroviaria directa con Madrid que seguirá resentida durante semanas.
Bellido ha querido fijar el orden de las prioridades antes de hablar de dinero. La atención a las víctimas y a sus familias es lo primero, ha subrayado, además de la identificación de los fallecidos. Solo cuando esté el trabajo hecho, ha planteado, tocará sentarse a evaluar el daño: «Ahora queda una segunda parte con los efectos que va a tener lo que ha sucedido para Córdoba, y que ya conocemos en la ciudad».
No es la primera vez este año. «Es la segunda vez que tenemos una tragedia ferroviaria en este año, en la línea entre Madrid y Andalucía», ha recordado el regidor, en referencia al accidente de Adamuz, ocurrido también en la provincia de Córdoba. Dos siniestros en la misma línea en pocos meses dibujan un escenario que la ciudad ya conoce y que ahora se repite con la temporada de otoño en marcha.
Los números explican la dimensión del problema. Por Córdoba pasan casi 1,5 millones de viajeros en cada sentido, y la capital cordobesa es el segundo nodo de la alta velocidad española, solo por detrás de Madrid. De ahí que el alcalde haya hablado de «medidas paliativas para la conectividad», dirigidas a lo que va a ocurrir a partir de las próximas semanas, cuando el tren no pueda llegar desde Madrid ni desde otros puntos del centro y norte del país.
El golpe llega, además, en el peor momento posible para el sector. La Mezquita-Catedral ya notó en los primeros meses del año la caída de visitantes que siguió al accidente de Adamuz, y ahora la sacudida se produce en el otoño, una estación tradicionalmente muy propicia para el turismo en Córdoba. El calendario no acompaña: los grupos organizados y las escapadas de fin de semana dependen del tren para llegar.
La Mezquita-Catedral ya acusó la caída de visitantes tras Adamuz; ahora el segundo golpe llega en otoño, la estación más propicia para el turismo cordobés.
El segundo nudo ferroviario de España, solo por detrás de Madrid
La dimensión del corte del AVE en Córdoba se entiende mejor con la geografía en la mano. Por la estación cordobesa pasa la línea que une Madrid con Sevilla y que prolonga sus servicios hacia Málaga y Granada, de modo que cualquier interrupción no afecta solo a los cordobeses: redistribuye el tráfico de toda la mitad sur peninsular. Los casi 1,5 millones de viajeros por sentido que registra la ciudad dan la medida exacta de lo que está en juego.
Durante las próximas semanas, tal y como ha planteado el propio alcalde, el tren de alta velocidad no podrá llegar desde Madrid ni desde otros puntos del centro y norte de España. Ese escenario obliga a replantear la conectividad de un destino que compite con Sevilla, Granada y Málaga por el visitante nacional, el perfil más dependiente del ferrocarril. La proximidad geográfica juega en contra cuando el viajero puede cambiar de destino en una hora de coche.
Qué medidas de apoyo puede reclamar Córdoba y a quién
El paquete que Bellido pondrá encima de la mesa tiene dos patas. La primera es la conectividad: medidas paliativas para que la ciudad no quede desconectada del centro y el norte del país durante semanas. La segunda es el apoyo directo al sector turístico, con instrumentos que en buena parte dependen de administraciones distintas al Ayuntamiento.
El Consistorio puede actuar sobre la promoción local y la movilidad urbana, pero las políticas de turismo corresponden a la Junta de Andalucía a través de su consejería competente, y la infraestructura ferroviaria al ministerio de Transportes, con Adif y Renfe como gestores. La coordinación entre las tres administraciones será lo que determine si las medidas llegan a tiempo, sobretodo de cara a la campaña de otoño.
El propio alcalde ha querido marcar los tiempos: primero las víctimas, después la economía. «Es la segunda vez que tenemos una tragedia ferroviaria en este año», ha insistido, y esa repetición es la que ha llevado a Córdoba a poner el foco en la conectividad tanto como en el presupuesto. El tejido turístico cordobés —guías, agencias, hoteles pequeños, restauración— pide certidumbre sobre cuándo volverá el flujo de visitantes.

La Lectura Andaluza
El turismo aporta alrededor del 13% del PIB andaluz y sostiene cientos de miles de empleos, y en ese mapa Córdoba juega un papel que no se mide solo en pernoctaciones. La capital es puerta de entrada al patrimonio andaluz: la Mezquita-Catedral, Medina Azahara y el casco histórico sostienen una cadena de guías, hoteles, tabernas y comercio de proximidad que vive de que el tren llegue puntual desde Madrid.
Conviene recordar de dónde venimos. La línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, la primera de España, se inauguró en 1992 con la Expo como escaparate, y desde entonces Córdoba construyó su condición de nudo ferroviario sobre esa infraestructura. Cada incidencia en la línea se traduce en una factura que pagan quienes trabajan en el centro histórico, no solo las grandes cadenas hoteleras.
Habrá que ver cómo se concreta la petición de Bellido. Las competencias en materia turística son de la Junta de Andalucía, mientras que la infraestructura ferroviaria depende del Gobierno central a través de Adif y Renfe. La coordinación entre administraciones será determinante en las próximas semanas, cuando se recupere la conexión y haya que reactivar la llegada de viajeros. Andalucía ha demostrado capacidad de recuperación en cada crisis que ha golpeado a su sector turístico, y este otoño será una prueba más. Lo que toca ahora, como ha pedido el alcalde, es no olvidar a las víctimas mientras se prepara el terreno para que Córdoba vuelva a llenar sus calles.

