El Eurogrupo abre el plazo para la sucesión de Lagarde en el BCE: Hernández de Cos, en la carrera

El plazo expira el 6 de noviembre y el Eurogrupo hará balance de candidaturas el día 9. Madrid aspira por primera vez a la presidencia y negocia además un asiento en el Comité Ejecutivo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de la eurozona, ha abierto el procedimiento formal para sustituir a Christine Lagarde al frente del BCE y da de plazo hasta el viernes 6 de noviembre para recibir candidaturas.
  • ¿Quién está detrás? La carta de Lagarde al presidente del Consejo Europeo, António Costa, activó el mecanismo. El Consejo de la UE tramita la recomendación, el Eurogrupo hace balance el 9 de noviembre y el Consejo Europeo nombra.
  • ¿Qué impacto tiene? España juega su primera candidatura a la presidencia del BCE con Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, frente al neerlandés Klaas Knot y un reparto de puestos que Madrid quiere cerrar en bloque.

El Eurogrupo da tres días a los Gobiernos de la eurozona para presentar candidatos a suceder a Lagarde en el BCE. El plazo expira el viernes 6 de noviembre y el balance de nombres se hará el lunes 9.

La carrera por la presidencia del Banco Central Europeo ha dejado de ser un rumor de pasillo. El equipo de Kyriakos Pierrakakis, ministro de Finanzas griego y presidente del Eurogrupo, remitió esta semana la petición formal a las capitales: quien quiera mover ficha tiene que hacerlo por escrito antes del viernes. La carta de Christine Lagarde a António Costa, enviada el jueves pasado, activó el mecanismo y convirtió una especulación de meses en un procedimiento con fechas.

El calendario no lo mueve Lagarde, y eso es lo relevante. La presidenta del BCE abandonará el cargo el 7 de febrero de 2027, casi nueve meses antes de que expire su mandato de ocho años. Lo anunció en Fráncfort el mismo día en que el banco central mantuvo la tasa de depósito en el 2,5%, y aún le quedan dos reuniones de política monetaria por delante: diciembre y febrero. Después, su silla queda libre y la política vuelve a mandar en Fráncfort.

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Del 6 de noviembre al 7 de febrero: el calendario que ya no depende de Lagarde

El procedimiento es más opaco de lo que parece y conviene fijarlo. A los miembros del Comité Ejecutivo del BCE los nombra el Consejo Europeo —los jefes de Estado y de Gobierno— a partir de una recomendación del Consejo de la UE, es decir, de los ministros. Pero solo votan los países del euro. Por eso todo se cuece antes en el Eurogrupo, que actúa como filtro previo de la moneda única.

El umbral es la clave aritmética del proceso. Un candidato necesita el respaldo de al menos 16 de los 21 países de la eurozona, que representen el 65% de la población del bloque. Traducido: no basta con sumar capitales pequeñas; hace falta arrastrar una combinación que incluya a dos o tres grandes. Es la mayoría cualificada de siempre, la misma que decide en el Consejo, aplicada a una votación que se celebra en una sala con mucha menos gente.

Después de la recomendación, el Parlamento Europeo y el Consejo de Gobierno del BCE emiten sus dictámenes. No son vinculantes, pero políticamente pesan. La Eurocámara ya ha utilizado ese trámite otras veces para dejar constancia de su preferencia por perfiles con sensibilidad hacia el escrutinio democrático.

La presidencia del BCE no se decide en Fráncfort: se negocia entre capitales y se formaliza en Bruselas, con umbrales que convierten cada apoyo en aritmética pura.

Lo que el Eurogrupo hará el 9 de noviembre es, en palabras de su portavoz, ‘hacer balance de las candidaturas’. No habrá votación formal ese día. Pero quien llegue a esa reunión sin apoyos suficientes difícilmente los encontrará después. Sin drama, pero sin margen.

Hernández de Cos contra Knot: el favorito de los mercados no es el favorito de las capitales

Eurogrupo candidatos BCE

Dos nombres encabezan la carrera y ninguno es una sorpresa. Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España entre 2018 y 2024 y hoy director general del Banco de Pagos Internacionales (el BIS, conocido como el banco central de los bancos centrales), es la primera candidatura española formal a la presidencia del BCE. Pedro Sánchez lo respaldó el 23 de septiembre en una entrevista y Alberto Núñez Feijóo hizo lo propio en octubre. Que Gobierno y oposición coincidan en un nombre es infrecuente y, en este caso, también es un mensaje a Bruselas sobre el consenso interno.

El rival es Klaas Knot, que dirigió el banco central neerlandés durante 14 años hasta 2025. Un día después del apoyo de Sánchez, el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, calificó a Knot de ‘perfecto’ para muchos países. La diferencia de estilo es real: Knot llega con el sello del rigor fiscal del norte; Hernández de Cos, con un recorrido técnico y una etapa al frente de la supervisión bancaria europea.

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Los mercados de predicción se inclinan por el español, aunque con márgenes estrechos. En Kalshi, Hernández de Cos tenía este martes un 34% de probabilidades frente al 31% de Knot. En Polymarket la brecha era mayor: 41% y 30%. El tercero en discordia es el francés François Villeroy de Galhau, con porcentajes residuales , y Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, sigue sonando aunque ningún alemán ha presidido nunca el BCE y en Berlín lo saben.

Cosas que pasan en Fráncfort.

El Eje del Poder Europeo

La presidencia es solo la pieza visible de un reparto mucho mayor. La alemana Isabel Schnabel, responsable de operaciones de mercado, se marcha al FMI el 3 de enero de 2027. El mandato del economista jefe irlandés, Philip Lane, termina a finales de mayo. Con la mitad de los seis miembros del Comité Ejecutivo cambiando en apenas cinco meses, las capitales negocian los tres puestos como un paquete cerrado.

Ahí se ve el pulso real. París no peleará una tercera presidencia francesa: apunta al puesto de economista jefe. Madrid quiere recuperar un asiento en el comité después de perder la vicepresidencia que ocupaba Luis de Guindos este año. Y Berlín, que nunca ha colocado a un presidente, prefiere gestionar el conjunto antes que librar una batalla que no puede ganar sola. El eje franco-alemán vuelve a funcionar como bisagra: Macron y Friedrich Merz tienen incentivos para cerrar el nombre antes de que la política francesa se les coma el margen.

El motivo es el calendario electoral francés. Las presidenciales de abril de 2027 se celebran dos meses después de la salida de Lagarde. Ese es el dato que explica por qué el mandato se recorta ahora: permite a París y a Berlín influir en la sucesión mientras el Elíseo todavía conserva capacidad de negociación. El precedente es conocido. En 2011, el nombramiento de Mario Draghi se cerró en un fin de semana tras un acuerdo franco-alemán, y los mercados lo leyeron como una señal de que el euro tenía dirección política.

Para España, la operación tiene dos niveles. El primero es el nombre: Hernández de Cos representa la oportunidad más seria que Madrid ha tenido nunca de presidir el BCE, con el aval del Gobierno y del principal partido de la oposición. El segundo es el asiento: recuperar presencia en el Comité Ejecutivo importa tanto como la presidencia, porque es ahí donde se decide el tono de la supervisión bancaria y de la política monetaria que condiciona el coste de la deuda española.

Hay un riesgo que conviene señalar. Si Madrid reclama a la vez la presidencia y un puesto en el comité, puede acabar pagando por ambos, como ha ocurrido en repartos anteriores. Las capitales pequeñas ya han advertido de que no aceptarán un paquete que ignore su cuota de representación. La aritmética del 65% de población obliga, pero también irrita.

Frente a eso, el BCE sigue siendo el ancla institucional del euro. Puedes consultar su funcionamiento y sus órganos de gobierno en la página oficial del Banco Central Europeo.

El próximo hito está fechado: la reunión del Eurogrupo del 9 de noviembre. De allí no saldrá un nombre, pero sí la foto de quién tiene apoyos y quién no. Después llegará una cumbre del Consejo Europeo que aún no tiene fecha oficial y que será la que realmente cierre la sucesión de Lagarde en el BCE. Hasta entonces, todo lo que se publique sobre candidatos es, en el mejor de los casos, pronóstico.