La acampada por la vivienda de València ofrece irse de la plaza del Ayuntamiento antes de Navidad si hay mesa de diálogo. Los acampados han citado para este mediodía a María José Catalá y han tendido la mano a los comerciantes del centro.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los acampados por la vivienda de la plaza del Ayuntamiento han convocado una mesa de diálogo para este mediodía y ofrecen desalojar y limpiar la plaza antes de la instalación navideña.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de València (PP), la Delegación del Gobierno —que ya ha confirmado asistencia—, la Generalitat Valenciana, los comerciantes del centro y la asamblea de la acampada.
- ¿Qué impacto tiene? La pista de hielo, el tren de los comerciantes y la campaña de Navidad dependen de un acuerdo que debe ratificar la asamblea.
La pancarta, la pista de hielo y un compromiso que nadie ha firmado todavía
«Se desacampa con diálogo». La pancarta lleva días colgada entre tiendas de campaña, pero sus portavoces la convirtieron este martes en propuesta formal: han citado a la alcaldesa, a la Delegación del Gobierno —que ya ha dicho que acudirá— y a la Generalitat Valenciana a una mesa de negociación para el mediodía de hoy. El foco, eso sí, está en la primera edil, que lleva más de un mes viendo cómo las tiendas pueblan la plaza frente a su despacho.
«No estamos pidiendo nada raro, solo que nos escuchen», resume uno de sus voceros. La protesta es indefinida, pero no rígida: si la alcaldesa baja a hablar —o alguien de su equipo—, entenderán que hay avance. «Estamos viendo que respuesta del Ayuntamiento no hay, pero nuestra protesta es indefinida, y eso no significa que no nos podamos ir si se celebra esa mesa», añaden. La mano está tendida y el calendario aprieta.
La oferta es concreta. Se irían antes de que se monte la instalación navideña, recogerían el campamento y limpiarían la plaza «para que esto no quede con Madrid», explican. A cambio piden una mesa de diálogo y compromisos en vivienda. La propuesta, admiten, es «utópica», y debe pasar por la asamblea: ningún portavoz desmonta la acampada sin votación. Dan, uno de los portavoces, resume la relación con el comercio: «Queremos convivir, a ellos también les afecta el aumento de precios».
Los primeros en sentarse con ellos fueron los comerciantes. Borja Ávila, presidente de la Asociación de Comerciantes del centro histórico, y Rafael Torres, al frente de Confecomerç y de la Confederación Española de Comercio, subieron el martes a la plaza para hablar de la campaña que sostiene buena parte de las ventas anuales del pequeño comercio. «Lo importante es sentarse a negociar y llegar a un encuentro en el que todos nos sintamos a gusto», dijo Torres. Ávila lo resumió con una frase sencilla: querían «que nos pusieran cara».
En la plaza del Ayuntamiento conviven estos días dos relatos de la misma ciudad: el que vende Navidad y el que no encuentra piso.
Catalá: coordinación con Madrid y el límite de sus competencias
La alcaldesa respondió con una idea repetida: hay que «trabajar de forma coordinada con la Delegación del Gobierno» el proceso de «recuperación de la normalidad» en la plaza. Y añadió un matiz que volverá a escucharse: «A veces tengo la sensación de que es un tema que va dirigido a mí, pero, con todo el cariño, el problema de la vivienda en España no lo puede resolver solo la alcaldesa de València». Para los acampados, sin embargo, que la primera edil baje a hablar sí es relevante. No es solo una cuestión de competencias: es de presencia.
El marco legal da parte de razón a unos y a otros. La vivienda es competencia autonómica —la Generalitat Valenciana diseña y ejecuta la política de vivienda pública— y estatal en lo que toca a legislación; el Ayuntamiento de València controla suelo, licencias, planeamiento y disciplina urbanística, además del parque municipal. La ley estatal de vivienda de 2023 abrió la puerta a declarar zonas de mercado tensionado, algo que el Consell no ha aplicado y que sindicatos y asociaciones de inquilinos llevan meses reclamando. En esa distancia entre lo que se puede y lo que se hace cabe una acampada entera.
La acampada, de perfil joven y funcionamiento asambleario, se instaló hace más de un mes. Sus portavoces insisten en que no es una protesta contra un partido: «Me da igual ahora mismo que esté María José Catalá, que estuviera Joan Ribó… hablaríamos con él, esto afecta a todos, da igual quien gobierne». El pulso, sin embargo, ya es político. Y la Navidad, también.

El Escenario Valenciano
El pulso de la plaza llega en un momento delicado para el PP, que gobierna en la ciudad y en la Generalitat, y que afronta la vivienda como su flanco más débil. El PSPV y Compromís han convertido el acceso a la vivienda en el eje de su oposición municipal, mientras el ejecutivo de Catalá intenta mantener el conflicto en el terreno de la convivencia y no en el del balance de gestión. El calendario no ayuda: las municipales de mayo de 2027 están a menos de año y medio.
La dimensión nacional es inevitable. La vivienda se ha asentado entre los primeros problemas que el CIS registra en España, y el Congreso acumula debates sobre precio del alquiler, suelo y parque público. El Consell de Juanfran Pérez Llorca, sostenido por Vox, ha hecho de la reducción de carga normativa su bandera en esta materia, en línea con el discurso del PP en Madrid. El precedente más cercano sigue siendo el 15-M: en 2011, las acampadas ocuparon esta misma plaza y desplazaron el debate del hormigón al derecho a techo. Quince años después, el relato vuelve con tiendas de campaña y una pista de hielo de por medio.
Lo que ocurra este mediodía tiene tres desenlaces posibles: acuerdo y desalojo ordenado, mesa sin compromisos y acampada que sigue, o silencio del Ayuntamiento y un pulso que se alarga hasta la campaña navideña, cuando la instalación debe montarse en las próximas semanas. La última palabra, en cualquier caso, no la tiene ningún portavoz: la tiene la asamblea.
Ficha del Caso
- El caso: Una acampada por la vivienda ocupa desde hace más de un mes la plaza del Ayuntamiento de València y ofrece desalojar antes de Navidad a cambio de una mesa de negociación con compromisos.
- Datos importantes: Mesa convocada para el mediodía de hoy con Ayuntamiento, Delegación del Gobierno y Generalitat; la propuesta debe ratificarse en asamblea; la instalación navideña de la plaza debe montarse en las próximas semanas.
- Resumen: El conflicto vecinal se ha convertido en un pulso político entre el gobierno municipal del PP, la oposición y un Consell que no ha aplicado la declaración de zonas tensionadas.

