La trampa del «20% menos»: lo que esconden los precios de electrónica a las puertas del Black Friday

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El truco del número de referencia: modelos que no existen en ninguna otra tienda

Man looking at mannequins in a store window

El mecanismo no necesita nada ilegal: el fabricante asigna a cada cadena una referencia propia. Un mismo televisor Samsung puede venderse como TU8005 en una tienda, TU8075 en otra y TU7090 en una tercera, con el mismo panel, la misma diagonal y la misma resolución, y con diferencias que se agotan en el color del marco, el mando o un HDMI de menos. Como el código no coincide, los comparadores de precios los tratan como artículos distintos y ninguna web puede emparejarlos. La cadena puede entonces anunciar el producto como «exclusivo» —lo es, en sentido literal— y fijar su precio sin que el comprador tenga una referencia pública con la que contrastarlo. La práctica está extendida en televisores, portátiles y electrodomésticos en MediaMarkt, Carrefour, Fnac, Worten o El Corte Inglés, y es perfectamente legal, lo que no la hace menos opaca.

En Black Friday el truco se vuelve especialmente rentable, porque el descuento se calcula sobre una referencia que nadie más vende. Un «40% menos» sobre un modelo inexistente en el resto del mercado no se puede auditar: no hay histórico ajeno con el que comprobar si el precio anterior era real ni si el precio final es competitivo. Además, desactiva las garantías de igualación de precio, que en casi todos los folletos exigen un artículo «idéntico» y se rechazan cuando la referencia difiere en un dígito. En foros de compradores hay casos de modelos que solo aparecieron en una cadena durante la campaña, como el Samsung 60KU6020 que se vendió en MediaMarkt y que los usuarios no lograban localizar en ningún catálogo ajeno. La defensa pasa por ignorar el código y comparar especificaciones: pulgadas, tipo de panel, resolución, frecuencia de refresco y número de conexiones.