5Financiación, cashback y renove: el precio que no aparece en el escaparate
El pago a plazos es la palanca más eficaz para que un descuento desaparezca sin que el cliente lo note. La Agencia Negociadora de Productos Bancarios calcula que aplazar 2.500 euros de compras tecnológicas de Black Friday con tarjeta de crédito o revolving —TAE de entre el 20% y el 28%— los convierte en hasta 3.200 euros. Trasladado a un producto concreto: un aparato de 1.000 euros rebajado un 20% cuesta 800 al contado y hasta 1.024 financiado, es decir, más que el precio sin oferta. No hace falta llegar a esos tipos para perder dinero: Carrefour anuncia 10 meses «sin intereses» con una comisión de formalización del 3% que eleva la TAE hasta el 18,46%. El escaparate muestra el TIN y la cuota mensual, casi nunca el importe total adeudado.
El cashback y el renove tampoco son descuentos: son dinero que llega después y solo si se supera el trámite. En los portales de reembolso, la tienda paga una comisión por el clic y el usuario recupera una parte semanas más tarde; si devuelve el producto o si otro enlace registra la última visita, el saldo desaparece. Las promociones de fabricante añaden registro, factura, número de serie y cuenta bancaria, con pagos que las bases sitúan hasta cuatro meses después del cierre de la campaña y cláusulas de no acumulación que ya han dejado sin reembolso a compradores que aplicaron un cupón. El renove público funciona igual: la Comunidad de Madrid ofrece hasta 300 euros por un frigorífico clase A —125 por lavadora o placa de inducción—, pero exige entregar el aparato viejo, comprar en un comercio físico adherido y canjear un bono personal en 15 días, con 2 millones de presupuesto y un plazo que se agota en marzo o al acabarse los fondos.

