La reforma tributaria de Colombia se juega este sábado, 7 de noviembre, su primer pulso en Barranquilla: 41 billones de pesos, el doble de lo que costó la de 2022. El ajuste llega justo donde las empresas españolas tienen más que perder.
El pulso fiscal que arranca en Barranquilla
Vamos por partes. El Gobierno de Abelardo De La Espriella ha citado a puerta cerrada a las comisiones económicas del Congreso para acercar posturas sobre la ley de rescate fiscal, un articulado de 106 artículos con el que la Casa de Nariño quiere tapar un déficit previsto del 9,4% del PIB para 2027. Se espera al ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y al director del Dapre, Carlos Ríos. No está confirmada la presencia del presidente, en la ciudad desde el viernes.
La cita llega después de que el pasado martes se cancelara un encuentro en Palacio. En cuanto se radicó el texto, los congresistas empezaron a desmarcarse del alza del IVA. Los 41 billones duplican lo aprobado en 2022, según la información conocida esta semana.
El apartado que más ampollas levanta es el que toca el bolsillo. El aporte al sistema de salud pasaría del 4% al 8% en los salarios altos; las rentas laborales exentas bajarían de 41 a 32 millones de pesos; el umbral de la renta líquida gravable caería de 70 a 61 millones; y quien gane entre 3 y 4,7 millones al mes pagaría un 9%. Se suman la retención en la fuente desde los 3,4 millones y el fin de los beneficios por dependientes.
En el otro platillo está el recorte. El proyecto propone rebajar un 20% la nómina y un 50% los contratistas, eliminar eventos y pauta oficial, y dar al presidente facultades extraordinarias seis meses para fusionar o suprimir ministerios. La idea salió del uribismo y es lo que hoy está más cerca de un acuerdo.
El pulso no es solo fiscal: decide quién paga el ajuste, cuánto encoge el Estado y qué margen queda para gobernar el resto del mandato.
El Centro Democrático de Álvaro Uribe no se queda quieto. Sus 47 votos pueden inclinar la balanza y el partido, que se declara oficialista, ha redactado una reforma alternativa centrada en recortar burocracia y entidades duplicadas. Uribe ve el proyecto ‘tímido’ en crecimiento del sector privado y ‘muy poco’ el ahorro previsto. El senador Honorio Henríquez lo resume así: ‘Los colombianos no aguantan un impuesto más’.
Por qué el ajuste colombiano llega a las cuentas españolas
Aquí es donde el asunto deja de ser doméstico. España es uno de los principales inversores extranjeros en Colombia, con filiales de grupos como BBVA y Mapfre en un mercado de más de 50 millones de habitantes. Banca, seguros, energía e infraestructuras concentran esa huella.

¿Y qué les cambia el articulado? Bastante. La reducción de rentas exentas y el tramo del 9% encarecen el coste laboral de cualquier plantilla local, también la de las filiales españolas. Menos deducciones es menos margen para estructurar inversiones. Y un ajuste tramitado por urgencia, que recorta debates, se traduce en una prima de riesgo más alta: el sobreprecio que exige un inversor para dejar su dinero en un país.
Conviene recordar que España y Colombia tienen un convenio bilateral para evitar la doble imposición. La reforma no lo rompe, pero cada cambio en la base del impuesto de sociedades obliga a revisar la planificación de las matrices. El coste no es solo el impuesto: es tiempo y abogados.
El calendario tampoco ayuda. Colombia entra en el año previo a las elecciones regionales de 2027 y hablar de impuestos es poco rentable en campaña. El Pacto Histórico ha anunciado oposición frontal y duda de la devolución del IVA a 19 millones de ciudadanos en una economía muy informal. Hacienda quiere debatir rápido; el Congreso, despacio.
Lo que enseña el precedente: de las calles de 2021 al impuesto español de 2022
Retrocedamos un momento. En 2021, un intento de subir el IVA tumbó el proyecto y desató semanas de protestas; la reforma aprobada en 2022 llegó con otro signo político y con el foco en el sector extractivo, donde operan varias energéticas con capital español. En Colombia, las reformas fiscales se negocian en el Congreso y en la calle.
El espejo tiene otra cara en España. El impuesto extraordinario a la banca y a las grandes energéticas aprobado en 2022 demostró que un cambio regulatorio altera el resultado de una cotizada de un ejercicio a otro. Los grupos españoles saben leer esas señales: hasta que se cierre el texto, las filiales colombianas tenderán a proteger caja y aparcar proyecto nuevo.
Queda la pregunta de fondo. El ajuste se queda en corrección del déficit o frena la inversión extranjera en uno de los mercados más disputados de América Latina. Habrá que seguir tres cosas: si sobreviven las facultades extraordinarias, si el Congreso rebaja el tramo del 9% y a qué velocidad avanza un proyecto con mensaje de urgencia. Se decide en las próximas semanas, no en 2027.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Gobierno de Abelardo De La Espriella negocia con el Congreso su ley de rescate fiscal, un ajuste de 41 billones de pesos para atajar un déficit del 9,4% del PIB.
- Datos importantes: 106 artículos; aporte a salud del 4% al 8% en salarios altos; recorte del 20% en nómina y del 50% en contratistas; facultades extraordinarias por seis meses.
- Resumen: El resultado afecta a las filiales españolas en banca, seguros y energía, y envía una señal de riesgo regulatorio a la inversión extranjera en Colombia.

