El mitin del PP en València reunió a Isabel Díaz Ayuso, Juanfran Pérez Llorca y María José Catalá contra Pedro Sánchez a tres semanas del 29-N.
Fue en el Mercado de Colón, en uno de los barrios de renta más alta de València, con el aforo completo y la presidenta de la Comunidad de Madrid como estrella invitada. La recibieron con aplausos y gritos de «presidenta, presidenta». Un mitin a pie de calle y un mensaje sin matices.
Un Mercado de Colón lleno y un enemigo único: Sánchez
Ayuso abrió con un guiño que el público entendió: «ayer empezó la Séptima, la séptima detención». De ahí pasó al diagnóstico grueso. Dijo que Sánchez quiere presidir «una República ensoñada de trileros y caraduras» y que se ha servido de las instituciones públicas para «politizar cada sentimiento».
La tesis de fondo fue la del reparto. Según la madrileña, en el Gobierno central «se sirven de dividir al pueblo con una red clientelar de subvenciones que cobran del erario público». Y añadió el marco territorial: el proyecto socialista «quiere llevarnos a una república plurinacional y seguir desmembrando España, por eso lo han intentado catalanizar todo».
Antes había hablado María José Catalá, alcaldesa de València y cabeza de lista al Congreso. Presentó a Ayuso como alguien que «representa como nadie cómo somos las mujeres del PP» y resumió la campaña en cuatro palabras: «sacar a Sánchez de la Moncloa». Contrastó dos visitas: la de Alberto Núñez Feijóo, con el soterramiento de Serrería, el túnel pasante y las infraestructuras; y la de Sánchez el viernes, «un mitin franquicia que podría haber hecho en Toledo con su chófer».
El arranque lo firmó Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat —el jefe del ejecutivo autonómico—, con una frase que llevó la DANA (la Depresión Aislada en Niveles Altos que arrasó la provincia de València en 2024) al centro del relato: «De aquel “que si quieren ayuda que la pidan” a Isabel, que se volcó en el primer día». Lo dijo el jefe del Consell, el gobierno de la Generalitat Valenciana.
A tres semanas del 29-N, el PP no discute el qué sino el cómo contarlo, y ha elegido València como escaparate.
El voto útil, el Cabanyal y una campaña que no se libra en los despachos

En el escenario, Pérez Llorca subrayó que «nosotros no necesitamos ni Falcon ni coches blindados, porque somos el partido de la gente corriente». Catalá remató con un reto: «A ver si hay narices en esta campaña a meter a Sánchez en un mercado o sacarlo a la calle a hacer un mitin en medio de la calle, ellos que están tan chulitos».
La jornada había empezado antes, lejos del Mercado de Colón. Por sorpresa, Catalá, Ayuso, Pérez Llorca y el presidente de la Diputació, Vicent Mompó, se dejaron ver por el Mercat del Cabanyal. En redes circuló luego un vídeo con abucheos; el PP difundió sus imágenes de buena acogida entre comerciantes. Dos relatos para el mismo paseo.
Ayuso tuvo espacio para el resto del tablero. Llamó «José Luis Joyero» a José Luis Rodríguez Zapatero, se burló de «la banda del Peugeot», y cargó contra los sindicatos por una eventual huelga general: «Eso se llama “mafia” y se utiliza bochornosamente para seguir manteniéndose». De leyes como la de Memoria Democrática dijo que «irán a la basura» y se preguntó «qué es eso de hacer un muro entre españoles». De Feijóo, confianza: «Se ha esperado al final, como buen gallego».
Las crónicas del acto no recogen reacción del PSPV ni de Compromís. La campaña del 29-N se libra, de momento, en los mercados y en las redes: el PP marca el paso con sus caras más mediáticas y deja el cuerpo a cuerpo programático para el tramo final.
El Escenario Valenciano
El mitin deja tres lecturas. La primera es de geometría interna: el Consell que preside Pérez Llorca desde diciembre de 2025 se sostiene sobre el pacto con Vox, pero la campaña la hace el PP en solitario, sin compartir cartel con su socio. La segunda apunta al expresident Carlos Mazón, dimitido en noviembre de 2025 por su gestión de la DANA y hoy diputado en las Corts Valencianes (el parlamento autonómico, 99 escaños). No subió al escenario, pero su herencia pesa en cada balance que el PP hace de la emergencia.
La segunda lectura es nacional. El 29-N no solo reparte escaños en el Congreso y el Senado: fija quién marcará el relato de los próximos años. El PP lo intenta con Ayuso como locomotora, su activo más rentable entre el electorado propio. Traerla a València, plaza de peso en el Congreso, mide la apuesta. Feijóo, fuera del cartel, queda para el tramo final. La visita de Sánchez el viernes completa el cuadro: dos modelos de campaña medidos en el mismo escenario.
La tercera es de calendario. Quedan tres semanas; después llega la aritmética y, con ella, la letra pequeña que importa aquí: cuánto de los fondos estatales y europeos para la reconstrucción se ejecuta, con qué Gobierno en Madrid se negocia y a qué velocidad. El Consell reclama agilidad al Ministerio de Hacienda; el Ejecutivo central defiende que las transferencias se han ido librando. Ninguna de esas cifras cambia con un mitin. Pero el 29-N decidirá quién las cuenta desde el BOE.
Ficha del Caso
- El caso: Mitin del PP en el Mercado de Colón de València el 7 de noviembre de 2026, con Ayuso, Pérez Llorca y Catalá como cabezas de cartel.
- Datos importantes: Elecciones generales del 29-N, a tres semanas vista. Catalá encabeza la lista al Congreso y Susana Camarero, la del Senado. Antes del acto, los dirigentes visitaron el Mercat del Cabanyal. El Consell lo preside Pérez Llorca desde diciembre de 2025.
- Resumen: El PP convierte València en escaparate de una campaña de perfil nacional y voto útil, con Ayuso como principal activo y la DANA como argumento de contraste frente a Sánchez.

