Ernesto Sevilla nunca ha ocultado que muchas de las cosas importantes que le han pasado en su carrera llegaron cuando menos las estaba buscando. El actor y cómico, con una trayectoria marcada por el humor absurdo y el gusto por los personajes extremos, ha recordado recientemente cómo una situación casi surrealista terminó abriéndole las puertas de una de las series más longevas y queridas de la televisión española.
Ernesto Sevilla habla de ‘La que se avecina’ con la familiaridad de quien llegó por casualidad y acabó quedándose en la memoria colectiva del público. La ficción de los hermanos Caballero, que estrenó su primer capítulo en 2007 y que hoy sigue viva en televisión y plataformas, ha sido el hogar de personajes que ya forman parte de la cultura popular, y el suyo nació, literalmente, de una noche inesperada.
Ernesto Sevilla y el fenómeno de ‘La que se avecina’

Cuando ‘La que se avecina’ arrancó en Telecinco, pocos podían imaginar que aquella comedia heredera de ‘Aquí no hay quien viva’ acabaría superando la mayoría de edad y acumulando seguidores durante casi dos décadas. El primer episodio, ambientado en el ya mítico Mirador de Montepinar, debutó con un 28,8 % de cuota de pantalla y se convirtió rápidamente en líder, aunque no todo fue un camino fácil y hubo momentos en los que la serie estuvo cerca de desaparecer.
A pesar de las dudas iniciales, la ficción resistió, cambió de canal y encontró una nueva vida en las plataformas, con Amazon Prime Video como principal hogar desde 2020, sin perder presencia en otros espacios como FDF. En ese universo coral, Ernesto Sevilla apareció como Teodoro Rivas, el hermano de Amador, un personaje secundario que terminó dejando una huella mucho mayor de la esperada.
Una fiesta, una casualidad y una decisión clave

Ernesto Sevilla ha contado que su llegada a la serie no fue fruto de una audición convencional ni de una estrategia meditada. Todo comenzó tras coincidir con Laura Caballero en una fiesta, una noche en la que, según sus propias palabras, iba “bastante afectado” pero especialmente simpático. Con el paso del tiempo, el actor bromea con la idea de que, de haber estado sobrio, quizá la historia habría sido muy distinta.
Días después de aquel encuentro informal llegó la llamada que cambiaría su rumbo profesional. En la prueba le plantearon dos opciones muy diferentes; o un novio celoso con posible continuidad o el hermano de Amador en una visita puntual al pueblo. Ernesto Sevilla no dudó, apostó por el personaje más exagerado, convencido de que ahí podía sacar partido a su vis cómica y a su gusto por el humor más desatado.
El nacimiento de un personaje inolvidable

La elección fue determinante, y Ernesto Sevilla se lanzó de lleno al papel de Teodoro, un personaje caricaturesco, rural y sin filtros que conectó de inmediato con el público. Lo que iba a ser una aparición puntual acabó convirtiéndose en uno de los secundarios más recordados de la serie, gracias a su desparpajo y a una forma de entender la comedia sin complejos.
De aquel acierto nació incluso el fenómeno del “Mandanga style”, una expresión que traspasó la pantalla y se coló en el lenguaje popular. Hoy, Ernesto Sevilla recuerda aquella anécdota con humor y cierta incredulidad, consciente de que su paso por ‘La que se avecina’ es uno de esos casos en los que una casualidad, una decisión arriesgada y un personaje extremo se alinearon para dejar huella en la historia de la televisión.























