Las nucleares nueva complicación para el encaje de bolillos que tiene que hacer el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, para mantener su puesto en La Moncloa. Una situación que es cada vez más complicada debido a la extrema debilidad que tiene el Ejecutivo tras los casos de corrupción que lo acosan.
En este sentido, desde hace unas tres semanas, bajo cuerda, las acusaciones y discusiones entre miembros del Gobierno son constantes tras la supuestas promesas de una ‘singularidad catalana’ en materia de energía nuclear.
Si para seguir al frente del Ejecutivo español Sánchez hace un mes y medio escaso llegó a un pacto fiscal para tal cometido, ahora llega el pacto energético, donde su principal preocupación será contentar a los nacionalistas catalanes: Junts y ERC.

EL INVENTO DEL CUPO CATALÁN ENERGÉTICO
En un principio Junts y ERC no eran un peligro para los planes del Gobierno de acabar con las centrales nucleares en 2035 como fecha topa para tal efecto. Puesto que en sus programas electorales ambas formaciones independentistas se mostraban a favor de abandonar la energía nuclear.
Pero todo cambio tras el apagón del 29 de abril. Las consecuencias del aquel histórico día a nivel político se vieron el 17 de junio, cuando el pleno del Congreso de los Diputados aceptó iniciar la tramitación de la proposición de ley del PP para prolongar la vida útil de las centrales nucleares, gracias al apoyo de VOX y, contra pronóstico para Sánchez, de la abstención de Junts y ERC.
Este cambio de posicionamiento de nacionalistas e independentistas vino motivado por la presión que durante tiempo se estaba ejerciendo en Cataluña. Allí cabe recordar que se encuentran dos de las cinco centrales nucleares activas en España. Por este motivo, parte de la sociedad catalana hace una apuesta sin tapujos por mantener este tipo de energía ante el peligro de perder competitividad económica y del masivo empleo que han generado.
Algo que ha generado problemas dentro de los partidos catalanistas dentro del Congreso de los Diputados. Especialmente dentro de ERC, que se ha distinguido por una postura antinuclear de forma histórica. Con esta situación el jaleo para el presidente del Gobierno estaba servido. Contentar a nacionalistas catalanes y a Sumar, socio principal de Gobierno no pinta nada fácil.
La idea de Sánchez para salir del paso ha sido inventarse, entre reproches encubiertos entre Sumar y el PSOE, un nueva nueva excepción catalana, esta vez energética. Algo que de momento está escamando al resto de comunidades, especialmente a las del PP, que en su mayoría están a favor de alargar la vida útil de este tipo de centrales.

RESPUESTA INCOMPLETA SOCIALISTA
Para mantener en secreto las negociaciones con Sumar y evitar su enfado desde la órbita socialista han mandado a la palestra informativa a el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, que aseguró ayer que «no hay ningún tipo de negociación ni de diálogo abierto, en concreto, para ampliar la vida de las centrales nucleares» en España.
Así lo manifestó Groizard en una entrevista en la Cadena COPE al ser preguntado sobre con qué condiciones se abriría el Gobierno y autorizaría una prórroga. «No estamos en ese escenario», declaró, para después añadir que «a las propias titulares parece que no les interesa porque no lo han planteado».
Respecto a si ha habido algún tipo de acercamiento con las empresas propietarias sobre la posibilidad real de una prórroga, el secretario de Estado declaró que «conversaciones hay con todo el sector energético», pero añadió que «realmente la novedad es que no hay novedad».

«El calendario actual que hay sobre la mesa, del 27 al 35, es el que acordaron las propias empresas energéticas entre sí. En el año 2019, veían que no les salían los números, que la nuclear es una energía más cara que la renovable, es menos competitiva. Algunas empresas querían cerrar ya en 2019, otras tenían una estrategia a más largo plazo. Y finalmente entre ellas, hay hemeroteca, lo podemos ver publicado, entre ellas acordaron este calendario», remarcó.
De este modo, el secretario de Estado de Energía ha asegurado que «a día de hoy» lo que les dicen las propietarias de las nucleares es que «les siguen sin salir los números, sigue sin ser competitivo, por lo cual no han pedido una ampliación de ese calendario».
«Lo que nos han trasladado es que quieren una reducción de impuestos, quieren que parte de los costes del desmantelamiento y de la gestión de los residuos radiactivos lo paguemos entre todos. Y lo que ha contestado el Gobierno es que no, que esos costes no los vamos a trasladar al conjunto de la ciudadanía o al conjunto de los consumidores. Y esa era un poco la situación hace unos meses y sigue siendo así», recalcó.
El secretario de Estado de Energía indicó que «sin duda» España está preparada para prescindir de la energía nuclear y añadió que tiene un plan «muy ambicioso» a nivel energético que apuesta por las energías renovables, que es la opción «más competitiva, mejor en costes» y que «permite garantizar la seguridad de suministros».
En este sentido, Joan Groizard puso en valor el «plan escalonado» de España para el cierre de las nucleares desde 2027 hasta 2035 y defendió que «nadie ha planteado eliminar de un plumazo» los siete gigas que operan. «El escenario que hay encima de la mesa es gradual, escalonado y técnicamente viable, por supuesto», insistió pero sin explicar como solucionará Sánchez la papeleta con los nacionalistas catalanes y con sus socios de Gobierno de Sumar.
