El secreto de las abuelas para unas habitas con jamón perfectas

El jamón entra dos veces, el caldo apenas cubre las habas y el fuego nunca sube de medio. Tres gestos que convierten un plato sencillo en el guiso de primavera que merece la temporada.

Las habitas se te quedan grises. O demasiado blandas. O el jamón queda como un chicle salado flotando en un caldo sin gracia. Me pasaba lo mismo hasta que entendí que esta receta de temporada tiene tres momentos críticos donde casi todo el mundo falla, y que las abuelas resolvían con gestos que parecían insignificantes.

Las habitas frescas con jamón son uno de esos platos que definen la primavera en la cocina española. Cuando llegan a los mercados esas vainas gordas y brillantes, entre marzo y mayo, hay una ventana de apenas unas semanas para disfrutarlas en su punto. Fuera de temporada existen congeladas, sí, pero la textura cremosa y el dulzor sutil de la haba tierna recién desgranada no tienen sustituto.

El problema es que muchos las cocinan como si fueran judías secas: demasiado tiempo, demasiado líquido, demasiado fuego. Y el resultado es un guiso de habas jamón que sabe a poco y donde la legumbre ha perdido su color verde intenso y su mordiente suave.

Publicidad

El secreto del éxito

  • Sofrito lento y jamón en dos tiempos: El jamón entra al principio para perfumar el aceite, pero se retira y vuelve al final. Así no queda correoso ni pierde su grasa noble.
  • Caldo justo, nunca en exceso: Las habas tiernas sueltan líquido. Si añades demasiado caldo, acabas con una sopa. Apenas un dedo por encima de las habas, y que reduzca.
  • Fuego suave y tiempo corto: Entre 15 y 20 minutos como máximo. Las habas de temporada no necesitan más. Si las cueces media hora, pierden color y textura.

Ingredientes

  • 1 kg de habas frescas con vaina (unos 300-350 g ya desgranadas)
  • 150 g de jamón serrano en tacos gruesos
  • 1 cebolla mediana, picada fina
  • 2 dientes de ajo, laminados
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 200-250 ml de caldo de pollo o verduras (también vale agua)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 hoja de laurel
  • Sal (con moderación: el jamón ya sala)
  • Pimienta negra recién molida

El guiso paso a paso

Desgranar habas es meditativo si tienes tiempo, tedioso si vas con prisa. Calcula que de un kilo de vainas sacas poco más de 300 gramos de habitas. Si son muy grandes y la piel interior es gruesa, pela también esa telilla blanquecina que recubre cada haba; en las tiernas pequeñas no hace falta.

Pon el aceite en una cazuela ancha a fuego medio-bajo. Añade los tacos de jamón y deja que suelten su grasa durante 3-4 minutos, removiendo de vez en cuando. Que se doren ligeramente pero sin llegar a crujientes. Retíralos y resérvalos en un plato.

En esa misma grasa, ahora con sabor a jamón, sofríe la cebolla con una pizca de sal. Aquí está la paciencia: 10-12 minutos a fuego suave hasta que esté transparente y empiece a tomar un tono dorado pálido. Nada de prisas. Si la cebolla se quema, el guiso amarga.

Añade el ajo laminado y el laurel. Un par de minutos más, hasta que el ajo perfume sin dorarse. Sube ligeramente el fuego, vierte el vino blanco y deja que evapore el alcohol durante un minuto mientras rascas el fondo con una cuchara de madera para integrar los jugos pegados.

Incorpora las habitas desgranadas y remueve para que se impregnen del sofrito. Vierte el caldo justo hasta cubrirlas, apenas un dedo por encima. Baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela dejando una rendija para que salga el vapor, y cocina entre 15 y 20 minutos. A los 12 minutos, prueba una: debe estar tierna pero con un punto de resistencia, no deshecha.

Cuando el líquido haya reducido y las habas estén en su punto, devuelve los tacos de jamón a la cazuela. Remueve con suavidad, rectifica de sal si hace falta —cuidado, el jamón ya ha soltado la suya— y añade un toque de pimienta negra. Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos antes de servir: ese reposo es el que funde los sabores.

Publicidad

Variaciones y maridaje

Un vino blanco joven con algo de cuerpo —un Verdejo de Rueda o un Godello del Bierzo— funciona perfectamente con este guiso. La acidez corta la grasa del jamón y realza el dulzor vegetal de las habas. Si prefieres tinto, uno ligero y frutal, servido fresco.

Para una versión vegetariana, sustituye el jamón por dados de tofu ahumado o champiñones salteados aparte. Perderás el fondo de grasa de cerdo, así que compensa con un chorrito extra de aceite de oliva de calidad al final.

En Thermomix, sofríe la cebolla 12 minutos a 100 ºC en velocidad 1 con el aceite y el jamón. Añade ajo, vino, habas y caldo, y programa 18 minutos a 100 ºC en velocidad cuchara. Vigila que no quede demasiado líquido; si es así, destapa y programa 5 minutos más.

Las habitas con jamón aguantan bien 2-3 días en la nevera en un recipiente hermético. Recalienta a fuego suave con una cucharada de agua si han espesado demasiado. No congeles: la textura de las habas frescas se resiente.