EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Eurodiputados del PP han registrado una pregunta formal para que la Comisión Europea investigue si el PSOE desvió 18.125 euros de fondos electorales europeos para fines ajenos, según una factura localizada por la UCO en el caso Leire Díez.
- ¿Quién está detrás? La vicepresidenta del Grupo Popular Europeo, Dolors Montserrat, y el presidente de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo, Javier Zarzalejos, firman la iniciativa. La Guardia Civil investiga el presunto uso irregular.
- ¿Qué impacto tiene? Si Bruselas abre expediente, podría afectar al informe sobre el Estado de Derecho en España previsto para julio y a la elegibilidad de fondos comunitarios por parte del PSOE.
La Comisión Europea examinará si el PSOE utilizó parte de los fondos de la campaña de las elecciones europeas de 2024 para actividades ajenas a los fines electorales declarados. Dos eurodiputados del Partido Popular han registrado una pregunta formal —basada en las revelaciones de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil en el caso Leire Díez— que obliga a Bruselas a pronunciarse sobre la posible vulneración de los principios de transparencia electoral recogidos en los Tratados de la UE.
El escrito, firmado por la vicepresidenta del Grupo Popular Europeo, Dolors Montserrat, y por el presidente de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo, Javier Zarzalejos, pide a la institución que valore si los hechos son compatibles con los valores comunitarios. La pregunta se ha registrado después de que la UCO localizara una factura de 18.125 euros que vincula fondos de campaña con un pago a Crónica Libre, en el marco de una investigación sobre la presunta trama que buscaba recabar información sensible para proteger al entorno del presidente del Gobierno.
Una factura de 18.125 euros, clave en la investigación
La investigación de la Guardia Civil señala que el pago de 18.125 euros se realizó con cargo a fondos electorales de las europeas de 2024. Según los agentes, ese dinero podría haberse empleado para actuaciones relacionadas con la recopilación de información sobre adversarios políticos o para obstaculizar investigaciones que afectaban al PSOE y al círculo de Pedro Sánchez. La factura aparece vinculada a Crónica Libre, una publicación digital, aunque los detalles completos aún no han trascendido.
Para el PP, la gravedad del caso reside en que los recursos declarados para fines electorales habrían servido, presuntamente, para un objetivo muy distinto. “La utilización de recursos, estructuras y relaciones de poder para proteger al entorno político de Pedro Sánchez frente a investigaciones judiciales y policiales es de una gravedad que supera todo lo que hemos conocido en Europa”, ha denunciado Montserrat.
La eurodiputada ha recordado además que en la investigación también aparece señalada la gerente del PSOE, Ana María Fuentes, lo que sitúa el caso en el corazón de la maquinaria de financiación del partido.
La transparencia en la financiación política no es una cuestión partidista, sino un requisito básico del Estado de Derecho sobre el que se construye la Unión.
El PP fuerza a Bruselas a pronunciarse antes del informe de julio
La pregunta parlamentaria llega en un momento especialmente sensible. El próximo informe comunitario sobre el Estado de Derecho en España se publicará previsiblemente en julio, y el PP considera que las revelaciones del caso Leire pueden tener un impacto directo en la evaluación que Bruselas hace de la calidad institucional del país. “La Comisión Europea no puede mantenerse ajena a lo que está ocurriendo”, ha insistido Zarzalejos.
El eurodiputado ha subrayado que el asunto trasciende el debate partidista y afecta a los pilares de de la Unión. De hecho, la pregunta registrada no solo pide una opinión, sino que pregunta abiertamente si la Comisión considera compatible con los valores europeos que fondos de campaña se usen para obtener información privada sobre adversarios o terceros.

El PP confía en que el Ejecutivo comunitario abra una investigación formal, lo que podría derivar en sanciones o en la exclusión de financiación europea futura para el partido socialista si se confirmara el desvío. Sin embargo, fuentes conocedoras de los procedimientos advierten de que Bruselas suele ser cautelosa antes de intervenir en asuntos políticos nacionales, sobre todo cuando hay investigaciones en curso en el propio Estado miembro.
El Eje del Poder Europeo
La decisión de los populares españoles de llevar el caso Leire a la Comisión Europea no es un hecho aislado. Se enmarca en una estrategia más amplia del Partido Popular Europeo para utilizar los instrumentos comunitarios de defensa del Estado de Derecho como arma de presión política sobre gobiernos nacionales a los que acusa de prácticas opacas. Hasta ahora, esa misma batería de herramientas se había aplicado sobre todo a Polonia, Hungría y, en menor medida, a la propia España durante la crisis de la renovación del Consejo General del Poder Judicial.
Pero esta vez el foco es distinto. No se trata de una reforma judicial o legislativa, sino de un presunto uso indebido de fondos electorales que entra de lleno en el ámbito de la financiación de los partidos políticos, una materia en la que la UE tiene competencias limitadas pero sobre la que pesa una creciente sensibilidad desde los casos de corrupción en el Parlamento Europeo (Qatargate) y la exigencia de mecanismos de control más estrictos.
Para España, el impacto reputacional puede ser inmediato. El caso Leire, con un goteo constante de informaciones y una investigación judicial en marcha en la Audiencia Nacional, ya ha provocado tensiones en la coalición de gobierno y ha debilitado la posición de Moncloa en Bruselas. La representación permanente española, por su parte, ha evitado comentar la iniciativa del PP, pero fuentes del Ejecutivo reconocen que el asunto añade ruido a una agenda comunitaria ya cargada con la negociación del nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) y la implementación del pacto migratorio.
Los precedentes son elocuentes. Cuando la Comisión activó el mecanismo de condicionalidad contra Hungría o Polonia, lo hizo tras años de acumulación de incumplimientos sistémicos. Aquí, un solo indicio podría bastar para que el comisario de Justicia, Didier Reynders, incorpore referencias al uso de fondos europeos en su próximo informe sobre el Estado de Derecho. Eso ya de por sí representaría un varapalo político para el Gobierno de Sánchez, que se ha presentado como garante del europeísmo frente al extremismo de Vox.
En el Consejo Europeo, la presidencia polaca de turno observa con cautela. Varsovia no quiere que se establezcan dobles raseros y podría apoyar una respuesta contundente si se demuestra el desvío. Mientras tanto, Berlín y París guardan silencio: ningún gobierno quiere abrir un melón que pueda volverse contra ellos en el futuro. La prudencia es comprensible, pero el silencio de las grandes capitales no evita que, en los pasillos del Berlaymont, se hable ya del caso Leire como el primer test serio de financiación electoral irregular en un gran Estado miembro desde el escándalo de los gastos de campaña de los conservadores británicos en 2016.
Lo veremos en julio. La próxima cita en el calendario es la publicación del informe sobre el Estado de Derecho, donde el Ejecutivo comunitario deberá decidir si la pregunta de Montserrat y Zarzalejos merece una respuesta individual o si se integra en una valoración más amplia sobre la integridad del sistema político español. La pelota está en el tejado de Reynders.
