EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A cualquier persona que se mueva por Madrid este fin de semana, especialmente a conductores y usuarios de transporte público.
- ¿Cuándo ocurre? Hoy, sábado 6 de junio, y hasta el martes 9 de junio para la gratuidad del transporte.
- ¿Qué cambia hoy? Los cortes de tráfico por la visita del Papa son menos restrictivos de lo temido, y Metro, EMT y BiciMAD son gratis para facilitar la movilidad.
Los temidos atascos no se materializaron en la mañana del sábado. El intercambiador de Avenida de América, normalmente bullicioso, ofrecía pasillos vacíos y una hilera de taxis ociosos. Según recoge ABC en su crónica de la jornada, la circulación en las principales vías de la capital fue mas fluida de lo que se espera de un sábado cualquiera, y mucho menos de uno marcado por la visita del Papa León XIV.
En el exterior del intercambiador, casi una veintena de taxis aguardaban sin clientes. «Va para largo», comentó una conductora a ABC. La jornada comenzó con una calma impropia. Las inmediaciones de Atocha y Plaza de Castilla, dos puntos habituales de aglomeración, amanecieron «desoladas», según los taxistas, que criticaron la falta de carriles exclusivos para ellos, como sí se habilitaron para los autobuses.
A primera hora, las estaciones de Cercanías en Nuevos Ministerios y los andenes del Metro evidenciaban un ambiente de sábado normal, sin rastro de los miles de peregrinos esperados. La megafonía se convirtió en la única señal del operativo: recordaba constantemente los itinerarios alternativos y recomendaba comprar los billetes con antelación. «Está todo muy tranquilo; los únicos grupos que he visto han sido a las seis de la mañana en Avenida de América», explicó un vigilante de seguridad a este diario, en alusión a unos jóvenes con pancartas enrolladas.
Con el avance de la mañana, la tónica se mantuvo. Varios conductores de la EMT consultados coincidieron en que había «menos tráfico que en un sábado habitual». Afirmaron que, salvo en los alrededores del Bernabéu y algunos tramos del eje de la Castellana, el resto de la ciudad fluía con normalidad y los desvíos eran absorbidos sin retenciones. La percepción de calma solo comenzó a resquebrajarse en el entorno de San Bernardo y la Gran Vía, donde a partir de las 13.15 horas los cortes totales obligaron a detener el servicio de autobús en Plaza de España.
La calma que descolocó a los taxistas
El sector del taxi fue uno de los más críticos con el dispositivo. El Ayuntamiento había llamado a todas las licencias a trabajar este fin de semana, suspendiendo el sistema de turnos pares e impares, pero la demanda brilló por su ausencia. «Nos llaman a trabajar, pero la realidad es que no podemos prestar servicio porque está todo cortado. Apenas existen alternativas para cruzar la Castellana», lamentó una taxista en ABC. La profesional añadió que alcanzar barrios como Argüelles obligaba a dar rodeos por la M-30, algo inusual en su jornada. A pesar de que el taxi se considera un servicio público, no se le concedieron carriles preferentes, lo que a juicio de los profesionales lastró su operatividad.
Transporte público reforzado y gratuito: la clave de la jornada
La estrategia del Ayuntamiento de Madrid se basó en reforzar los servicios de Metro, EMT y BiciMAD y, además, hacerlos gratuitos hasta el 9 de junio. La medida, activa desde primeras horas del viernes, busca incentivar el uso del transporte colectivo durante los días de mayor restricción viaria. Según el Consistorio, se aumentaron las frecuencias en las líneas que conectan los principales puntos de los actos papales y se desplegaron autobuses lanzadera lanzadera. Desde la EMT recuerdan que los viajeros deben consultar los itinerarios alternativos en su web y, en el caso de Cercanías, adquirir los billetes con antelación para evitar colas. La respuesta de los usuarios ha sido positiva, y la circulación general, en palabras de los conductores de autobús, «se desarrolla sin problemas, aunque en cualquier momento nos pueden cortar una calle».
Sin embargo, el verdadero termómetro de la movilidad se espera para esta tarde, cuando los grandes grupos de peregrinos acudan a la vigilia de oración en la Plaza de Lima. Hasta ahora, la nota la han puesto pequeñas congregaciones como las cinco hermanas de las Hijas de la Caridad que recogían sus acreditaciones en los aledaños del Bernabéu, ilusionadas por compartir el día «con los jóvenes y la Iglesia de Madrid».
A las once de la mañana, la sensación generalizada entre conductores y pasajeros era la de un sábado cualquiera, sin aglomeraciones ni peregrinos.
Lecciones de movilidad: Madrid y las grandes citas
La ciudad no es ajena a los desafíos logísticos que suponen los grandes eventos. La última visita papal multitudinaria fue la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, con Benedicto XVI, que puso a prueba la movilidad de la capital durante una semana. Aquel dispositivo, recordado por los cortes masivos en el centro y el despliegue de un plan especial de transporte, sirvió de aprendizaje para los responsables municipales. La actual gratuidad del transporte público y la anticipación en la comunicación de los cortes son, en buena medida, herencia de aquel precedente. Con todo, la experiencia de esta mañana demuestra que, a veces, el temor a los atascos disuade más a los conductores que los propios cortes, generando una calma inesperada. El reto, como señalan los expertos consultados por Merca2.es, es equilibrar la información para que el miedo no paralice innecesariamente la actividad económica. La jornada aún no ha terminado y la concentración de fieles por la tarde podría cambiar el guion, pero la primera mitad del día deja una lección: Madrid se mueve mejor cuando el transporte público es la primera opción.
