Joseph Aoun acusa a Irán de explotar Líbano: las claves de su petición de desarme de Hizbulá

El presidente libanés aboga por negociaciones directas con Israel y pide que Hizbulá se desarme. Irán, a través de su ministro de Exteriores, rechaza las acusaciones y advierte a Beirut de su 'enemigo real'.

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, acusó ayer a Irán de explotar el país en su conflicto con Estados Unidos e Israel y anunció su disposición a negociar directamente con el Estado hebreo, al tiempo que pidió el desarme de Hizbulá. En una entrevista con la cadena estadounidense CNN emitida el 6 de junio, Aoun se dirigió directamente a la Guardia Revolucionaria iraní: «No es vuestro país, es nuestro país». El mandatario sostuvo que los libaneses están pagando el precio de los intereses de Teherán y que la sociedad, incluida la comunidad chií, está agotada de las guerras cíclicas.

«No es vuestro país»: el mensaje de Aoun a Irán

Aoun reprochó a la Guardia Revolucionaria —el cuerpo militar de élite de Irán— que sus acciones no buscan ayudar al Líbano. «Sois vosotros los que hacéis que el país pague por vuestros propios intereses», afirmó durante la entrevista. El presidente añadió que los intereses libaneses «no coinciden con los vuestros» y se mostró firme: quiere evitar una nueva escalada que, según sus palabras, «destruye nuestras casas cada cinco o diez años».

El mandatario, que antes de asumir la jefatura del Estado fue comandante del Ejército durante ocho años y aún porta metralla en el cuerpo, defendió la vía diplomática: «Prefiero la negociación a la guerra. No quiero que mis hijos ni el pueblo libanés vivan el mismo sufrimiento». Por eso, se declaró dispuesto a entablar negociaciones directas con Israel para alcanzar un alto el fuego definitivo. «Estamos dispuestos, comprometidos y listos para negociar», subrayó.

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Respecto a Hizbulá (Hezbolá), el partido-milicia chií que cuenta con respaldo iraní y una gran influencia en el país, Aoun aseguró que tratará de «negociar y persuadir» a la organización para que se desarme. Aunque admitió que será un proceso «costoso», se mostró convencido de que es posible porque incluso sectores chiíes le han transmitido su hartazgo por las contiendas. «Son libaneses, no seguidores de Naim Qassem [el líder de Hizbulá]», afirmó.

«Sois vosotros los que hacéis que el país pague por vuestros propios intereses», le espetó Aoun directamente a la Guardia Revolucionaria.

Irán responde con dureza: la advertencia de Araqchi

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, rechazó las acusaciones de Aoun en un mensaje publicado en la red social X. «Si Líbano fuera una moneda de cambio en manos de Irán, habríamos alcanzado un acuerdo hace mucho tiempo», escribió. Y añadió una advertencia directa al presidente libanés: «Salvad al Líbano de vuestro auténtico enemigo, señor presidente». Araqchi aludió así a la presencia militar israelí y a los bombardeos, que desde finales de febrero han causado más de 3.500 muertos y un millón de desplazados, según cifras oficiales libanesas.

Irán mantiene que su apoyo a Hizbulá es legítimo y que el verdadero enemigo es Israel. La tensión dialéctica coincidió con nuevos ataques israelíes sobre el terreno: un bombardeo aéreo mató a varios soldados libaneses, incluidos dos oficiales, en la carretera Khardali–Nabatieh, y otro alcanzó un vehículo en la localidad de Jarmak.

Una tregua frágil mientras Hezbolá se resiste al desarme

Pese a la voluntad negociadora de Aoun, Hizbulá rechaza cualquier desarme mientras Israel no se retire. Su secretario general, Naim Qassem, equiparó las negociaciones a una «rendición» y aseguró que esa postura es mayoritaria en amplios sectores libaneses. Sin embargo, fuentes oficiales informaron de que hace dos días, el 5 de junio, Líbano e Israel alcanzaron un principio de acuerdo de alto el fuego que incluye la creación de zonas piloto bajo control del Ejército libanés. La tregua exige que Hizbulá cese por completo sus ataques y retire a todos sus combatientes al norte del río Litani.

Israel, por su parte, ha establecido una nueva ecuación estratégica: los suburbios del sur de Beirut serán objetivo preferente si Hizbulá ataca el norte israelí. Una amenaza que, según Araqchi, podría desatar «una nueva confrontación en Oriente Próximo».

Impacto para España: los cascos azules en la línea de fuego

El recrudecimiento de las hostilidades en el sur del Líbano afecta directamente a España, que mantiene un contingente de unos 650 militares integrado en la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL). La misión, desplegada a lo largo de la Línea Azul, se encuentra justo en la zona que la tregua en ciernes busca desmilitarizar. Un fallo en el alto el fuego o un repunte de los combates pondría en riesgo a los soldados españoles y obligaría a Moncloa a replantear su participación, en un momento en que la UE intenta evitar un nuevo conflicto regional que multiplique la llegada de refugiados y desestabilice los mercados energéticos del Mediterráneo oriental.

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Además, la presión sobre Beirut para desarmar a Hizbulá sin ofrecer garantías de retirada israelí complica cualquier solución diplomática. La posición de España en la UE, que respalda la integridad territorial libanesa y la resolución 1701 de la ONU, deberá conjugar el apoyo al Ejército libanés con la exigencia de que Hezbolá quede fuera de la ecuación de seguridad, un equilibrio que Aoun dice buscar pero que, por el momento, se antoja frágil.

Lo esencial

  • 📌 ¿Qué ha ocurrido? El presidente libanés acusó a Irán de explotar Líbano, pidió negociar con Israel y el desarme de Hizbulá.
  • 👤 ¿Quiénes están implicados? Joseph Aoun, la Guardia Revolucionaria iraní, el ministro Araqchi, Hizbulá e Israel.
  • ⏭️ ¿Qué pasa ahora? La tregua del 5 de junio está condicionada a la retirada de Hizbulá al norte del río Litani; España, con 650 soldados en la zona, sigue con atención la evolución del alto el fuego.