La candidatura de Yolanda Díaz para dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha desencadenado una ofensiva política del Partido Popular que intenta vincular la salida de la vicepresidenta con el silencio de Sumar ante la corrupción que rodea al Gobierno. El PP no está solo en sus críticas: Podemos ha coincidido en el diagnóstico, aunque desde la izquierda, creando una pinza política que complica la posición de la formación de Díaz.
El PP despliega una batería de acusaciones: ‘El silencio tiene un precio’
“Yolanda Díaz tenía un precio y el precio era buscarle una salida del Gobierno que fuese jugosa económicamente, y es lo que Sánchez le ha ofrecido en el día de hoy”, defendió el secretario general del PP, Miguel Tellado, en una entrevista en Telecinco. Tellado insistió en que ese puesto “explica el silencio de Sumar a todos los casos de corrupción que acorralan a Pedro Sánchez”.
Alicia García, portavoz del PP en el Senado, fue más allá en redes sociales: “Qué gran mérito el de Yolanda Díaz: ocho años calladita mientras el sanchismo se hundía en corrupción. En este Gobierno el silencio cotiza más que la gestión”. Alberto Nadal, vicesecretario de Economía, remachó: “¿Qué virtudes tiene Yolanda Díaz para ser la candidata a la OIT? Tapar la corrupción tenía un precio”.
La portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, simplificó el mensaje: “El silencio tiene un precio”. Y la portavoz adjunta Sofía Acedo añadió: “Pagando los favores prestados: silencio y connivencia con la corrupción bien vale un cargo internacional. Para eso había venido la izquierda, a ‘sumarme’ al carrusel delictivo”.
El diputado Jaime de Olano recordó en el Congreso los viajes oficiales de Díaz para recabar apoyos y cuestionó el coste para las arcas públicas. “Los viajes por todo el mundo que le hemos pagado de nuestro bolsillo para su beneficio personal tenían una finalidad. Lo avisamos y hoy Sánchez lo ha confirmado”, dijo, para acto seguido preguntar “¿Cuánto nos ha costado su candidatura?”. También vinculó el incremento de subvenciones a los sindicatos —que votan en la elección de la OIT— con un posible trato de favor: “Me pregunto si era una subvención o una inversión”.
La estrategia del PP busca convertir la candidatura de Díaz en el símbolo de lo que consideran un pacto de silencio entre los socios de Gobierno, un argumento que apunta tanto a desgastar a Sumar como a erosionar la coalición progresista.
La paradoja Podemos: la izquierda crítica repite el argumentario del PP
Las críticas del PP encuentran un eco incómodo en Podemos. La secretaria general, Ione Belarra, ironizó sobre el nombramiento: “Es evidente que la trayectoria pone a cada uno en su lugar”. Pero fue Pablo Iglesias quien más se aproximó al discurso popular, al calificarlo de “un premio a los servicios prestados” en RNE. El exvicepresidente añadió que Díaz se convertiría en “la afiliada de Comisiones Obreras mejor pagada de la historia”.
La coincidencia argumental entre PP y Podemos no es casual: ambos señalan que el Gobierno premia la lealtad con salidas institucionales. Sin embargo, la formación morada también tiene su historia con este tipo de ofertas. El 22 de enero de 2024, Ione Belarra desveló que el Gobierno había ofrecido a Irene Montero una embajada cuando fue apartada de las listas, una salida que el partido rechazó. “A mí me ofrecieron una salida política para Irene, algo bonito: una embajada”, dijo entonces Belarra, lo que añade una capa de complejidad a la crítica actual.
La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar, la candidatura de Díaz a la OIT se había presentado como un movimiento estratégico de política internacional, pero las acusaciones del PP —y la inesperada sintonía con Podemos— amenazan con convertir el proceso en un lastre político. La formación de Díaz se enfrenta al desafío de defender su gestión sin romper la baraja con el PSOE, su principal socio de coalición. Si los populares logran instalar la idea de que el silencio de Sumar ante los escándalos es moneda de cambio, la credibilidad del espacio queda tocada.
La dimensión de coalición es delicada. El PP busca explotar las contradicciones de un Gobierno que integra a un partido —Sumar— que ha hecho de la lucha contra la corrupción una bandera. Mientras, Podemos, fuera del Ejecutivo pero con influencia en la izquierda, refuerza el relato del “premio” y erosiona el capital político de Díaz. La dirección de Sumar evita por ahora confrontar directamente con Podemos, consciente de que una guerra abierta en la izquierda solo beneficia al PP. El próximo hito será la votación en la OIT, que medirá el respaldo internacional conseguido por Díaz, mientras el precio político de la candidatura se cobra en el Congreso y en los medios.
Si Sumar no logra desmontar la narrativa del “silencio pagado”, corre el riesgo de que la campaña electoral —cuando llegue— le pase una factura demasiado alta.
Ficha del Caso
- El caso: La candidatura de Yolanda Díaz a la OIT ha desatado una ofensiva del PP que la acusa de encubrir la corrupción del PSOE a cambio del puesto, una línea discursiva que también comparte Podemos desde la izquierda.
- Datos importantes: El PP ha utilizado declaraciones de Miguel Tellado, Alicia García, Alberto Nadal, Ester Muñoz, Sofía Acedo y Jaime de Olano. Podemos, a través de Ione Belarra y Pablo Iglesias, ha tachado la candidatura de «premio a los servicios prestados». La elección de la OIT involucra a gobiernos y sindicatos, y el Gobierno aumentó recientemente las subvenciones a estos últimos.
- Resumen: La ofensiva busca erosionar la coalición progresista y poner en duda la integridad de Sumar, un partido que ha hecho de la ética una seña de identidad, mientras la propia izquierda añade presión con críticas que refuerzan el relato del «premio».
