Illa iza la bandera del Vaticano en Barcelona y paga 2 millones por la visita del Papa

La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona ondean la bandera papal en sus fachadas, un gesto que la portavoz Sílvia Paneque justifica por 'el impacto internacional'. El coste público de la visita supera los 2 millones de euros, entre financiación, centro de prensa y campañas p

El Govern de Salvador Illa ha izado la bandera del Estado Vaticano en la fachada del Palau de la Generalitat con motivo de la visita del papa León XIV a Barcelona, un gesto que la portavoz del ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, ha reconocido como ‘no habitual’ y que ha justificado apelando al impacto mediático global de la visita.

El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por el socialista Jaume Collboni, ha secundado la decisión y ha colgado en su balcón el mismo estandarte amarillo y blanco. Paneque ha admitido que en otras ocasiones no se había hecho, pero que en este caso la propuesta de protocolo fue aceptada por el Govern.

La consellera ha subrayado que el gesto responde ‘al impacto y la trascendencia internacional’ de la estancia del pontífice, cuya gira por España incluye esta parada catalana de un día. ‘Es cierto que en otros casos no se había hecho y en este se ha decidido hacerlo’, ha explicado Paneque en rueda de prensa.

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Una factura de dos millones y campañas a medias

La visita papal se ha saldado con un desembolso público que supera los 2 millones de euros. El Govern ha destinado 2 millones al centro internacional de prensa, además de otras partidas. Fuentes del ejecutivo detallan que hubo una campaña publicitaria conjunta con el Ayuntamiento de 90.000 euros y otra en solitario de la Generalitat por 75.000 euros.

Esta nómina no incluye costes de seguridad, movilidad ni limpieza, que los respectivos servicios (Mossos d’Esquadra, Guàrdia Urbana, TMB) asumen con sus presupuestos corrientes. El total final será mayor que los 2,1 millones ya contabilizados.

Illa necesita que Cataluña, aunque no sea un Estado, actúe como uno en sus relaciones internacionales. La bandera papal es más barata que un referéndum, pero igual de simbólica.

La bandera que nunca ondeó (y ahora sí)

Ni el rey de Arabia Saudí, ni el presidente de Francia, ni el primer ministro de Reino Unido vieron nunca en su honor la bandera vaticana en la fachada de la Generalitat. La decisión de Illa rompe con una tradición protocoloaria que reserva el mástil solo para la bandera catalana y, en contadísimas ocasiones, la española.

La llegada de León XIV, que es de origen catalán y habla el idioma, ha movilizado a un electorado católico que no siempre sintoniza con el PSC, pero al que Illa quiere seducir de cara a las próximas autonómicas. La bandera es un guiño, pero la factura puede volverse un arma arrojadiza en el Parlament.

La intrahistoria: Illa y el uso político del Vaticano

Fuentes del Govern consultadas por Moncloa.com admiten que la exposición mediática de la visita compensa el gasto, aunque reconocen que la oposición ya prepara preguntas sobre los 2 millones. ERC, socio de investidura, se ha mostrado incómodo en privado; Junts, en cambio, capitaliza la sintonía religiosa más afín a sus bases conservadoras.

El president Illa ha evitado hacer declaraciones directas, dejando a su portavoz la defensa del protocolo. El movimiento recuerda a otras apuestas simbólicas del socialismo catalán: hace apenas un año, el mismo Govern invirtió 1,5 millones en la iluminación de la Sagrada Família con motivo de su centenario. Entonces, como ahora, la oposición habló de ‘derroche identitario’.

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La sintonía entre Collboni e Illa en la gestión del viaje papal refuerza la imagen de un PSC que, gobernando en la Generalitat y en Barcelona, busca proyectar una Cataluña internacional sin intermediarios. La bandera y los dos millones son, en realidad, una carta de presentación para una posible cumbre de inversores en otoño, según fuentes de la conselleria de Acción Exterior.

El próximo pleno del Parlament, previsto para el 18 de junio, incluirá varias interpelaciones sobre el costo exacto de la visita y la ausencia de justificación pormenorizada. Será entonces cuando Illa deberá dar explicaciones sin el eco mediático papal. Hasta ahora, solo ha ofrecido una bandera.