EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Alberto Núñez Feijóo ha llamado ‘señor P.S.’ a Pedro Sánchez en la sesión de control del Congreso, acusándole de ser ‘inductor y financiador’ de una trama de corrupción y exigiéndole la dimisión por incompetencia o por conocimiento de los hechos.
- ¿Quién está detrás? El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una intervención muy medida desde el Grupo Parlamentario Popular que eleva al máximo la presión sobre Moncloa.
- ¿Qué impacto tiene? La exigencia de dimisión en sede parlamentaria marca un punto de no retorno en la legislatura y deja al Gobierno sin margen para desacreditar el argumentario popular sobre la corrupción.
Alberto Núñez Feijóo ha elegido este martes la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados para pronunciar las palabras que más daño podían hacer al presidente. Sin eufemismos ni circunloquios parlamentarios, Feijóo se ha dirigido a Pedro Sánchez como ‘señor P.S.’ y le ha acusado sin ambages de ser inductor y financiador de una trama de corrupción. La intervención, una de las más duras que se recuerdan en el hemiciclo, ha concluido con una exigencia de dimisión doble: por corrupción, si conocía los hechos; por incompetencia, si los desconocía.
La acusación del líder del PP no ha sido una improvisación. Responde a la aparición de las siglas ‘P.S.’ en el sumario de las presuntas cloacas del PSOE, un caso que mantiene en vilo al Ejecutivo desde hace semanas. La lectura estratégica desde Génova es evidente: si el presidente no puede despegar su gestión de la sombra de la financiación irregular, la única salida digna —en opinión del primer partido de la oposición— es devolver la palabra a los españoles.
Un ataque en dos tiempos: ‘P.S.’ y la doble acusación
Feijóo ha articulado su ofensiva en dos bloques muy diferenciados. En el primero, ha usado el apelativo ‘señor P.S.’ para despersonalizar al presidente y vincularle directamente con las diligencias judiciales. En el segundo, ha construido una disyuntiva de hierro: ‘Si lo sabía todo, tiene que dimitir por corrupción. Si no lo sabía, tiene que dimitir por incompetente’. Una fórmula que no deja escapatoria y que, según fuentes del Grupo Parlamentario Popular, llevaba días perfilándose en los equipos de la dirección nacional.
El líder popular ha ido más allá al asegurar que la mayoría de la Cámara —incluidos grupos que sostienen al Ejecutivo— respalda esa salida. ‘Es lo que le está proponiendo esta Cámara, la mayoría incluso de los grupos que le han apoyado’, ha subrayado. La afirmación, aunque difícil de cuantificar en términos de votación real, busca instalar la idea de un aislamiento parlamentario creciente del Gobierno y de un hartazgo transversal con la gestión de la crisis de reputación institucional.
El apelativo ‘señor P.S.’ no es una boutade: es la traducción política de un sumario judicial.
La respuesta de Sánchez: ‘lecciones, ninguna’
Pedro Sánchez ha recogido el guante con una réplica en la que ha mezclado reproche personal y defensa institucional. ‘Ya está bien de esta doble vara de medir y de su obsesión personal para conmigo’, ha contestado, visiblemente molesto. El presidente ha tratado de dar la vuelta al argumento con una referencia al pasado del PP: ‘Si quiere jugar a las siglas, pregunte primero quién es M. Rajoy’, ha dicho, en alusión a la antigua sede del partido en la calle Génova y su vinculación con casos judiciales ya juzgados.
La réplica presidencial, sin embargo, no ha entrado en el fondo de la acusación sobre las siglas ‘P.S.’. En Moncloa se limitan a no negar que la referencia apunta al presidente, pero evitan cualquier detalle adicional sobre la trama investigada. El choque dialéctico ha derivado en un cruce de descalificaciones sobre la legitimidad democrática de uno y otro: Sánchez ha acusado a Feijóo de no asumir el resultado electoral, mientras que el líder popular le ha reprochado ‘violar al Poder Legislativo porque teme al Poder Judicial’.
El Eje del Poder Popular
La intervención de Feijóo en la sesión de control no puede leerse solo como un gesto individual. Responde a una estrategia coordinada desde Génova que busca trasladar al Pleno del Congreso el malestar que los gobiernos autonómicos del PP llevan semanas expresando. Los barones territoriales —Ayuso en Madrid, Moreno en Andalucía, Mazón en la Comunidad Valenciana— han endurecido su discurso sobre la corrupción en sus respectivos parlamentos autonómicos, y la dirección nacional ha decidido sincronizar ese clima con una ofensiva directa en la Cámara Baja.
El cálculo es nítido: cuanto más tiempo pase Sánchez respondiendo sobre su presunta implicación personal, menos margen tiene el Ejecutivo para desplegar su agenda legislativa. La pregunta con la que Feijóo ha rematado su intervención —’¿Hasta cuándo va a estirar esta basura antes de darle la palabra a los españoles?’— no es solo una invectiva; es la hoja de ruta del PP para los próximos meses. Apretar en el Congreso, marcar perfil propio en el Senado —donde la mayoría absoluta del PP permite vetar cualquier norma que llegue de la Cámara Baja— y dejar que el desgaste haga el resto.
El precedente más claro de esta estrategia se encuentra en la moción de censura de 2018, cuando fue precisamente una sentencia por corrupción —la del caso Gürtel— la que activó el mecanismo que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy. Ahora, el PP intenta recorrer el camino inverso: utilizar la presión judicial y parlamentaria para forzar una dimisión o, en su defecto, un adelanto electoral que devuelva la iniciativa a las urnas.
La reacción de la portavoz socialista, Montse Mínguez, ha sido elocuente por lo que omite. Su respuesta en redes sociales —irónica sobre la capacidad de Feijóo para idear el apelativo y con alusiones al Scrabble— no ha rebatido la sustancia de la acusación. En política, cuando la réplica es humor y no argumento, suele significar que el argumentario propio no tiene una respuesta sólida que ofrecer. Así lo interpretan en el Grupo Parlamentario Popular: ‘Si lo único que pueden hacer es bromear con un sumario judicial, es que no tienen con qué defenderse’, apuntan fuentes del GPP consultadas por este medio.
El riesgo para el PP es evidente. Si el caso judicial se desinfla o si la investigación no avanza al ritmo esperado, la estrategia de máxima presión puede volverse contraproducente y ser leída como sobreexcitación partidista. Pero en Génova entienden que, a día de hoy, la pelota está en el tejado de Moncloa y que el coste de no actuar —de dejar pasar en silencio la aparición de unas siglas que todo el mundo asocia al presidente— sería mayor para la credibilidad de la oposición. Observamos, en fin, un movimiento de alto riesgo calculado que revela hasta qué punto el PP cree que el suelo electoral del Gobierno se está resquebrajando.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El Gobierno está acorralado por la corrupción y la única salida digna es la dimisión del presidente o la convocatoria inmediata de elecciones generales.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP), que ejecuta personalmente la ofensiva parlamentaria más dura de la legislatura.
- Próximo hito: La evolución del sumario judicial sobre las cloacas del PSOE y la reacción del resto de grupos parlamentarios en las próximas sesiones de control.
