EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La constitución del Parlamento de Andalucía para la XIII legislatura se celebra sin un reparto pactado de la Mesa con Vox. El PP votará a su candidato y controlará la Cámara en solitario.
- ¿Quién está detrás? Juanma Moreno, presidente del PP andaluz y presidente en funciones de la Junta, lidera la estrategia. Las conversaciones con Vox las pilotan Manuel Gavira y Montserrat Lluis.
- ¿Qué impacto tiene? El PP demuestra autonomía parlamentaria con sus 53 escaños. Vox condiciona cualquier futuro acuerdo al contenido programático del Gobierno.
El Parlamento andaluz arranca la XIII legislatura sin un acuerdo entre PP y Vox para el reparto de la Mesa. El presidente de la Junta en funciones, Juanma Moreno, ha decidido no ceder ningún puesto en el órgano rector de la Cámara al partido de Abascal y ha blindado el control del hemiciclo con los 53 escaños con los que cuenta el Grupo Popular.
La maniobra no es improvisada. Con 53 diputados, el PP se ha quedado a solo dos de la mayoría absoluta en un Parlamento de 109 escaños. La aritmética permite que, en una segunda vuelta, el candidato propuesto por los populares salga elegido presidente simplemente con los votos de su grupo, siempre que la izquierda y Vox voten a sus propios aspirantes. Fuentes del PP andaluz confirman que la Mesa se constituirá este jueves sin que Vox haya logrado sillón alguno.
La negociación entre ambos partidos se inició el martes con una reunión del propio Moreno con Manuel Gavira y con Montserrat Lluis, secretaria general adjunta de Vox. El comunicado conjunto hablaba de un «clima de cordialidad» y ambas partes se emplazaron a seguir hablando. Sin embargo, desde Génova de San Telmo se ha transmitido que la Mesa no es moneda de cambio. «No hay prisa —confían en el PP andaluz—; la legislatura es larga y las urgencias no nos van a imponer un pacto a cualquier precio».
Vox, por su parte, ha dejado claro que cualquier acuerdo futuro —ya sea para la Mesa o para la gobernabilidad— pasa por el contenido programático del Gobierno. Manuel Gavira insistió ayer en que no aceptarán «un cheque en blanco» y que su apoyo se medirá en rebajas fiscales, políticas de familia y una vuelta de tuerca en la burocracia autonómica. El PP replica que la mayoría de los diputados vota desde la moderación y que el programa de Moreno ya recoge parte de esas exigencias.
El dato que pesa en el debate es la solidez del bloque popular. Con 53 escaños, supera en 19 puntos porcentuales al PSOE, que se quedó con 26. La secretaria general de los socialistas andaluces, María Jesús Montero, ha pasado la semana insistiendo en que no habrá abstención que facilite la investidura de Moreno. «No está sobre la mesa», ha repetido. El PP, que no necesita ahora mismo sus votos, interpreta esa posición como un «no es no» que blinda la mayoría natural de la derecha andaluza.
El PP andaluz no entrega sillones en la Mesa y subraya que el calendario de pactos con Vox se definirá a partir de las políticas, no de las sillas.
Cómo el PP toma el control sin ceder a Vox
La mecánica parlamentaria convierte la sesión constitutiva en un trámite que el PP puede superar sin aliados. En la primera votación se exige mayoría absoluta —55 votos—, pero en la segunda sale elegido quien más apoyos obtenga. Si el PP vota a su candidato y los demás grupos presentan a los suyos, el bloque popular ganará por simple peso numérico. La maniobra ha sido perfilada por los letrados de la Cámara y cuenta con el aval de la asesoría jurídica del Grupo Popular.
La decisión envía un mensaje interno y externo. A Vox se le dice que no va a repartir sillones sin atar antes el programa de gobierno; al PSOE, que el PP no necesita sus abstenciones y que la izquierda andaluza seguirá en la oposición sin posibilidad de condicionar la gobernabilidad. Moreno asume con naturalidad que la negociación con Abascal durará semanas y que el desenlace final se escribirá en la investidura, no en la Mesa.
La estrategia de Moreno: autonomía reforzada y mensaje a Génova
El presidente del PP andaluz se mueve con un margen amplio. Ha construido una mayoría social que no depende de Vox para aprobar leyes si logra acuerdos puntuales con otras fuerzas, pero sabe que un pacto estable con los de Abascal le daría tranquilidad parlamentaria. Fuentes cercanas a San Telmo admiten que el modelo de gobierno en solitario —como el que él mismo practicó en la anterior legislatura tras romper con Ciudadanos— es su preferido, aunque no descarta integrar a Vox si se avienen a un acuerdo de legislatura sin vetos cruzados.
En paralelo, el gesto de no ceder la Mesa fortalece la posición de Moreno dentro del partido frente a Génova. La dirección nacional, con Feijóo al frente, observa con interés la manera en que el barón andaluz maneja la relación con Vox sin desgastarse. «Andalucía es un laboratorio de cómo negociar con Abascal sin regalar poder institucional», resumen en la cúpula popular. La autonomía de Moreno se convierte así en un activo para una Génova que busca fórmulas de convivencia con Vox en otros territorios sin hipotecar la centralidad del PP.
El Eje del Poder Popular
Lo que ocurre esta semana en Sevilla se inscribe en una secuencia más amplia. La mayoría de la derecha andaluza —58 escaños entre PP y Vox— es el sustento de cualquier futura acción de gobierno, pero la composición de la Mesa muestra que el PP no va a entregar los resortes del Parlamento a cambio de una investidura rápida. Es un pulso táctico con pocos precedentes en la política territorial del partido.
Desde el PP nacional se lee esta estrategia como un acierto. El presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, ha defendido siempre que los pactos con Vox deben basarse en acuerdos programáticos y no en repartos de cargos. En este caso, Moreno aplica esa receta en una comunidad que es vitrina electoral. El riesgo, sin embargo, existe: un bloqueo prolongado de la investidura podría fatigar al electorado popular y dar alas a un PSOE que, por ahora, sigue sin levantar cabeza en las encuestas.
La mirada popular se dirige ahora a la reunión que el propio Moreno y el equipo de Vox mantendrán la próxima semana para definir el marco programático. Si las posturas se acercan, la Mesa será solo un trámite superado; si no, la legislatura empezará con un Parlamento controlado por el PP y un Gobierno en funciones que prolongará su mandato hasta que se cierre el pacto. El tiempo juega del lado de Moreno, y él lo sabe.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El PP andaluz demuestra que no necesita a Vox para ejercer el control parlamentario, manteniendo la iniciativa negociadora sin prisas.
- Protagonista: Juanma Moreno (presidente del PP andaluz y presidente en funciones de la Junta de Andalucía).
- Próximo hito: Negociación sobre el programa de gobierno que condiciona Vox, a la espera de la decisión final sobre la Mesa.
