La OCU denuncia que los alimentos acumulan ya una subida del 35% en tres años y la cesta de la compra sigue en máximos históricos

Llenar el carro del supermercado cuesta hoy 316 euros al mes, apenas dos euros menos que el récord histórico alcanzado en abril. La OCU advierte de que el pequeño respiro de mayo no borra tres años consecutivos de subidas que ya suman más del 35%.

Llenar la cesta de la compra cuesta hoy 316,23 euros al mes, según el último informe de la OCU: apenas dos euros menos que el récord de 321 euros registrado en abril. Tres años de subidas ininterrumpidas han dejado una huella que ninguna bajada puntual logra borrar, y mayo no ha sido la excepción.

La reducción del 1,5% respecto al mes anterior es bienvenida, pero el Observatorio de Precios de la OCU es claro: el alivio es frágil. Los precios parten cada mes del nivel del anterior, y lo que se acumula no se deshace de golpe. Para millones de familias españolas, el presupuesto de la compra sigue siendo el capítulo más doloroso del mes.

La OCU radiografía los alimentos que más duelen en mayo de 2026

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Los productos frescos siguen siendo el capítulo más exigente de la cesta. Según el seguimiento mensual de la OCU sobre 100 artículos en ocho cadenas, las frutas, las verduras y los cárnicos han sido los protagonistas del encarecimiento en los últimos meses. En algunos periodos de 2025 y principios de 2026, la cebolla, el pimiento verde y el tomate acumularon subidas de entre el 9% y el 22% en pocas semanas.

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Mayo trae algo de moderación en el pescado y las hortalizas de temporada, pero la variación interanual sigue siendo positiva y muy por encima de la media. La OCU detecta también presión continua en carnicería, charcutería y lácteos, con subidas mensuales que en marzo llegaron al 3,14% solo en carne. Café soluble y chocolate destacan como raras excepciones a la baja, lo que ilustra bien la asimetría del mercado alimentario actual.

La OCU y la inflación alimentaria: por qué el 35% pesa más de lo que parece

La OCU ha insistido ante el Gobierno en que la inflación alimentaria golpea con más fuerza que el IPC general, porque los productos frescos —los que más se compran a diario— representan una parte desproporcionada del gasto en los hogares con menor capacidad económica. La organización ha pedido en varias ocasiones rebajar el IVA en alimentos básicos del 4% al 0% y mantener las bonificaciones fiscales ya vigentes.

El acumulado del 35% en tres años explica por qué muchas familias sienten que su dinero no les llega incluso cuando su sueldo ha subido. La inflación alimentaria opera de forma silenciosa: cada subida parte del nivel del mes anterior, y la suma de pequeñas alzas construye una montaña que los pequeños descensos apenas raspan.

Qué cadenas salen mejor paradas en el análisis mensual de la OCU

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El estudio de la OCU no solo mide cuánto suben los precios: también señala dónde conviene más comprar. La diferencia entre la cadena más cara y la más barata para una misma lista de 100 productos puede superar los 30 euros al mes, lo que equivale a más de 360 euros al año sin cambiar ni un solo artículo del carrito.

Las cadenas de descuento mantienen una ventaja estructural en precio, aunque la OCU advierte de que la brecha varía según la zona geográfica y el tipo de producto. La marca blanca, en particular, ofrece ahorros de entre el 30% y el 50% frente a las marcas de fabricante en categorías como lácteos, conservas y aceite, con una calidad que en muchos casos se ha equiparado al producto de referencia.

Por qué suben los alimentos: los factores detrás de tres años de escalada

La OCU identifica varias causas que explican el encarecimiento sostenido. Los costes agrícolas y de transporte han sido determinantes: los fertilizantes subieron con rapidez y ese impacto se trasladó de forma directa a frutas y verduras. Las tensiones geopolíticas han presionado el precio del petróleo y, con él, toda la cadena logística que lleva los alimentos desde el campo hasta el lineal del supermercado.

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Los grupos de alimentos con mayor impacto en la inflación alimentaria

La OCU identifica cuatro categorías que concentran la mayor parte del encarecimiento acumulado:

  • Frutas y verduras: las de mayor volatilidad, con subidas interanuales superiores al 14% en varios periodos de 2025-2026.
  • Carnicería y charcutería: presión constante por los costes de producción y energía en el sector ganadero.
  • Lácteos: subidas moderadas pero sostenidas, arrastradas por los precios de la leche en origen.
  • Bebidas: incrementos ligados al coste de materias primas y del envase.

Qué puede hacer el consumidor y hacia dónde apunta la inflación alimentaria

Más allá del debate macroeconómico, la OCU ofrece una palanca concreta: comparar precios entre establecimientos antes de salir de casa. Su Observatorio de Precios, accesible en ocu.org, actualiza cada mes qué cadena tiene más baratos los artículos de consumo habitual. Para un hogar con gasto medio, ese hábito puede traducirse en un ahorro acumulado significativo sin renunciar a ningún producto.

Perspectivas para el segundo semestre: ¿moderación o nueva escalada?

Los analistas que sigue la OCU no prevén una caída generalizada de precios, pero sí apuntan a una posible meseta si se estabilizan los costes energéticos y agrícolas. Lo más probable es un escenario de precios altos pero más estables, lejos tanto de la escalada de los últimos meses como de un retorno a los niveles de 2022. Para los hogares, la clave seguirá siendo elegir bien dónde y qué comprar mientras la inflación alimentaria da —con suerte— algo más de tregua.