La OCU avisa, la cesta de la compra sigue en máximos históricos pese al pequeño respiro de mayo, estos son los alimentos que más suben

La OCU confirma que la cesta de la compra rozó su máximo histórico en abril y que el leve alivio de mayo no compensa tres años consecutivos de subidas. Frutas, verduras y cárnicos siguen siendo los protagonistas del encarecimiento que ya acumula un 35% desde 2024.

Llenar el carro del supermercado cuesta hoy 316,23 euros al mes según el último informe de la OCU, apenas dos euros menos que el récord de 321 euros alcanzado en abril. La organización de consumidores y usuarios lleva dos años rastreando 100 productos en ocho grandes cadenas —Alcampo, Carrefour, Día, Mas, Ahorramas, Lidl, Mercadona y El Corte Inglés— y los datos son difíciles de disimular: en tres años, la alimentación se ha encarecido alrededor de un 35%, una cifra que ninguna rebaja puntual borra de golpe.

Mayo ha traído una reducción del 1,5% respecto a abril, lo que en la práctica significa que los precios dan un paso atrás después de meses escalando sin tregua. La OCU señala que han contribuido a ese descenso las medidas fiscales vinculadas a la guerra en Irán y la moderación de la factura eléctrica, aunque advierte de que el alivio es frágil y no compensa el acumulado.

La OCU y los alimentos que más suben en mayo de 2026

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Los frescos siguen siendo el capítulo más doloroso de la cesta. Según el Observatorio de la OCU, las frutas y verduras de temporada son el grupo que más modera su precio en mayo gracias a la bajada del pescado y las hortalizas de estación, pero su variación interanual sigue en positivo y muy por encima de la media. En los meses anteriores, la ensalada de bolsa, la cebolla, el pimiento verde y el tomate llegaron a acumular subidas de entre el 9% y el 22% en apenas tres semanas.

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La carne y la charcutería tampoco dan descanso: la OCU recoge subidas continuadas en el entrecot y los productos de carnicería, que en el informe de marzo alcanzaron un alza del 3,14% mensual. Los lácteos y las bebidas también contribuyen al encarecimiento sostenido. Frente a todo ello, el café soluble descafeinado y el chocolate aparecen como las grandes excepciones a la baja, un detalle que ilustra la asimetría del mercado alimentario actual.

La OCU y la inflación acumulada: tres años de subidas que cambian el bolsillo

La OCU lleva insistiendo ante el Gobierno en que la inflación en alimentación supera sistemáticamente al IPC general porque los productos frescos —los que más se compran a diario— tienen un peso desproporcionado en el gasto de los hogares con menos ingresos. La organización ha pedido en reiteradas ocasiones rebajar el IVA en alimentos básicos del 4% al 0% y mantener las bonificaciones fiscales ya en vigor, argumentando que las perspectivas para el segundo semestre «no son nada buenas», según sus informes recientes.

El acumulado del 35% en tres años es el dato que mejor explica por qué muchas familias sienten que su presupuesto no les llega, incluso cuando el sueldo ha subido. La inflación alimentaria opera en silencio: cada mes los precios parten del nivel del mes anterior, y las subidas se apilan sin que las bajadas puntuales logren desmontar lo construido.

Qué cadenas salen mejor paradas en el análisis de precios

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El estudio mensual de la OCU no solo mide cuánto suben los precios, sino también dónde conviene más comprar. La diferencia entre la cadena más cara y la más barata para una misma lista de 100 productos puede superar los 30 euros mensuales, lo que se traduce en más de 360 euros al año sin cambiar ni un solo producto del carrito. Comparar antes de salir de casa sigue siendo el consejo más rentable que da la organización.

Las cadenas de descuento mantienen ventajas estructurales en precio, aunque el estudio de la OCU recuerda que la disparidad varía según la zona geográfica y el tipo de producto. La marca blanca, en particular, ofrece ahorros de entre el 30% y el 50% frente a las marcas de fabricante en categorías como lácteos, conservas y aceite, con una calidad que en muchos casos se ha igualado a la del producto de referencia.

Por qué suben los alimentos: causas y productos con mayor impacto

La OCU identifica varios factores que explican la escalada de precios. Los costes agrícolas y de transporte han sido los más determinantes: los fertilizantes subieron con rapidez y ese encarecimiento se trasladó de forma especialmente directa al precio de frutas y verduras. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han presionado el petróleo y, con él, toda la cadena logística que lleva los alimentos desde el campo hasta el lineal.

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  • Frutas y verduras: las categorías de mayor volatilidad, con subidas interanuales superiores al 14% en algunos periodos de 2025-2026.
  • Carnicería y charcutería: presión continua por los costes de producción y energía en el sector ganadero.
  • Lácteos: subidas moderadas pero constantes, arrastradas por los precios de la leche en origen.
  • Bebidas: incrementos vinculados al coste de materias primas y del envase.

Qué hacer ante una cesta que sigue cara

La OCU subraya que, independientemente del nivel de inflación, comparar precios entre establecimientos es la palanca más eficaz al alcance de cualquier consumidor. Revisar el observatorio de precios de la organización antes de ir al supermercado —disponible en su web— permite identificar qué cadena tiene más barata cada semana la lista de la compra habitual. Para un hogar con un gasto medio, ese hábito puede representar un ahorro acumulado significativo sin renunciar a ningún producto.

La inflación alimentaria tiene visos de moderarse en el segundo semestre si se estabilizan los costes energéticos y agrícolas, pero la OCU no anticipa una caída generalizada de precios. Lo más probable, según sus análisis, es una meseta en niveles altos: ni la disparada de los últimos meses ni un retorno a los precios de 2022. Para los hogares, la clave seguirá siendo elegir bien dónde y qué comprar mientras la cesta recupera, poco a poco, algo del terreno perdido.