SpaceX OPV: la salida a bolsa más grande de la historia con 1,75 billones de valoración

La reutilización de cohetes ha rebajado los costes de lanzamiento de 14 a 5 millones de dólares y Starlink ya genera EBITDA positivo. Los analistas discrepan sobre si la valoración de 1,75 billones está justificada.

El estreno bursátil de SpaceX se ha convertido en la operación más colosal que recuerdan los mercados. La compañía de Elon Musk debutó este lunes en el parqué con una Oferta Pública de Venta (OPV) de 75.000 millones de dólares y una valoración que alcanza los 1,75 billones de dólares, la mayor de la historia. La combinación de cohetes reutilizables y la pujante división de internet satelital Starlink ha disparado el apetito inversor, aunque las cifras no dejan de suscitar dudas.

Claves de la operación

  • La salida a bolsa más grande del mundo. La OPV supera el récord anterior de Saudi Aramco y sitúa la capitalización bursátil de SpaceX en 1,75 billones de dólares, por encima del PIB de la mayoría de países.
  • El ahorro que trae la reutilización. Mientras un lanzamiento del Falcon 9 cuesta unos 14 millones de dólares, la Starship rebaja ese coste a entre 3 y 5 millones, un avance que transforma la economía de la exploración espacial.
  • Starlink ya es un negocio rentable. La constelación de satélites ha alcanzado un EBITDA positivo, y los analistas proyectan que en 2030 podría generar 90.000 millones de dólares de beneficio operativo.

El milagro de la reutilización: de 14 a 5 millones por lanzamiento

La reducción de costes no es una promesa futura, sino una realidad que ya funciona. SpaceX logró en 2025 recuperar por primera vez las dos etapas de su nave Starship, lo que elimina la necesidad de fabricar una etapa nueva en cada misión. Según los datos que maneja la firma, lanzar más de 100 toneladas de carga útil con un Falcon 9 implica un desembolso de 14 millones de dólares; con Starship, ese mismo vuelo se queda en tan solo 3 a 5 millones.

Este diferencial de costes es lo que ha permitido a la compañía ofrecer precios cada vez más competitivos y ganar cuota de mercado tanto en misiones comerciales como en contratos con la NASA y el Pentágono. La reutilización, además, acelera la frecuencia de lanzamientos y mejora el retorno sobre el capital invertido.

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En una industria donde cada misión fracasada supone cientos de millones de pérdidas, poder volar el mismo cohete decenas de veces cambia por completo el modelo de negocio. SpaceX ha convertido el lanzamiento espacial en un servicio casi industrial, con márgenes que ninguna otra empresa puede igualar.

Starlink, la joya que ya genera caja y apunta a 90.000 millones de EBITDA

La otra gran palanca de la valoración de SpaceX es su constelación de satélites. Starlink ha pasado de ser un proyecto voraz en consumo de capital a convertirse en un negocio que genera efectivo. El año pasado, por primera vez, el resultado de restar sus inversiones (capex) al beneficio operativo (EBITDA) arrojó una cifra positiva.

Los analistas de Wolfe Research destacan que este equilibro se ha alcanzado antes incluso de la gran fase de crecimiento derivada del aumento de suscriptores. Con cerca de tres millones de usuarios, Starlink está expandiendo su cobertura a zonas rurales y mercados emergentes, incluido España, donde ya opera con autorización desde mediados de 2025.

La combinación de cohetes que cuestan una quinta parte y una red de internet satelital que ya da beneficios sitúa a SpaceX en una órbita financiera a la que ningún competidor puede acercarse a corto plazo.

¿Está justificada una valoración de 92 veces las ventas?

El precio de salida de las acciones, 135 dólares, implica valorar la compañía en 92 veces los ingresos de los últimos doce meses. Una ratio que deja pequeña cualquier comparación: Apple, por ejemplo, cotiza a unas 11 veces sus ganancias anuales. Las dudas de los analistas son comprensibles.

Morningstar sitúa el precio objetivo en 63 dólares, menos de la mitad del estreno, porque considera que el mercado está descontando un crecimiento que aún no se ha materializado. Wolfe Research, en cambio, respalda los 175 dólares y asegura que la curva de ingresos de Starlink y los contratos blindados con el gobierno estadounidense justifican la prima.

El debate se traslada también al parqué español, donde ninguna empresa del IBEX 35 compite en el mismo segmento, pero la operación de SpaceX marca un precedente que puede elevar el interés por el sector aeroespacial. Compañías como Indra, en plena transformación hacia la tecnología espacial y la ciberseguridad, o la emergente PLD Space miran de reojo este debut, conscientes de que la valoración de Musk fija un nuevo listón para cualquier aspirante a cotizar en el futuro.

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La pregunta que queda en el aire es si el inversor minorista será capaz de digerir semejante multiplicador sin sufrir vértigo. SpaceX ha demostrado que la ingeniería le da ventaja competitiva, pero trasladar esa ventaja a beneficios netos recurrentes a la altura de un billón y medio de dólares es un desafío que ni siquiera los más optimistas dan por resuelto.