La Eurocámara ratifica el acuerdo UE-EEUU de aranceles: techo del 15% para productos europeos

La Eurocámara ratifica el pacto arancelario con Washington, que fija un tope del 15% a los bienes europeos y elimina los aranceles comunitarios a las importaciones estadounidenses. El voto, con 440 apoyos, esquiva los gravámenes del 25% que Trump amenazaba con aplicar el 4 de jul

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Eurocámara votó ayer a favor del acuerdo arancelario UE-EEUU con 440 votos, 151 en contra y 50 abstenciones, estableciendo un tope del 15% a los aranceles estadounidenses sobre productos europeos.
  • ¿Quién está detrás? El impulso ha sido de la Comisión Europea, con Maros Sefcovic como negociador, y de los Estados miembros, con Alemania a la cabeza ante la presión de Trump.
  • ¿Qué impacto tiene? España esquiva aranceles punitivos del 25% que habrían dañado a sus exportaciones de automóviles, agroalimentación y química. El acuerdo incluye salvaguardas hasta 2029.

La Eurocámara aprobó ayer el acuerdo arancelario UE-EEUU que impone un techo del 15% a los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones del bloque y elimina por completo los aranceles europeos a los bienes de ese país. La votación, con 440 votos a favor, desactiva la amenaza de que el 4 de julio entraran en vigor aranceles del 25% a los vehículos europeos, una fecha límite que el presidente Donald Trump había subrayado en un ultimátum.

El pleno del Parlamento Europeo dio luz verde ayer, martes, al texto negociado en julio de 2025 en la localidad escocesa de Turnberry. El resultado —440 a favor, 151 en contra y 50 abstenciones— llega justo a tiempo para evitar la escalada unilateral que Washington había amenazado con aplicar si la UE no cumplía antes del Día de la Independencia estadounidense. La nueva legislación entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial, lo que previsiblemente ocurrirá en los próximos días y aún requiere un último voto de los Estados miembros que se da por descontado.

El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, principal negociador del pacto, celebró el resultado: “El comercio transatlántico no tiene parangón y vale la pena preservarlo. Significa que nuestras empresas y lugares de trabajo se beneficiarán”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, añadió que “estamos a pocos días de cumplir” la eliminación de aranceles a los productos industriales estadounidenses.

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Un acuerdo blindado, pero imperfecto

El Parlamento Europeo dilató la tramitación del acuerdo por el acoso de la Casa Blanca sobre Groenlandia y la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de declarar ilegales los gravámenes. El retraso tensó la cuerda hasta el límite: a principios de mayo Trump acusó a la UE de dar largas y fijó julio como ultimátum. Alemania, la mayor economía europea y la más expuesta a los aranceles al automóvil, presionó a los eurodiputados para que aprobaran el texto cuanto antes.

El pacto final mantiene el techo del 15% sobre las exportaciones europeas, pero la Eurocámara introdujo cláusulas de salvaguarda que refuerzan el blindaje ante la volatilidad de Washington. La más relevante es una fecha de caducidad a finales de 2029 —cuando ya habrá terminado el segundo mandato de Trump— salvo prórroga expresa. Además, la Comisión podrá suspender el acuerdo si EE.UU. sube los aranceles de forma repentina o no reduce los del acero y el aluminio antes de final de año. Un mecanismo adicional protege a sectores sensibles como la agricultura frente a aumentos de cuotas que les perjudiquen.

El acuerdo de Turnberry dista mucho de ser perfecto, pero es considerablemente más sólido que el presentado el verano pasado, y el Parlamento vigilará su cumplimiento.

El presidente de la Comisión de Comercio Internacional, el socialdemócrata alemán Bernd Lange, reconoció que “el acuerdo dista mucho de ser perfecto” pero que “es considerablemente más sólido que el presentado el verano pasado”. Y advirtió: “Si la parte estadounidense incumple la letra o el espíritu, el Parlamento exigirá que la Comisión utilice todos los instrumentos previstos”.

Parlamento Europeo ratifica

España y los sectores que respiran

Para España, la ratificación supone un alivio inmediato en tres frentes exportadores clave: el automóvil, la agroalimentación y la industria química. Un arancel del 25% a los coches europeos —que Trump amenazaba con imponer— habría golpeado de lleno a plantas españolas que abastecen el mercado estadounidense. Las exportaciones agroalimentarias, que encontraron en EE.UU. un destino creciente, habrían sufrido un sobrecoste difícil de absorber. El sector químico, con un superávit comercial consolidado, también se libra de una factura que habría restado competitividad a sus productos.

La cláusula de caducidad en 2029 añade certidumbre: los contratos y las cadenas de suministro pueden planificarse a medio plazo sin el temor de un giro arancelario la próxima semana. La salvaguarda agrícola, aunque genérica, protege a productos como el aceite de oliva y el vino frente a una posible inundación de importaciones estadounidenses subvencionadas.

El Eje del Poder Europeo

El pulso comercial con Washington ha vuelto a exponer las fracturas internas de la UE. Alemania, con su industria automovilística en el punto de mira, lideró las presiones para cerrar el pacto a toda costa, mientras países como Francia mantenían un perfil más escéptico ante las concesiones. Los países del sur, con España a la cabeza, apoyaron el acuerdo porque compartían la urgencia exportadora, pero exigieron salvaguardas que amortiguaran el impacto en sectores sensibles.

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Desde Moncloa se ha seguido la negociación con atención: un conflicto comercial habría desestabilizado las cuentas exteriores justo cuando la economía española encadena trimestres de crecimiento. El techo del 15% es una derrota parcial para el proteccionismo, pero la sombra de Trump sigue siendo alargada: el mecanismo de suspensión que ahora se activa dependerá de la voluntad política de la Comisión, y el bloque sabe que un nuevo giro de la Casa Blanca puede reactivar las hostilidades en cualquier momento. La próxima prueba será en 2029, pero el verdadero riesgo está en cada tuit de madrugada.