Keiko Fujimori está a punto de ganar las elecciones en Perú y con ello se abre un capítulo decisivo para las inversiones españolas en minería. Con más del 99% de los votos escrutados tras la segunda vuelta del 7 de junio, la candidata de Fuerza Popular supera por más de 36.000 sufragios a su rival de izquierda, Roberto Sánchez, según datos oficiales consultados por La República. España, segundo socio inversor en el sector minero peruano, observa el recuento con la expectativa de una mayor seguridad jurídica.
El estrecho margen refleja la profunda división del país andino. Sánchez, heredero político del expresidente Pedro Castillo, ha ganado en casi tres de cada cuatro distritos, pero Fujimori ha logrado imponerse en la diáspora
El voto exterior, tradicionalmente inclinado a la derecha, está siendo el fiel de la balanza. Sus apoyos rozan el 90% entre los peruanos de Miami y Tokio, mientras que en el interior solo un puñado de regiones le ha dado un respaldo similar.
Un recuento que despeja el camino hacia la presidencia
La tendencia parece ya irreversible. Los pocos votos pendientes de contabilizar proceden de zonas donde la candidata ha arrasado. De confirmarse, será la primera mujer en alcanzar la jefatura del Estado en la historia de Perú y reforzará el giro a la derecha que se palpa también en Chile, Bolivia y Ecuador.
La oposición, sin embargo, no se resigna. Sánchez y sus aliados denuncian irregularidades en el voto de Argentina y Estados Unidos y piden anular esos sufragios. Miles de simpatizantes marcharon en Lima el pasado fin de semana y el oficialismo ha convocado una nueva protesta para el viernes a la que están llegando delegaciones de todo el país.
«No aceptaremos un resultado que no refleje la voluntad del pueblo con total transparencia», declaró el partido. Los observadores electorales internacionales, por su parte, han señalado que la votación transcurrió con normalidad.
Por qué España se juega tanto en estas elecciones peruanas
La relación económica entre España y Perú es sólida, especialmente en el subsuelo: España es el segundo mayor inversor en el sector minero peruano, sólo por detrás de China. Compañías como Repsol, Iberdrola y grandes constructoras como ACS o Ferrovial tienen operaciones y proyectos en marcha que dependen de un marco regulatorio estable.
La minería representa cerca del 10% del PIB peruano y atrae capital extranjero a gran escala. Un gobierno que apueste por el libre mercado y la seguridad jurídica, como promete Fujimori, disipa el temor a nacionalizaciones o subidas agresivas de impuestos que sí planeaba el sector más radical de la izquierda encabezado por Sánchez.
Unas elecciones que determinan el clima de confianza para miles de millones de euros de empresas españolas en juego.
El precedente de 2021 y la estabilidad que busca el inversor español
En 2021, la polarización extrema aupó a Pedro Castillo, cuyo mandato estuvo marcado por la inestabilidad y las amenazas a la inversión extranjera. Castillo terminó en prisión tras un fallido golpe de Estado, y el actual presidente interino, Roberto Sánchez, prometió indultarlo, lo que generó aún más incertidumbre en los mercados. Castillo terminó en prisión tras un fallido golpe de Estado, y el anuncio de Sánchez de indultarlo añadió otra capa de inseguridad jurídica. La victoria de Fujimori, aunque ajustada, devolvería al país a un marco más previsible. Los inversores españoles valoran sobre todo la seguridad jurídica, y un gobierno promercado reduce el riesgo de expropiaciones o cambios retroactivos en las concesiones mineras.
El analista político Carlos Meléndez apunta un dato que ha pasado desapercibido para muchos observadores externos: el fujimorismo se ha quitado de encima la rémora de tener que indultar al padre de la candidata, Alberto Fujimori, fallecido en 2024. «A un muerto no se le perdona», resume Meléndez, y ese cambio ha liberado a la heredera política de un lastre que la persiguió en sus tres tentativas anteriores.
Sin embargo, el desafío interno persiste. Keiko Fujimori gobernaría con un respaldo muy concentrado en el extranjero y en Lima, mientras que la mayoría de las regiones la ha rechazado. Controlar las protestas sociales será su primer gran reto, y de ello dependerá que las operaciones mineras no sufran paros ni bloqueos de carreteras, un clásico en la convulsa geografía peruana.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Las elecciones de segunda vuelta en Perú, celebradas el 7 de junio de 2026, dejan a Keiko Fujimori al borde de la presidencia, con una ventaja de más de 36.000 votos sobre Roberto Sánchez.
- Datos importantes: España es el segundo inversor en minería peruana, con intereses millonarios de Repsol, Iberdrola, ACS y Ferrovial. La minería supone cerca del 10% del PIB peruano.
- Resumen: El giro conservador promete un marco más favorable para las inversiones españolas, a condición de que la fuerte división interna no derive en conflictos sociales que interrumpan la actividad extractiva.
