Pentágono Pacific Command: renombramiento del mando del Pacífico elimina el término Indo-Pacífico

El Pentágono recupera el nombre US Pacific Command y borra la referencia al océano Índico que implantó Trump en 2018. La medida no altera las capacidades operativas, pero consolida el giro simbólico hacia un Departamento de Guerra que ya es usado por funcionarios.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Pentágono ha cambiado el nombre del Mando del Indo-Pacífico (INDOPACOM) a US Pacific Command (USPACOM), eliminando la referencia al océano Índico.
  • ¿Quién está detrás? La decisión, anunciada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, se enmarca en la oleada de rebranding de la segunda era Trump.
  • ¿Qué impacto tiene? Ninguno operativo: el área de responsabilidad del mando sigue intacta. El cambio es simbólico y consolida la imagen de un Pentágono rebautizado como Departamento de Guerra, en trámite en el Congreso.

El Pentágono anunció este martes que el Mando del Indo-Pacífico de Estados Unidos (INDOPACOM) pasará a denominarse US Pacific Command (USPACOM), eliminando la referencia al océano Índico que había incorporado en 2018. La medida, oficializada a través de un comunicado del Departamento de Defensa, no modifica ni la misión ni el área de responsabilidad operativa, pero consolida una operación de rebranding institucional que ya había rebautizado informalmente al propio Pentágono como Departamento de Guerra.

La vuelta al USPACOM llega apenas tres años y medio después de que el primer mandato de Donald Trump impulsara el cambio de nombre a Indo-Pacific Command. Entonces, el secretario de Defensa Jim Mattis defendió la nueva denominación para reflejar la creciente interconexión estratégica de los océanos Índico y Pacífico ante la presión militar y económica de Pekín. ‘Estamos alcanzando un punto de inflexión en la historia’, afirmó entonces el almirante Harry Harris, jefe del mando.

La decisión de revertir aquel giro semántico se justifica ahora, según el comunicado del Pentágono, en ‘honrar las profundas raíces históricas del mando’ –con atención a la Primera Guerra Mundial, la Guerra de Corea o la de Vietnam– y en ‘fomentar un sentimiento de orgullo y un espíritu colectivo entre todos los que sirven en el Pacífico’. Una argumentación que soslaya cualquier referencia a la competencia geopolítica que en 2018 se consideraba definitoria.

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De INDOPACOM a USPACOM: un viaje semántico de ida y vuelta

El US Pacific Command fue el nombre oficial de la formación desde su creación hasta mayo de 2018. Bajo esa denominación, el mando coordinó la arquitectura de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas conjuntas en Corea y Vietnam y decenas de operaciones humanitarias. Fue la entrada en escena de la competición entre grandes potencias y la presión china sobre el mar de la China Meridional lo que llevó a Mattis a abrazar el concepto de ‘Indo-Pacífico’, una etiqueta que conectaba el Índico con el Pacífico en una sola área de responsabilidad geopolítica.

El cambio de hoy, sin embargo, se produce en un momento en que la doctrina del Pentágono está siendo reformulada desde los cimientos: el Departamento de Defensa, oficialmente llamado Departamento de Guerra entre 1789 y 1947, empieza a ser referido de nuevo con ese nombre por la propia cúpula militar. El secretario Hegseth celebró en redes sociales el 5 de junio que ‘el Departamento de Guerra será restaurado oficialmente pronto’, después de que los comités de las fuerzas armadas de la Cámara de Representantes y del Senado votaran para ratificar legislativamente el cambio.

Un Pentágono rebautizado: el Departamento de Guerra y la purga del legado multilateral

La transformación nominal del INDOPACOM es la enésima pieza de una operación de rebranding que ha alcanzado incluso a los nombres de las bases militares. Durante los últimos meses, el Pentágono ha ido deshaciendo símbolos del período multilateral de la posguerra fría mientras Trump enfila su doctrina transaccional. Restaurar nombres como Departamento de Guerra –o el de US Pacific Command– no es gratuito: refleja un intento de legitimar una visión más clásica del poder duro, donde la fuerza militar ya no se presenta envuelta en conceptos como defensa colectiva o asociación estratégica.

La eliminación de ‘Indo’ no es un mero ajuste cartográfico: es la enésima señal de una administración que vacía de contenido estratégico los marcos multilaterales diseñados para contener a Pekín.

El detalle crucial es que el cambio de nombre no toca la jurisdicción del mando. Según la nota oficial, la misión y las responsabilidades operativas del USPACOM seguirán siendo las mismas que hasta ahora bajo INDOPACOM. Es decir, el mando continuará supervisando las fuerzas estadounidenses en el Pacífico y el Índico, desde la costa oeste de Estados Unidos hasta la India. Lo único que desaparece es la palabra que simbolizaba aquella integración estratégica de los dos océanos.

Equilibrio de Poder

Desde la óptica de Washington, el rebranding se lee en clave de consolidación del poder ejecutivo sobre el relato de defensa. El Pentágono –pronto Departamento de Guerra– deja de hablar de alianzas difusas y recupera un lenguaje de fuerza clásica que encaja mejor con la política comercial y de seguridad de la segunda era Trump. Pekín, mientras tanto, no ocultará su satisfacción: el desdibujamiento del concepto ‘Indo-Pacífico’, que Beijing siempre ha considerado un artificio de contención, le da oxígeno para reforzar su narrativa de respeto a las esferas de influencia y debilidad de los marcos multilaterales.

Para la Unión Europea y la OTAN, el movimiento es incómodo aunque no inmediatamente disruptivo. Bruselas había apostado por una estrategia propia para el Indo-Pacífico –la Brújula Estratégica mencionaba expresamente la región– y varios Estados miembros, España entre ellos, han ido incrementando sus presencias navales en el Índico en misiones como la operación Atalanta. La pérdida de la etiqueta ‘Indo’ desde el mayor mando estadounidense puede restar impulso a una coordinación transatlántica que aún no ha cuajado en ese teatro, dejando a los europeos con una doctrina algo huérfana.

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En cuanto a España, el impacto es difuso pero relevante. Nuestro país mantiene una notable dependencia comercial de las rutas marítimas que cruzan el Índico –por donde transita el grueso del suministro energético y de mercancías hacia Europa– y dispone de una base naval en Yibuti que opera bajo el paraguas de la UE. Sin embargo, la renuncia semántica de Washington a referirse al ‘Indo-Pacífico’ como un todo coherente podría debilitar la presión sobre el cumplimiento de las sanciones marítimas y la vigilancia de la piratería si los socios asiáticos interpretan una retirada simbólica como una retirada real. A día de hoy no hay cambio operativo, pero las señales suman.

A largo plazo, el regreso al US Pacific Command puede ser recordado como el momento en que la administración Trump selló el fin del marco conceptual que sirvió de paraguas al pivot to Asia de Obama y al Indo-Pacífico de Biden. Lo que queda es una arquitectura de seguridad más cruda, donde el mando del Pacífico será exactamente eso: un mando del Pacífico, sin adjetivos que evoquen un compromiso estratégico con la India o el sureste asiático marítimo. La pregunta, como siempre, es si Pekín responderá a esta retirada de vocabulario con moderación o con un nuevo embate en islas disputadas. La próxima comparecencia del almirante al frente del rebautizado USPACOM ante el Congreso –prevista para después del verano– dará pistas sobre hasta qué punto el cambio es solo una cuestión de nomenclatura o el preludio de una reconfiguración más profunda.