EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? KNDS ha presentado el obús Loras, un sistema autopropulsado con cañón de 58 calibres que dispara munición estándar de alto explosivo a 60 kilómetros.
- ¿Quién está detrás? El consorcio franco-alemán KNDS, creador del carro Leopard y del camión-cañón Caesar.
- ¿Qué impacto tiene? La artillería de la OTAN da un salto generacional: el alcance duplica al de los obuses de 52 calibres y transforma la doctrina de fuegos profundos sin depender de munición propulsada por cohete.
El consorcio franco-alemán KNDS ha colocado sobre la moqueta de Eurosatory un sistema que modifica el tablero artillero: el obús autopropulsado Loras, equipado con un cañón de 58 calibres capaz de enviar proyectiles de alto explosivo convencionales a 60 kilómetros. La presentación, realizada este lunes en la feria de defensa de París, confirma que el proyecto ha superado ya las pruebas de prototipo y apunta a una producción en serie que arrancaría entre 2032 y 2035, según detalló a un grupo reducido de periodistas Pierre Septfons, ingeniero de artillería de KNDS Francia.
Montado sobre un chasis blindado Boxer y con el módulo de artillería AGM de KNDS Alemania, el Loras integra un tubo aproximadamente un 12% más largo que los cañones estándar de 52 calibres que equipan la mayoría de los obuses europeos recientes. Para ponerlo en perspectiva: el Paladin M109 estadounidense emplea un cañón de 39 calibres. La diferencia de longitud del ánima se traduce en una presión más suave y en la capacidad de asumir hasta ocho cargas modulares de propelente, frente a las seis del Caesar. Esto permite alcanzar los 60 kilómetros sin recurrir a munición asistida por cohete, una ventaja que KNDS subraya como el verdadero punto de inflexión.
El dato no es menor tras el fracaso del programa ERCA (Extended Range Cannon Artillery) del Ejército de Estados Unidos, cancelado en marzo de 2024 porque el prototipo con cañón de 58 calibres sufría un desgaste excesivo del tubo incluso con un número reducido de disparos. Septfons explicó que la cámara de combustión del Loras es mayor y genera una curva de presión “mucho más suave”, respaldada por el conocimiento acumulado en Europa en cañones de 52 calibres. La carga es completamente automática, aunque la electrónica y el mecanismo de alimentación son más recientes que los del Panzerhaubitze 2000, adaptados para mejorar la disponibilidad en condiciones de combate.
KNDS financia el desarrollo con fondos propios, si bien la Dirección General de Armamento francesa contribuyó en los estudios preliminares para validar la viabilidad del concepto. El cañón se fabrica en las instalaciones de Bourges, en el centro de Francia, y su coste es solo “marginalmente superior” al de un tubo de 52 calibres. La munición específica para el 58 calibres también está en desarrollo y se enfocará inicialmente en proyectiles convencionales: alto explosivo, fumígenos e iluminantes. Para munición más avanzada —como los proyectiles con estatorreactor que podrían rozar los 100 kilómetros—, KNDS se abre a colaboraciones con otros fabricantes.
La artillería europea pone sobre la mesa un alcance de 60 kilómetros con munición estándar, justo cuando Estados Unidos ha desistido de hacerlo.
Una brecha que Ucrania ya ha señalado
La guerra en Ucrania ha devuelto la artillería al centro de la doctrina operativa,y el alcance real de los tubos se ha convertido en un factor decisivo. Los sistemas de 52 calibres —como el Caesar o el PzH 2000— disparan proyectiles de 155 mm hasta unos 40 kilómetros con munición básica. El Loras añade un 50% de distancia sin cambiar de munición, lo que permite batir centros logísticos o concentraciones blindadas a profundidades que hoy requieren misiles o cohetes de largo alcance. Para países como España,que cuentan con obuses remolcados de 39 calibres, el salto técnico es aún más pronunciado.
La doctrina de fuegos profundos de la OTAN llevaba años apoyándose en munición de precisión como Excalibur o en cohetes GMLRS, pero el coste de cada disparo y la escasez de existencias han obligado a replantear el modelo. Disponer de un obús que alcance 60 km con munición estándar simplifica la logística, reduce la dependencia de cadenas de suministro complejas y obliga a los adversarios a retraer sus líneas de abastecimiento. La experiencia ucraniana, con duelos artilleros que se deciden por unos pocos kilómetros de ventaja, ha acelerado la demanda de este tipo de soluciones.
KNDS espera que la producción en serie del Loras comience a mediados de la próxima década. La incógnita es si los calendarios políticos aguantarán la espera. La OTAN revisa ahora sus requisitos de capacidad de fuego profundo y el programa del futuro obús autopropulsado europeo —que agrupa a varios países— podría integrar el estándar de 58 calibres como referencia, desplazando definitivamente los vetustos 52.

Equilibrio de Poder
El anuncio de KNDS encaja en un momento en que el paraguas tecnológico de la OTAN se reconfigura. Washington canceló su ERCA sin un sustituto inmediato, mientras que los fabricantes europeos —KNDS, Rheinmetall, BAE Systems— están acelerando el desarrollo de artillería de largo alcance. La apuesta francesa por un cañón de 58 calibres, compartida con el socio alemán, refuerza la autonomía industrial europea en un segmento en el que Estados Unidos ha sido tradicionalmente el referente. Al mismo tiempo, la administración Trump presiona para que los aliados incrementen el gasto en defensa, y proyectos como el Loras pueden ser la coartada de Bruselas para justificar inversiones cuantiosas en suelo europeo.
Para España, la relevancia es doble. En el plano industrial, Santa Bárbara Sistemas —parte de General Dynamics European Land Systems— podría aspirar a participar en futuras fases del programa o en la fabricación de munición especializada. En el plano estratégico, la modernización de los obuses remolcados del Ejército de Tierra se encuentra en plena discusión, y contar con un estándar OTAN de 60 kilómetros obligaría a replantear los requisitos de alcance del futuro sistema de artillería de campaña español. La presencia de unidades de artillería en misiones aliadas —como en Letonia— también revaloriza la interoperabilidad con este tipo de capacidades.
La lectura a largo plazo es que el equilibrio artillero en Europa depende ahora de si otros competidores logran contrarrestar la ventaja del 58 calibres. Rusia ya ha mostrado su propio interés en alargar tubos: el obús autopropulsado Koalitsiya-SV emplea un cañón de 52 calibres, pero los estudios para superar esa longitud son conocidos. La próxima ventana crítica se abrirá en 2028, cuando las pruebas del Loras a escala se acerquen a la fase de preproducción y los estados mayores de la OTAN tengan que decidir si el 58 calibres se convierte en norma.

