Presupuesto de la UE rechazado: Eurocámara veta el MFP por recortes insuficientes de 32.800M

Los eurodiputados tildan de insuficiente la propuesta y exigen un aumento del 10%. La presión para cerrar el acuerdo antes de fin de año eleva la tensión entre la Eurocámara y los Estados miembros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Parlamento Europeo rechazó este martes el primer borrador del Marco Financiero Plurianual (MFP) para 2028-2034, al considerar los recortes de 32.800 millones de euros propuestos por la presidencia chipriota del Consejo como insuficientes.
  • ¿Quién está detrás? Los colegisladores: la Comisión Europea presentó una propuesta de 2 billones de euros en julio de 2025; el Consejo, a través de un texto de compromiso, planteó los recortes; y la Eurocámara, que ahora veta el documento, exige un aumento presupuestario del 10%.
  • ¿Qué impacto tiene? La falta de acuerdo complica cerrar el presupuesto antes de que termine 2026, lo que pondría en riesgo la planificación financiera de la UE de cara a 2027, un año con elecciones en Alemania y otros Estados miembros.

La Eurocámara dio este martes un portazo al primer borrador del Marco Financiero Plurianual (MFP) para 2028-2034, al considerar que los recortes de 32.800 millones de euros propuestos por la presidencia chipriota del Consejo son insuficientes. El veto parlamentario eleva la presión sobre los líderes de la UE de cara a la cumbre de los próximos 18 y 19 de junio en Bruselas.

El ‘compromiso chipriota’ que desata las críticas

La propuesta, elaborada bajo la batuta de Nicosia, pretendía un punto intermedio entre los Estados miembros que pedían ajustes drásticos y aquellos que reclamaban más fondos para agricultura y cohesión. Sin embargo, los 32.800 millones de euros de recortes no han satisfecho a nadie: los países frugales los consideran insuficientes y la Eurocámara los tilda de inaceptables. El eurodiputado Siegfried Mureșan, ponente del presupuesto, fue contundente: «El Parlamento Europeo rechaza firmemente estos recortes y se opone con contundencia a la propuesta del Consejo».

El documento ni siquiera abordaba los rebates (mecanismos de corrección presupuestaria), los nuevos recursos propios ni la condicionalidad del Estado de derecho, tres líneas rojas para la Eurocámara. Carla Tavares, coponente del informe, subrayó que «es difícil lograr un presupuesto sólido y renovado con recortes y sin nuevos recursos propios». La falta de ambición ha sido el detonante del veto.

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Dos billones de euros ya eran insuficientes para la Eurocámara

La Comisión Europea presentó en julio de 2025 un boceto de 2 billones de euros para el septenio 2028-2034, una cifra que los eurodiputados ya calificaron de insuficiente. El plan introducía un cambio estructural: sustituir el reparto clásico de fondos regionales, agrícolas y pesqueros por Planes Nacionales y Regionales de Asociación adaptados a cada Estado. Además, reservaba partidas para reembolsar el Next Generation EU, el instrumento de deuda común lanzado en 2020.

El Parlamento Europeo reclama ahora un incremento del 10% sobre esa base y, sobre todo, exige que los pagos de la deuda de Next Generation queden fuera del cálculo presupuestario. Esta última demanda es clave para países como España, que temen que el reembolso comprima los fondos destinados a la cohesión. La Eurocámara también insiste en crear nuevos recursos propios —impuestos comunitarios— para no depender en exceso de las transferencias nacionales.

Los líderes de la UE debatirán el texto de la presidencia chipriota en el Consejo Europeo del 18 y 19 de junio, pero el rechazo parlamentario llegará como un jarro de agua fría. La consigna de Bruselas es cerrar el MFP antes de fin de 2026 para no enredar la negociación en el ciclo electoral alemán de 2027, pero el portazo de la Eurocámara aleja ese objetivo.

Marco Financiero Plurianual

El Parlamento Europeo no está dispuesto a ser un mero trámite: con este veto, la Eurocámara se posiciona como un actor central que obligará al Consejo a reabrir una negociación que muchos daban por encarrilada.

El Eje del Poder Europeo

La fractura entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo refleja tensiones de fondo sobre el modelo presupuestario de la UE. Los países del norte, liderados por Países Bajos y Suecia, exigen disciplina fiscal y rechazan un presupuesto abultado; los del sur, como España e Italia, defienden un marco financiero que mantenga los fondos de cohesión y la política agrícola común. La presidencia chipriota intentó un equilibrio con un recorte de 32.800 millones, pero esa cifra ha sido dinamitada por la Eurocámara.

Para España, la exclusión del reembolso de los Next Generation EU del cálculo presupuestario es una reivindicación clave, ya que liberaría margen para otras prioridades. Si el Parlamento logra imponer esa exclusión y un incremento del 10%, la Comisión podría ver aumentada la propuesta inicial de 2 billones. Sin embargo, los países frugales ya han advertido que no aceptarán subidas que consideran inasumibles para sus contribuyentes.

La mayoría de los fondos de cohesión se destina a países como España, que se beneficiarían de un marco generoso. El precedente de 2020, cuando la pandemia forzó un pacto histórico sobre el MFP y el fondo de recuperación, demuestra que las crisis suelen acelerar los acuerdos. Pero ahora, con la amenaza de un año electoral en Alemania en 2027, el tiempo apremia. Si no se alcanza un acuerdo antes de que termine 2026, la UE podría operar con presupuestos prorrogados, lo que comprometería la planificación de nuevos programas.

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La próxima cumbre del Consejo Europeo será la primera prueba de fuego para saber si los líderes están dispuestos a acercar posturas o si el veto del Parlamento profundizará la parálisis negociadora.