Apache derribado por un dron Shahed cerca de Omán: señal de una nueva era en el combate aéreo

El Pentágono confirma el derribo de un Apache por un dron Shahed y el rescate de los dos tripulantes. Analistas advierten del fin de la supremacía de los helicópteros de ataque como depredadores aéreos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un dron Shahed ha derribado un helicóptero Apache del Ejército de EE.UU. cerca de Omán, en el golfo de Omán. Los dos tripulantes sobrevivieron y fueron rescatados.
  • ¿Quién está detrás? No hay atribución confirmada. El dron apunta al modelo iraní Shahed-136, usado por Rusia en Ucrania, pero el incidente no ha sido reivindicado.
  • ¿Qué impacto tiene? Señala una nueva era en el combate aéreo, donde drones baratos y letales amenazan a los helicópteros de ataque, considerados hasta ahora los reyes del campo de batalla.

El Pentágono ha confirmado que un helicóptero AH-64 Apache fue derribado a principios de junio por un dron Shahed frente a las costas de Omán. Los dos tripulantes lograron eyectarse y fueron rescatados horas después por un buque de superficie no identificado. El incidente, aún sin detalles públicos completos, ha disparado las alarmas entre analistas militares: los helicópteros de ataque, hasta ahora depredadores aéreos, deben adaptarse o perecer en un ecosistema saturado de sistemas no tripulados cada vez más baratos y letales.

Colisión con un dron: el enigma del derribo

El Pentágono no ha echo públicos los pormenores del suceso. Los expertos consultados por Defense News manejan tres hipótesis: una colisión durante una maniobra de interceptación, la activación de una espoleta de proximidad o un modelo avanzado de Shahed capaz de batir blancos móviles. Kelly Grieco, investigadora sénior del Stimson Center, sostiene que la supervivencia de ambos tripulantes y el amerizaje controlado descartan un impacto directo con la cabeza de guerra. “Si la carga hubiera detonado, la destrucción habría sido catastrófica”, explicó.

El Shahed-136 convencional está diseñado para volar hacia coordenadas fijas, lo que hace muy improbable que alcance un helicóptero en movimiento. Kelly Campa, jefa del equipo de Oriente Medio del Institute for the Study of War (ISW), lo califica de “altamente inusual”. Sin embargo, Rusia ha desplegado en Ucrania variantes guiadas a distancia capaces de golpear trenes en marcha. Irán, por ahora, no ha demostrado esa capacidad en público.

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Un aviso desde Ucrania: el fin de la supremacía de los helicópteros

Doug Birkey, director ejecutivo del Mitchell Institute for Aerospace Studies, considera el siniestro una llamada de atención tras décadas operando en entornos permisivos. “Este debería ser el último combate en el que empleemos estructuras heredadas”, afirmó. El Ejército estadounidense ya dio un paso en esa dirección en marzo al recibir su primer helicóptero Black Hawk con opción de vuelo sin piloto. Birkey apunta la necesidad de acoplar plataformas tripuladas con activos no tripulados: “Podrías mantener la cognición humana cerca, pero sin ponerla en la línea de fuego”.

La experiencia ucraniana ya había mostrado Shahed derribando helicópteros, recuerda Mark Cancian, coronel retirado de los Marines y asesor sénior del CSIS. “Había pasado en Ucrania. No había pasado en el Golfo”, subraya. Los Apache patrullan de forma rutinaria el estrecho de Ormuz, atacando lanchas rápidas iraníes y derribando drones. Ahora, para seguir haciéndolo, podrían necesitar moverse en grupo y con menos libertad que antes.

El Apache era el rey del campo de batalla; ahora, un dron de 20.000 dólares lo derriba.

Equilibrio de Poder

Más allá del enigma técnico, el incidente tiene una lectura estratégica inmediata para el despliegue militar estadounidense en el golfo Pérsico. La proliferación de drones letales —baratos, difíciles de detectar y cada vez más autónomos— erosiona la ventaja de plataformas aéreas que han costado décadas y decenas de miles de millones de dólares desarrollar. Para Washington, la vulnerabilidad del Apache cerca de Omán obliga a repensar la protección de las rutas del petróleo y la seguridad naval en el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial.

España no es ajena a esta dinámica. La economía española depende del suministro energético que atraviesa esa zona. Un conflicto abierto en el Golfo dispararía el precio del barril y golpearía de lleno a la industria y al transporte. Además, los helicópteros de ataque Tigre del Ejército de Tierra español, desplegados en misiones en el Sahel, podrían enfrentarse a amenazas similares con drones baratos en manos de grupos armados. La OTAN, en su conjunto, deberá acelerar los programas de guerra electrónica y de escolta no tripulada para proteger a sus aeronaves tripuladas.

La lección histórica es clara: en 1991, los Apache aniquilaron los radares iraquíes en los primeros minutos de la tormenta del desierto, demostrando una superioridad aplastante. Treinta y cinco años después, un dron de origen iraní ha tocado a uno de ellos. La transición hacia un combate aéreo donde el binomio tripulado-no tripulado sea la norma de supervivencia ya está en marcha. El próximo hito lo pondrá el Pentágono cuando haga públicos los resultados de la investigación. Hasta entonces, las burbujas siempre suben.