El Banco de España mantiene el PIB en 2,3% pero alerta de inflación y déficit de vivienda

El supervisor financiero eleva la inflación prevista al 3,6% y cifra en 370.000 el déficit de viviendas. La deuda pública sigue por encima del 100% del PIB pese al crecimiento económico y al aumento de los ingresos fiscales.

Treinta y siete mil millones de euros. Esa es la factura anual que el Banco de España acaba de poner sobre la mesa al hablar de vivienda: un déficit de 370.000 hogares que lastra el crecimiento y dispara los precios. Mientras el supervisor mantiene la previsión de avance del PIB en el 2,3% para 2026, la inflación se le escapa hasta el 3,6% y amenaza con devorar la renta disponible de millones de familias españolas.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 8/10. La nueva previsión de inflación y el déficit de vivienda cifrado por primera vez con tanta claridad afectan al bolsillo de los hogares y a la competitividad de las empresas en un momento en que la economía española crece más que la media europea, según el propio supervisor.

Lo que dice el Banco de España y por qué importa ahora

El director general de Economía del supervisor, David López Salido, presentó el informe anual con un mensaje que combina elogio y advertencia. La economía española ha demostrado «una especial resiliencia» frente a los temblores del mapa geoestratégico global, pero la factura llega por el lado de los precios. El Banco de España eleva seis décimas su previsión de inflación para este año, hasta el 3,6%, y una décima para 2027, hasta el 2,6%. Son cifras que duelen porque el alza de los servicios, impulsada por un turismo récord y una demanda interna fuerte, filtra el shock energético más que en otros países europeos.

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Conviene recordar que el último año ha estado «caracterizado por enormes turbulencias», en palabras del propio supervisor. La guerra arancelaria declarada por Donald Trump a su regreso a la Casa Blanca llevó los aranceles a niveles no vistos en un siglo. Luego llegó la anulación judicial de esas tarifas, el repunte exportador chino y, finalmente, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que disparó el crudo un 42% en solo dos semanas. Pese a todo, la economía mundial creció un 3,4% en 2025 y la española ha conseguido mantener el tipo mejor que sus vecinos. El PIB español avanza al 2,3% este año y al 1,7% el próximo, según las cifras que se mantienen inalteradas.

El agujero de la vivienda que frena a España

Y aquí está la clave que casi nadie cuenta con tanta claridad. Por primera vez, el Banco de España cuantifica el déficit de vivienda en 370.000 unidades. No es un número abstracto: es la diferencia entre los hogares que se forman cada año y las casas que realmente se construyen. Ese desajuste presiona los alquileres y los precios de compra, expulsa a los jóvenes de las ciudades y resta movilidad laboral a miles de trabajadores que no pueden mudarse donde hay empleo porque no encuentran techo asequible.

El dinamismo de la oferta laboral española, apoyada en flujos migratorios que el supervisor considera un factor positivo, choca de frente con un parque residencial incapaz de absorber la demanda. La tasa de paro se mantiene estable en torno al 10%, pero el coste de la vida sube más rápido en España que en la eurozona, y la vivienda es el principal acelerador.

Cuando la deuda no baja pese a que los ingresos suben

El informe del supervisor incluye un tirón de orejas que merece un párrafo aparte. Los ingresos públicos han crecido en 3,2 puntos de PIB desde la pandemia; un tercio de ese incremento proviene del efecto de la inflación sobre el IRPF, porque Hacienda no deflactó la tarifa. El gasto público también ha subido, en 2,5 puntos de PIB, de forma generalizada. Y sin embargo, la deuda sobre PIB está hoy en el 100,7%, tres puntos por encima del 97,7% de 2019. La media de la Unión Europea es del 87,4%.

Traducido: España crece, recauda más que nunca y sigue gastando a un ritmo que impide reducir el endeudamiento relativo. En un contexto de tipos de interés aún elevados y con la inflación comiendo el poder adquisitivo, esa combinación resta margen fiscal justo cuando más se necesitaría para políticas de vivienda o para amortiguar el golpe de los precios energéticos.

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La economía española crece más que sus vecinas pero la inflación y la falta de vivienda amenazan con frenar ese impulso justo cuando la eurozona se enfría.

La revisión a la baja del crecimiento europeo que publica el Banco de España —del 1,2% al 0,8% en 2026 para la zona euro— obliga a mirar el tablero con atención. Si los principales socios comerciales de España se estancan, mantener un diferencial positivo de crecimiento será cada vez más difícil. Y hacerlo con una inflación doméstica tres décimas por encima de la media europea resta competitividad a las exportaciones españolas.

Retrocedamos un momento. En 2022, cuando la inflación se disparó por la guerra de Ucrania, el Banco de España ya advirtió del riesgo del efecto segunda ronda en los servicios. Ahora, ese fantasma se ha materializado: el turismo desestacionalizado y el consumo interno tiran de los precios con más fuerza que en otros países. La buena noticia es que el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha moderado en ocho dólares la prima del crudo. La menos buena es que la factura de la luz y los alimentos sigue pesando en la cesta de la compra.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El Banco de España ha presentado su informe anual de 2026 manteniendo el crecimiento del PIB pero elevando la inflación y cuantificando por primera vez el déficit de vivienda.
  • Datos importantes: PIB 2026: +2,3%; PIB 2027: +1,7%; inflación 2026: 3,6%; inflación 2027: 2,6%; déficit de vivienda: 370.000; deuda/PIB: 100,7%.
  • Resumen: El crecimiento español destaca en Europa pero la inflación elevada y la falta de vivienda amenazan el bienestar de los hogares y la competitividad del país.