EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Residentes y agricultores de las comarcas de Ribera d’Ebre, Vallès Oriental y Segarra. Las carreteras cercanas no se vieron afectadas, aunque se recomienda precaución por el riesgo de incendio persistente en otras zonas.
- ¿Cuándo ocurrió? Los incendios se declararon el sábado 20 de junio de 2026 y quedaron estabilizados en la misma jornada. El riesgo muy alto de incendio se mantiene este domingo en 74 municipios de Ponent, Catalunya Central y Terres de l’Ebre.
- ¿Qué cambia hoy? Todos los incendios están controlados y no hay peligro inmediato. Sin embargo, el Meteocat mantiene activas las alertas por calor extremo y viento seco, por lo que las autoridades piden evitar actividades con riesgo en zonas forestales.
Los Bombers de la Generalitat han estabilizado tres incendios de vegetación declarados este sábado en Flix (Ribera d’Ebre), Montornès del Vallès (Vallès Oriental) y Torrefeta i Florejacs (Segarra). Los fuegos, que no han causado heridos ni daños personales, se produjeron en una jornada de riesgo muy alto de incendio forestal en 74 municipios del interior catalán.
Torrefeta i Florejacs moviliza la mayor dotación
El incendio más extenso se localizó en Torrefeta i Florejacs, en la comarca de la Segarra. Trece dotaciones terrestres de los Bombers trabajaron en un campo de cereal sin segar junto a la carretera L-313A y muy próximo al núcleo de Palou. Las llamas consumieron una amplia superficie agrícola, pero no llegaron a amenazar viviendas ni infraestructuras críticas.
Flix y Montornès: fincas agrícolas y zonas de ribera
En Flix (Ribera d’Ebre), once dotaciones trabajaron en el incendio de una finca cercana a la ermita del Remei. Dos de esas dotaciones fueron aéreas, lo que permitió atajar las llamas con rapidez en una zona de vegetación baja y pastos. En Montornès del Vallès, ocho dotaciones terrestres extinguieron un fuego de vegetación agrícola en las inmediaciones del río Mogent.
Según informa Nació Digital los fuegos no provocaron cortes de tráfico ni evacuaciones, aunque la humareda fue visible desde varios kilómetros. Los Bombers mantuvieron la vigilancia durante la noche para evitar reproducciones.
74 términos municipales en alerta máxima
El Meteocat amplió y mantuvo los avisos por calor extremo y riesgo muy alto de incendio en 40 comarcas. La combinación de temperaturas por encima de los 35 grados, viento seco y vegetación muy inflamable convirtió el sábado en una jornada especialmente peligrosa. De hecho, el 90% de los incendios de vegetación que se producen en estas condiciones están relacionados con la actividad humana directa o indirecta, según los datos históricos de los Bombers.
Aunque los tres focos quedaron estabilizados antes de la medianoche, el riesgo persiste. Este domingo, el Meteocat mantiene la alerta naranja en varios puntos de Ponent, la Catalunya Central y las Terres de l’Ebre. Los ayuntamientos de las zonas afectadas han activado los protocolos de prevención y piden a la ciudadanía que extreme las precauciones.
La sequía acumulada y el calor adelantado convierten cada campo de cereal sin segar en un polvorín listo para arder.
Cuando el cereal se vuelve peligro: la sequía adelanta los incendios
Los incendios de ayer no son un hecho aislado: cada junio, la coincidencia entre la cosecha del cereal, las altas temperaturas y la falta de lluvias multiplica los avisos por incendio. En Catalunya, 2026 encadena ya dos años de sequía severa en el interior, lo que deja el suelo forestal mucho más reactivo que en un verano normal. Más de 150 incendios de vegetación se registraron en Catalunya el año pasado durante el mes de junio, la mayoría en comarcas como la Segarra, el Bages o la Noguera.
La labor de los Bombers de la Generalitat fue rápida: la estabilización en todos los casos se consiguió en menos de tres horas. Sin embargo, el patrón de riesgo no va a desaparecer mientras no lleguen lluvias generosas. Las previsiones del Meteocat para los próximos días no son alentadoras: calor intenso y una humedad relativa por debajo del 20% en el interior. Todo apunta a que el verano de 2026 será, una vez más, una prueba de resistencia para el dispositivo de extinción catalán.
Mientras, en las zonas afectadas se respira alivio. Nadie resultó herido y las pérdidas materiales se limitan a cultivos y pastos. Pero la memoria del incendio de la Ribera d’Ebre de 2019, que arrasó 6.000 hectáreas, sigue muy presente. Y en días como el de ayer, nadie quiere bajar la guardia.
