Este domingo, la militancia de Junts per Catalunya en Barcelona decide quién será el cabeza de cartel para las elecciones municipales de 2027. Las votaciones, que empezaron el sábado por la mañana de forma telemática, se prolongan hasta las siete de la tarde. Cuatro candidatos han superado el requisito del 20% de avales: Jordi Martí Galbis, Pilar Calvo, Jaume Alonso-Cuevillas y Glòria Freixa. Detrás quedan meses de movimientos internos, presiones y la renuncia de Josep Rius, el portavoz del partido que era el favorito de Carles Puigdemont.
El proceso pone punto final —o no— a una larga travesía que arrancó tras las elecciones de 2023. Entonces Junts ganó los comicios con Xavier Trias, pero un pacto entre el PSC, Barcelona en Comú y el PP invistió a Jaume Collboni. Trias se retiró de la primera línea política y el partido se quedó sin un liderazgo claro en la capital catalana. Durante más de dos años, la formación ha buscado un candidato de consenso sin éxito.
Crónica de una carrera llena de renuncias y sorpresas
Durante el otoño de 2025, con el calendario todavía abierto, dentro del partido se daba por hecho, que sería difícil tener un candidato antes de final de año.
A finales de 2025, la cúpula de Junts, con Puigdemont al frente, apostaba por Josep Rius. Antes, habían recibido las negativas del exconseller Joaquim Forn y de Artur Mas. El exconseller Josep Maria Argimon también se había ofrecido, pero su perfil no convencía a la dirección. En ese escenario, el vicepresidente del partido, Antoni Castellà, impulsó la candidatura del empresario Tatxo Benet, un perfil mediático e independentista que, sin embargo, declinó por motivos familiares. El propio Trias puso en duda públicamente que Benet diera el salto a la política municipal.
Ganar las primarias no garantiza ser el cabeza de cartel: en 2018 Neus Munté venció, pero el candidato acabó siendo Joaquim Forn.
Con Benet descartado, el pulso se centró en dos figuras: Jordi Martí Galbis, presidente del grupo municipal y respaldado por Trias, y Josep Rius, portavoz nacional y candidato preferido de la ejecutiva. La dirección intentó evitar las primarias pidiendo a Galbis que se retirara. Pero en mayo de 2026, Galbis confirmó que mantenía su candidatura. Días después, Rius sorprendió a todos al anunciar que renunciaba para no abrir una guerra interna.
La web con el lema ‘Hagamos que Barcelona vuelva a funcionar, soñar y vivir’ fue el primer movimiento de Martí Galbis para marcar perfil propio. Mientras, la dirección seguía buscando un candidato de consenso. Según fuentes del partido, la ejecutiva pidió a Galbis que diera un paso al lado, pero él se mantuvo firme con el apoyo de Trias y de buena parte de la Federación de Barcelona.
La sorpresa de mayo fue doble: Galbis confirmó que seguía adelante, y una semana después Rius anunció su renuncia ‘para evitar la confrontación’, según su entorno. Con la retirada del portavoz, las primarias se convirtieron en inevitables.
La retirada de Rius abrió definitivamente la puerta a las primarias que hoy concluyen. El secretario general, Jordi Turull, se reunió con todos los aspirantes que habían sondeado presentarse, incluidos los exconsellers Jaume Giró y Argimon, que finalmente no dieron el paso. Así se configuró la lista definitiva de cuatro nombres.
Los cuatro aspirantes respaldados por sectores del partido
La votación de este fin de semana no solo elige a un candidato: refleja el pulso entre las distintas almas del partido. Martí Galbis encarna la continuidad del tripartito y cuenta con el aval de la Federación de Barcelona y de varios concejales. Pilar Calvo irrumpió con el respaldo de dirigentes cercanos a Puigdemont como Albert Batet, Míriam Nogueras o Gonzalo Boye. Glòria Freixa, próxima al presidente del Parlament, Josep Rull, ha resistido las presiones para unirse a Calvo, mientras que Alonso-Cuevillas se presenta como el candidato más vinculado a la militancia de base.
El fantasma de 2018 y la incógnita de la unidad
La dirección del partido confía en que el resultado del domingo cierre la crisis abierta en Barcelona, pero el precedente de 2018 invita a la cautela. Aquel año, Neus Munté ganó las primarias para ser la candidata a la alcaldía en 2019. Sin embargo, la lista la encabezó finalmente el exconseller Joaquim Forn, entonces en prisión, con Elsa Artadi como número dos. Nada impide que la ejecutiva de Junts pueda volver a alterar el orden si el elegido no encaja en la estrategia general.
Esta incertidumbre añade presión a un partido que necesita recuperar la alcaldía de Barcelona en 2027. Con Collboni consolidado al frente del Ayuntamiento y las encuestas sin una mayoría clara, cada movimiento interno cuenta. La candidatura que surja de estas primarias deberá coser las heridas de una militancia dividida si quiere presentar batalla.
El plazo para cerrar el proceso estaba fijado antes del verano. Lo han conseguido por los pelos. Ahora, con el nombre del ganador sobre la mesa, la cúpula de Junts tendrá que decidir si apuesta por la cohesión interna o si vuelven las sorpresas de última hora. En política catalana, nunca se sabe.
