Felipe VI y Sheinbaum se reunirán para cerrar la polémica sobre la Conquista

El encuentro en el Palacio Nacional escenifica el fin de años de desencuentro entre ambos países. La cita abre la puerta a la reconciliación bilateral y a la visita de Sheinbaum a la Cumbre Iberoamericana en Madrid.

Felipe VI y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se reúnen este jueves en el Palacio Nacional para pasar página definitiva a la controversia histórica sobre la Conquista. Un gesto que la diplomacia española y la Casa del Rey han ido tejiendo con paciencia desde hace años.

Según la agenda oficial de la Casa del Rey, el encuentro se produce en el marco del desplazamiento del monarca a México para asistir al partido inaugural de España en el Mundial de Fútbol de Guadalajara. Sin embargo, su trasfondo es mucho más profundo: se trata de la culminación de un acercamiento progresivo con el que se quiere dejar atrás la exigencia de disculpa por la Conquista que en 2019 formuló el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Aquel cruce epistolar sin respuesta y la posterior «pausa» en las relaciones, anunciada en 2022, marcaron un punto bajo en la sintonía bilateral. «Este viaje se enmarca en un contexto de intensificación de las relaciones entre ambos países», subrayaron desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y desde la propia Zarzuela.

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La semilla del reencuentro se plantó el pasado 17 de marzo, cuando Felipe VI reconoció —en presencia del embajador mexicano Quirino Ordaz— que hubo «mucho abuso» durante la Conquista y admitió que, vistos desde los valores actuales, aquellos comportamientos no generan «orgullo». Era la primera vez que el Rey se pronunciaba al respecto, después de años de silencio que alimentaron la fricción.

Las palabras cayeron como un bálsamo en Ciudad de México. La presidenta Sheinbaum, que había excluido al Rey de su toma de posesión en octubre de 2024 por esta misma controversia, las interpretó como un «gesto de acercamiento». No era todo lo que su Gobierno habría deseado, pero sí lo bastante sólido como para abrir una etapa distinta. La paciencia ha sido la clave.

Una frase bien calibrada en el momento oportuno puede desactivar años de tensión sin necesidad de pedir perdón.

Las palabras del Rey que allanaron el camino

Felipe VI eligió el marco del Museo Arqueológico Nacional para lanzar un mensaje medido y sin concesiones al sentimentalismo. Reconoció los abusos pasados, pero evitó cualquier disculpa formal que pudiera leerse en clave de responsabilidad política contemporánea. Una fórmula que, como reconocen fuentes diplomáticas, permitió salvar la exigencia sin ceder en lo esencial.

La intervención no fue un hecho aislado. Se apoyaba en el discurso del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien en octubre de 2025 ya había hablado de «claroscuros» e «injusticia» durante la inauguración de la misma exposición sobre la mujer indígena. A partir de ahí, los gestos mutuos se aceleraron: Sheinbaum viajó a Barcelona en abril para una cumbre de líderes progresistas y se reunió con Pedro Sánchez; luego, Albares y el vicepresidente Carlos Cuerpo visitaron México y fueron recibidos por la propia presidenta, una atención reservada a socios privilegiados.

En ese viaje, Albares entregó personalmente a Sheinbaum la invitación del Rey para asistir a la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid a principios de noviembre. Con toda probabilidad, ese será uno de los temas centrales de la conversación de este jueves.

La agenda del encuentro: pueblos originarios y futuro común

diplomacia real

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Sheinbaum ya ha adelantado que quiere hablar de los pueblos originarios. Quiere que el monarca entienda «por qué es importante para México el reconocimiento de su grandeza cultural, de lo que representan las grandes civilizaciones de antes y los pueblos originarios de hoy», según sus propias declaraciones recogidas por la prensa mexicana. También tiene previsto explicarle la reforma constitucional que ya ha sido aprobada para reconocer plenamente sus derechos.

El diálogo con el el monarca —como insisten en Exteriores, y la Casa del Rey— se plantea en términos de «dignidad y reconocimiento», no de dación de cuentas por el pasado. Esa distinción ha resultado ser la llave que desbloquea la fase más amable de la relación.

Análisis: la Corona como actor diplomático en la reconciliación

El encuentro entre Felipe VI y Claudia Sheinbaum ilustra una tendencia que Zarzuela viene consolidando con discreción: la Corona se ha convertido en un instrumento de diplomacia complementaria al Gobierno, capaz de llegar adonde el Ejecutivo no puede hacerlo sin desgaste. Mientras que una disculpa formal del presidente Sánchez habría tenido un coste político interno, las palabras del Rey —desprovistas de carga partidista— han permitido encajar el mensaje en el terreno de la simbología de Estado.

No es una estrategia nueva: ya en 2023, el Rey realizó una visita de Estado a Dinamarca en la que la Casa Real subrayó el valor de la «diplomacia personal». Pero el caso mexicano añade un matiz. La monarquía española asume el papel de bisagra histórica, reconociendo crímenes del pasado sin que ello suponga una enmienda a la totalidad de la herencia cultural compartida.

El riesgo está en los equilibrios: si las palabras de marzo se quedan en un gesto puntual y no vienen acompañadas de una política cultural y educativa que redefina la narrativa común, la reconciliación podría ser sólo epidérmica. El Rey y Sheinbaum tienen ante sí la oportunidad de anclar una nueva etapa que vaya más allá de la foto de este jueves y se materialice en la Cumbre Iberoamericana de noviembre. De momento, la agenda oficial de la Casa del Rey ya ha confirmado el encuentro, y el lenguaje corporal de ambas delegaciones será el primer termómetro del éxito.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: culminación de un proceso diplomático de varios meses para superar la exigencia de disculpa por la Conquista que tensó las relaciones bilaterales desde 2019.
  • El detalle de protocolo: el Rey eludió la disculpa formal a través de un reconocimiento medido de los abusos, y la presidenta aceptó ese gesto sin exigir más contrapartidas, abriendo un nuevo marco de diálogo.
  • Próximos pasos: la Cumbre Iberoamericana en Madrid en noviembre será la ocasión para que Sheinbaum visite España de forma oficial si se confirma su asistencia.