EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ha planteado este miércoles en el Congreso que Pedro Sánchez renuncie para que la Cámara elija a otro presidente del PSOE sin elecciones.
- ¿Quién está detrás? Míriam Nogueras (Junts), con una propuesta inspirada en la vía del ex primer ministro británico Keir Starmer.
- ¿Qué impacto tiene? La iniciativa no encuentra apoyo en ERC, EH Bildu ni PNV, aunque estos elevan la presión sobre el Gobierno sin pedir el fin de la legislatura.
La sesión de control al Gobierno de este miércoles ha dejado una imagen política inusual. Míriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso, reclamó directamente a Pedro Sánchez que dimita y permita que el Parlamento designe un nuevo candidato socialista con la misma mayoría que invistió al actual presidente en 2023. La propuesta, inspirada en la renuncia del británico Keir Starmer a principios de año, busca evitar unas elecciones anticipadas y mantener la legislatura mientras se aparta al líder del PSOE.
La propuesta de Junts: una vía a la británica
Sin rodeos, Nogueras espetó a Sánchez: “Apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que tenga la capacidad de cumplir con Catalunya y los catalanes”. La diputada independentista vinculó la petición al deterioro político que, a su juicio, provoca la sucesión de casos judiciales en el entorno del Gobierno. “Una gran parte de la energía del Ejecutivo se dedica a gestionar problemas de usted”, le reprochó, al tiempo que negaba legitimidad a Sánchez para seguir al frente de un Ejecutivo que ya “no tiene mayoría”.
La fórmula que evocó Junts —un relevo dentro del propio partido del presidente, sin disolución de las Cortes— carece de precedentes en la democracia española, pero los independentistas quisieron subrayar la urgencia de un giro en plena comparecencia del jefe del Ejecutivo, convocada tras la sentencia de 24 años de prisión sobre José Luis Ábalos. El presidente, que durante la sesión defendió la honorabilidad de su familia, optó por no recoger el guante de la dimisión y se limitó a pedir a la Justicia “que sea justa”.
La reacción del resto de socios: tono duro pero sin llamadas al fin de la legislatura
El debate mostró una mayoría de investidura fracturada entre quienes elevan la presión verbal y quienes, además, exigen un cambio de liderazgo. ERC y EH Bildu hicieron las críticas más contundentes hasta la fecha, pero en ningún momento pidieron elecciones ni la retirada del apoyo parlamentario a la coalición.
El portavoz republicano, Gabriel Rufián, preguntó sin ambages a Sánchez si “¿Ustedes han robado?” y le afeó que “cuando la izquierda roba, nuestra gente llora”. Aseguró que el exnúmero dos del PSOE era “la palabra de Dios” para la investidura y sentenció: “Menos caritas y no me cuenten milongas”. A pesar de la dureza, Rufián no abrió la puerta a retirar el respaldo al Gobierno y centró la presión en la necesidad de una regeneración que consolide la agenda social.
En la misma línea, la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, reclamó al presidente que asuma tres compromisos: depurar responsabilidades, democratizar las instituciones y desplegar una agenda “plurinacional y profundamente social”. Aizpurua vinculó los escándalos con una “operación política” contra el Ejecutivo y pidió no caer en la estrategia del “y tú más”, pero sin romper la baraja legislativa.
Más distanciada se mostró la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, quien reprochó al Gobierno que “resiste atrincherado, esgrimiendo que vienen PP y Vox” y le exigió cumplir los acuerdos pendientes. No obstante, los nacionalistas vascos dejaron claro que no participarán en “ninguna operación” para tumbar a Sánchez, ni respaldarían una moción de censura del PP.
Podemos, en cambio, sí demandó por primera vez un adelanto electoral. Ione Belarra acusó al presidente de haber incumplido las promesas de regeneración y derechos, y de destinar “el dinero de la educación y la sanidad a armas y tanques”. La formación morada se sumó así a la presión de Junts, aunque desde una óptica distinta: no para sustituir a Sánchez por otro socialista, sino para forzar elecciones.
El Eje del Poder Socialista
El movimiento de Junts coloca a Ferraz ante un escenario incómodo pero no letal. La propuesta de dimisión no tiene encaje institucional conocido —no existe un procedimiento exprés para que el Congreso unja a un nuevo presidente sin pasar por una investidura completa— y no cuenta, hoy por hoy, con los apoyos parlamentarios necesarios. La negativa del PNV y la lealtad crítica de ERC y EH Bildu blindan en la práctica la continuidad del Gobierno, mientras la oposición del PP se queda lejos de poder articular una alternativa.
Desde el punto de vista territorial, los barones socialistas observan con cautela. Emiliano García-Page, sin pronunciarse públicamente, ya había advertido en privado sobre el desgaste que supone para las ejecutorias autonómicas verse arrastradas por el ruido de la política nacional. Otras voces, como el asturiano Adrián Barbón o la navarra María Chivite, confían en que la solidez de sus ejecutivos regionales amortigüe el impacto. La cohesión del partido no parece en cuestión inmediata, pero la insistencia de Junts en abrir un debate sucesorio alimenta una incomodidad que, de prolongarse, podría lastrar la acción de gobierno en pleno periodo de tramitación de los Presupuestos.
La sesión de este miércoles, por tanto, refleja una legislatura que no se rompe pero que cruje cada vez más fuerte. El riesgo inmediato para Sánchez no es una moción de censura —imposible sin que el PP y los independentistas coincidan—, sino que la tensión constante erosione la capacidad de negociar las medidas que mantengan viva la mayoría de investidura. Con todo, la lectura estratégica en Ferraz es clara: el adversario ha mostrado sus cartas y, de momento, no tiene los números para hacer caer al Gobierno.
La propuesta de Nogueras quedó sin respuesta directa del presidente, pero evidenció la tensión que hoy recorre la mayoría de investidura.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La legislatura sigue y el Gobierno no se deja arrastrar por “operaciones políticas” que buscan desestabilizar la mayoría de progreso.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Convalidación de los próximos decretos en el Pleno del Congreso antes del cierre del periodo de sesiones, donde se medirá la cohesión real de los socios.
