El bloqueo de Ormuz amenaza con un precio del petróleo a 140 dólares en otoño y más inflación para el BCE

El precio del Brent podría dispararse hasta los 140 dólares en otoño si el paso de Ormuz sigue cerrado. La inflación en la Eurozona se agravaría y pondría en aprietos al BCE en su lucha contra los precios.

El mercado del petróleo se prepara para un otoño explosivo. Con el estrecho de Ormuz bloqueado desde hace meses por la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, los analistas advierten de que el precio del Brent podría dispararse hasta los 140 dólares por barril en el último trimestre, un nivel que no se alcanzaba desde la crisis financiera de 2008. La amenaza de una inflación renovada en la Eurozona complica aún más el panorama para el BCE.

El cierre del paso estratégico, por el que transitaban 140 buques diarios antes de la guerra, ha reducido ese tráfico a apenas 5 o 10 barcos. Aunque los países consumidores lograron capear las primeras semanas recurriendo a reservas y rutas alternativas, los inventarios de la OCDE se han desplomado en 240 millones de barriles desde marzo. Ahora, con las reservas en mínimos desde 1990, el mercado se acerca al ‘punto crítico’ que, según Kieran Tompkins, de Capital Economics, podría alcanzarse «hacia el inicio del cuarto trimestre».

La consultora Energy Aspects sentencia que «el crudo no puede estar bajo para siempre». Bank of America, Barclays o JPMorgan coinciden: si el bloqueo se prolonga tres meses más, el barril escalará a una horquilla de entre 120 y 150 dólares. Goldman Sachs ya cifra en un 36% la caída de las exportaciones del Golfo Pérsico respecto a los niveles previos a la guerra.

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El cierre del Estrecho y la escalada del Brent: ¿un escenario a 140 dólares?

La tensión en el mercado no es solo cuestión de crudo. La escasez de diésel y gasolina es igual de severa porque el Golfo Pérsico abastecía a las refinerías asiáticas, y esa ruta está rota. Francisco Blanch, de Bank of America, advierte de que «por ahora tenemos suficiente crudo, pero sufrimos una auténtica escasez en los mercados de diésel, gasolina y también de gas a nivel mundial». Cada día que el estrecho permanece cerrado, la presión sobre los precios de los carburantes se acumula.

Los futuros del petróleo acumulan una subida cercana al 12% en solo seis jornadas, y la percepción de que la reapertura no será inmediata gana peso entre los operadores. Teherán se niega a reabrir el paso sin garantías de seguridad, y la proximidad de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos (noviembre de 2026) añade un incentivo para mantener la tensión. En este contexto, los modelos de Capital Economics proyectan que el Brent podría tocar los 140 dólares «según los precedentes históricos».

Si el estrecho sigue cerrado y las reservas de la OCDE se agotan, el punto crítico llegará en otoño: el mercado pasará de absorber la escasez a ajustarse mediante precios desorbitados.

Impacto en la inflación y en la política monetaria del BCE

El rebote del crudo amenaza con reavivar los precios de consumo. La inflación en la Eurozona ya ha pasado del 1,9% en febrero al 2,9% en julio, y un barril a 140 dólares la dispararía por encima del 4%, según estimaciones de varias casas de análisis. Para el BCE, que confiaba en iniciar un ciclo de bajadas de tipos a finales de año, este escenario supondría un serio contratiempo. La presidenta Christine Lagarde se vería obligada a posponer cualquier relajación monetaria si la inflación repunta con fuerza.

España, con una dependencia energética del exterior superior al 90%, es uno de los países más expuestos. La factura de la gasolina y el gasóleo se trasladaría de inmediato a los hogares y al sector turístico, justo cuando la economía española mostraba signos de resiliencia. Además, el encarecimiento del crudo comprometería los objetivos de déficit pactados con Bruselas, al forzar al Gobierno a desplegar nuevas ayudas fiscales para amortiguar el golpe.

Los mercados de futuros ya descuentan tipos altos durante más tiempo. «La escalada del petróleo es un choque de oferta clásico que el BCE no puede ignorar», señala un informe de Barclays. Si el Brent se instala por encima de 120 dólares, la institución de Fráncfort tendrá que elegir entre aceptar una recesión o permitir que la inflación se desboque.

El Eje del Poder Europeo

El bloqueo de Ormuz resquebraja los frágiles equilibrios internos de la UE. Mientras los países del sur –España, Italia, Grecia– sufren el alza energética con mayor intensidad por su menor eficiencia energética y mayor peso del transporte, los Estados frugales del norte observan con cautela, temerosos de que cualquier mecanismo de solidaridad fiscal descarrile la disciplina presupuestaria. Berlín, tradicional guardián de la ortodoxia, podría verse arrastrado a aceptar medidas excepcionales si la industria alemana, muy expuesta al gas y al diésel, entra en crisis.

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El pulso trasciende a Bruselas. La Comisión Europea baraja activar una nueva ronda de liberación de reservas estratégicas, pero los inventarios comunitarios están en mínimos históricos. Francia presiona para acelerar las inversiones en renovables y la reforma del mercado eléctrico, mientras Visegrado exige más ayudas a los hogares. La fragmentación amenaza con paralizar cualquier respuesta contundente antes de que el otoño muestre los primeros síntomas de una posible recesión global.

El factor electoral estadounidense añade otra capa de incertidumbre. Una victoria demócrata en noviembre alimentaría las expectativas de un desescalamiento, pero una consolidación republicana podría prolongar el bloqueo. Para España, el desafío es doble: gestionar el malestar social que vendrá con los precios de los carburantes sin perder la credibilidad fiscal ante la Comisión.