El Rey Felipe VI ha presidido este jueves la clausura del Curso de Estado Mayor en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, una ceremonia que impulsa la trayectoria de 142 oficiales de las distintas ramas del Ejército, la Armada y el Cuerpo de la Guardia Civil. La imagen del monarca, vestido con el uniforme de Capitán General, entregando los diplomas en el paraninfo del CESEDEN resume un acto tan reglado como simbólico: Zarzuela apuesta por la formación de los futuros mandos como eje de su agenda castrense.
El Curso de Estado Mayor, un escalón clave para los futuros mandos
El curso que han completado los 142 oficiales es un requisito indispensable para ascender a los empleos de comandante y teniente coronel, y constituye un filtro meritocrático que selecciona a quienes diseñarán las operaciones y la estrategia de la defensa en los próximos años. La agenda oficial de la Casa del Rey recoge la presencia de Felipe VI en esta cita, que se repite cada verano en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS).
La ESFAS, integrada en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, es el principal centro de enseñanza militar de perfeccionamiento en España. Allí se imparten, además del Curso de Estado Mayor, otros programas de alta cualificación para generales y almirantes. La ceremonia de clausura, con el Rey como máxima autoridad, subraya la dimensión institucional de la enseñanza y conecta la Corona con la cúpula profesional de la defensa.
Felipe VI como Capitán General: un papel que consolida su liderazgo castrense
La presencia del monarca en actos como el de hoy no es un mero formalismo. Cada visita a una unidad o a un centro de enseñanza refuerza el vínculo constitucional que une al Rey con las Fuerzas Armadas, del que es mando supremo según el artículo 62.h de la Constitución. Solo en el último mes, Don Felipe ha visitado la Maestranza Aérea de Sevilla o la Base Aérea de Torrejón, un patrón de contacto directo que la Casa del Rey considera esencial en la etapa actual del reinado.
Esta estrategia gana relieve en un año en que la Princesa de Asturias completa su formación militar en la Academia General Militar de Zaragoza y se prepara para embarcar en el Juan Sebastián Elcano. El relevo generacional que diseña Zarzuela se apoya sobre la misma idea: que la institución monárquica sea percibida por los Ejércitos como algo propio y no sobrevenido.
En el Ejército moderno, la formación de Estado Mayor no es un escalón más: es el filtro que define quién toma las decisiones en los escenarios de crisis.
Los 142 nuevos comandantes y tenientes coroneles salen de la ESFAS con una doble credencial: la técnica y la simbólica, porque han recibido el diploma de manos del Rey. Ese gesto, aparentemente administrativo, tiene un valor corporativo nada desdeñable en la cultura militar, donde la jerarquía y la tradición pesan tanto como los conocimientos adquiridos.
Un acto con 142 historias profesionales y un denominador común: la hoja de ruta de la Corona
Detrás de la cifra hay 142 trayectorias que representan todas las ramas de las Fuerzas Armadas, incluyendo a la Guardia Civil, cuya participación en el Estado Mayor es relativamente reciente pero ya consolidada. La procedencia variada de los alumnos —de infantería, artillería, ingenieros, de la Armada o del Ejército del Aire y del Espacio— dota al curso del perfil conjunto que demandan las operaciones modernas.
Desde el punto de vista de la Casa del Rey, el mensaje es claro: la Corona respalda la meritocracia y la excelencia en la carrera de las armas, justo en un momento en que la política de defensa ha cobrado una relevancia inédita en Europa. El monarca no necesita pronunciar discursos incendiarios para situarse; le basta con estar. Y en la ESFAS, un un gesto vale más que mil palabras.
Con todo, el acto deja un interrogante abierto. El número de alumnos del Curso de Estado Mayor ha bajado ligeramente en los últimos años, en parte porque las plantillas de oficiales superiores están muy ajustadas y las exigencias de despliegue en el exterior compiten con los periodos largos de formación. Zarzuela no es ajena a ese debate, pero lo encauza a través de sus contactos discretos con el Ministerio de Defensa, sin convertir el atril en tribuna.
Esta edición del curso se ha desarrollado en un contexto de fricciones presupuestarias que afectan a la enseñanza militar de perfeccionamiento. Sin embargo, la presencia del Rey, lejos de ser un parche, sirve para blindar ante la opinión pública la importancia de un gasto que tiene difícil rentabilidad electoral pero que resulta estratégico. La formación de los Estados Mayores no produce titulares, pero produce seguridad.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: La clausura del Curso de Estado Mayor es una cita anual que la Corona preside como máxima autoridad militar, reforzando la continuidad institucional y el vínculo con los Ejércitos.
- El detalle de protocolo: Felipe VI acudió al paraninfo con el uniforme de Capitán General, una decisión de indumentaria que subraya su posición de mando supremo en un acto de enseñanza y no operativo.
- Próximos pasos: La agenda de la Casa del Rey incluye nuevas visitas a unidades militares en las próximas semanas, coincidiendo con el despliegue internacional de tropas españolas en misiones de la OTAN.

