La diferencia fue de apenas 45.000 votos, una cuarta parte de un punto porcentual. Pero para las empresas españolas que han apostado por el Perú de los últimos veinte años, la ajustada victoria de Keiko Fujimori abre un capítulo de incógnitas con mayúsculas. El exministro de Economía peruano, Alfredo Thorne, analiza en un diálogo con Americas Society lo que viene: un país fracturado donde la mitad del electorado no reconoce a la nueva presidenta.
Con el 99,8 % de los votos escrutados el pasado 23 de junio, la ventaja sobre el candidato progresista Roberto Sánchez se reducía a un cuarto de punto. “Nuestro país está muy dividido”, resume Thorne, señalando la vieja grieta entre la sierra centro-sur y la históricamente conservadora Lima. Esa herida no se cerrará con el juramento del 28 de julio.
Indignómetro
Nivel de impacto para España: 9/10. Las inversiones españolas en el país andino superan los 5.000 millones de euros en banca, telecomunicaciones y energía; la parálisis legislativa y la protesta social amenazan con retrasar grandes proyectos y deteriorar el clima de negocios que ha beneficiado a firmas como BBVA, Telefónica o Repsol.
Para entender la magnitud de estas cifras, basta un dato: BBVA es el banco más grande de Perú por activos y Telefónica del Perú concentra una parte sustancial del negocio latinoamericano del grupo. Cualquier sacudida política se traduce en dígitos rojos para las cuentas consolidadas de estas multinacionales.
La herencia de Alberto Fujimori y el miedo al vacío
La sombra del padre, el ex presidente Alberto Fujimori, planea sobre la investidura. Condenado por corrupción y abusos a los derechos humanos, falleció en 2024 tras pasar 16 años en prisión. Keiko ha sabido capitalizar el voto del cansancio frente al crimen, pero la desconfianza de una parte de la población sigue ahí. Si Sánchez rechaza los resultados y moviliza a sus bases, las calles podrían convertirse en un polvorín.
“La incertidumbre es el peor enemigo de la inversión”, repiten en los despachos de Madrid. Y con razón: cuando un país se parte en dos, los grandes proyectos de infraestructura o energía quedan en el congelador. Las compañías españolas ya vivieron algo parecido en otros mercados de la región.
Las cifras que importan a España
El stock de inversión directa de España en Perú ronda los 5.000 millones de euros, una cantidad que lo sitúa como uno de los destinos prioritarios en Latinoamérica. Además de la banca y las telecos, firmas como ACS, Inditex o Endesa dependen de la estabilidad del marco regulatorio peruano. Thorne advierte de que la nueva administración deberá navegar entre un Congreso fragmentado y unas expectativas sociales cada vez más altas.
El temor más extendido no es una expropiación, sino un goteo constante de trabas administrativas, cambios fiscales o presiones sindicales que acaben haciendo inviables los negocios. Eso genera un incertidumbre que paraliza las decisiones de inversión a medio plazo.
“La división extrema puede frenar las inversiones que más necesita el país, con un coste directo para las empresas españolas.”
Cuando la historia avisa: el espejo argentino
Conviene recordar que en 2012, la expropiación de YPF —entonces controlada por Repsol— por parte del Gobierno argentino disparó todas las alarmas. Aquella decisión costó a España años de batallas legales y una indemnización millonaria. Aunque Perú está lejos de ese escenario, el caso demuestra que la inestabilidad política puede transformarse en riesgo de expropiación regulatoria o en un deterioro silencioso del valor de los activos españoles en el exterior.
Los analistas consultados por este medio coinciden en que la clave estará en las primeras semanas de gobierno: si Fujimori logra tender puentes con la oposición y dar señales de moderación, el capital español respirará aliviado. De lo contrario, los fondos destinados a ampliar plantas o abrir nuevas sucursales podrían redirigirse hacia otros países con reglas más claras.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú en julio de 2026 tras una elección muy disputada; su mandato estará marcado por la polarización y el legado de su padre.
- Datos importantes: Las empresas españolas tienen invertidos más de 5.000 millones de euros en Perú; la división entre la capital y las zonas rurales es profunda, y la minoría opositora puede bloquear reformas.
- Resumen: La inestabilidad política en Perú amenaza directamente los intereses comerciales y la imagen de seguridad jurídica que necesitan las multinacionales españolas para operar con tranquilidad.
