Cortes A-5 en julio: Óscar Puente anuncia obras en Alcorcón, Móstoles y Navalcarnero

Las rehabilitaciones del firme entre los kilómetros 10 y 36,7 provocarán afecciones al tráfico desde el 6 de julio hasta finales de agosto. La inversión asciende a 15,4 millones de euros y se enmarca en un plan más amplio de conservación de carreteras.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Conductores habituales de la A-5 entre Alcorcón, Móstoles y Navalcarnero, y quienes circulan por ese corredor para acceder a la A-50 o a la M-50.
  • ¿Cuándo ocurre? Los cortes programados comienzan el 6 de julio y se prolongan hasta el 26 de agosto, con diferentes fases y cierres puntuales de carril.
  • ¿Qué cambia hoy? Se cierran carriles, se elimina un ramal de incorporación (habrá que desviarse por la Avenida San Martín de Valdeiglesias hacia la M-50) y la circulación se ve estrechada. Planificar itinerarios alternativos será imprescindible.

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que encabeza Óscar Puente, activa el próximo 6 de julio la rehabilitación del firme de la autovía A-5 entre los kilómetros 10 y 36,7. Los trabajos, con una inversión de 15,4 millones de euros, afectarán a ambas calzadas a la altura de Alcorcón, Móstoles y Navalcarnero y obligarán a cortes de tráfico durante julio y agosto. Miles de conductores del suroeste metropolitano deberán armarse de paciencia o buscar rutas alternativas.

Cortes en la A-5: fechas, tramos y rutas alternativas para no quedar atrapado en julio

La obra más invasiva se ejecutará en la calzada derecha (sentido Toledo), en el tramo del kilómetro 13,4 al 14,2. El corte se iniciará a la medianoche del domingo 5 al lunes 6 de julio y se mantendrá hasta el viernes 7 de agosto. Durante esas semanas, se ocuparán el arcén y el carril derecho, y parte del central, dejando abiertos al tráfico los carriles izquierdo y central restantes, aunque con estrechamientos. Además, se cerrará el ramal de incorporación desde el enlace del kilómetro 13 hacia la A-5 sentido Badajoz. Para quienes necesiten tomar esa dirección, el itinerario alternativo recomendado es circular por la Avenida San Martín de Valdeiglesias hasta la M-50, incorporándose en sentido sur hasta enlazar de nuevo con la A-5.

El segundo gran corte afectará a la calzada izquierda (sentido Madrid) entre los kilómetros 24,4 y 23,5. Se prolongará desde la madrugada del domingo 12 al lunes 13 de julio hasta el miércoles 26 de agosto. También aquí se ocuparán el arcén derecho y parte del carril central, aunque se mantendrá la vía de servicio operativa y los carriles izquierdo y central con estrechamientos. En este tramo no se anuncia el cierre de ramales, pero sí se recomienda circular con precaución.

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El impacto diario: cómo afecta a los desplazamientos de miles de conductores del suroeste

Asimismo, entre el 1 de julio y el 31 de agosto se llevarán a cabo cortes puntuales de carril en distintos tramos de ambas calzadas entre los kilómetros 10 y 36,7. Se realizarán solo de lunes a viernes, desde la madrugada hasta el mediodía, y afectarán a una única calzada cada vez. Este goteo de pequeñas restricciones puede sorprender a más de un conductor despistado, sobre todo en plena operación salida de las vacaciones.

La A-5, conocida como Autovía del Suroeste, es la principal arteria para los desplazamientos diarios desde los grandes municipios del sur de Madrid. En hora punta, soporta intensidades de tráfico que rozan los 120.000 vehículos diarios en algunos tramos, según datos del Ministerio. Cualquier afección en esta vía suele traducirse en retenciones que se propagan a vías secundarias como la M-506 y la A-5R. El verano de 2022 ya vivió cortes similares por obras de asfaltado en un tramo cercano, con colas de hasta seis kilómetros en los peores días. El escenario este año, con dos frentes de obra y una duración de casi dos meses, invita a pensar en una movilidad más complicada aún.

Los cortes de julio y agosto pondrán a prueba una autovía que en hora punta supera los 120.000 vehículos diarios; sin rutas alternativas, el atasco está garantizado.

Un plan de conservación que supera los 860 millones en Madrid desde 2018

Estas obras no son un hecho aislado. Se enmarcan dentro del programa de conservación y mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado que, según las cifras facilitadas por el Ministerio, ha movilizado 860,48 millones de euros en la provincia de Madrid desde junio de 2018. A ello se añade una reciente autorización del Consejo de Ministros para licitar otros 60,76 millones de euros (sin IVA) destinados a conservar y explotar 60,25 kilómetros de la A-4 y de la A-2 en la comunidad, una señal de que el esfuerzo inversor en las grandes radiales no se frena. La A-5, eje a Extremadura y Portugal, es una de las vías que más desgaste acusa por el tránsito pesado y la antigüedad de su firme.

En comparación con otras grandes ciudades, Madrid sostiene una estrategia de rehabilitación cíclica similar a la de Barcelona con la B-23 o la de Valencia con la V-31, donde los veranos se han convertido en la temporada alta de las obras por el menor volumen de tráfico vacacional. Sin embargo, en el suroeste metropolitano madrileño la dependencia del vehículo privado es alta y la alternativa de Cercanías (línea C-5) no siempre cubre todos los municipios con la misma frecuencia, lo que hace que muchas familias no tengan más remedio que aguantar los cortes.

A pesar de las molestias, la intervención es necesaria: el desgaste del firme, con fisuras y deformaciones, compromete la seguridad. Y aunque Óscar Puente ha anunciado los trabajos en un mismo bloque, la comunicación con antelación y los itinerarios alternativos propuestos buscan minimizar el caos. Aún así, conviene que los conductores revisen el parte de tráfico y, si tienen margen, adelanten o retrasen las salidas en las horas punta de los lunes.